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ABC DOMINGO 22- -7- -2007 40 87 Ariel Rot dedica una noche de rock and roll a los rodríguez madrileños El cantante argentino llenó el Patio de Conde Duque con sus canciones legendarias PABLO MARTÍNEZ PITA MADRID. Tiene razón Ariel Rot cuando afirma que el rock nunca está de moda. A las pruebas nos remitimos: el cantante argentino no vende sus discos como si fueran azucarillos, pero posee una legión de seguidores que le reconocen como un personaje cuya voz o guitarra les ha acompañado a lo largo de buena parte de sus vidas. ¿Quién le iba a decir que treinta años más tarde de ingresar en el grupo Tequila iba a seguir rocanroleando ¿Y quién que se le podría seguir denominando muchacho y que las féminas le seguirían gritando piropos, como ocurrió ayer en el Patio de Conde Duque? Quedó en evidencia que sigue siendo enormemente atractivo para las mujeres. Acompañado por una sólida y curtida banda, comenzó dando las gracias a las 2.220 personas que pagaron su entrada. No arrastra multitudes, pero sí un público fiel que le admira. También estuvo rodeado de compañeros de profesión. Porque otra de sus virtudes es que es un músico de músicos, los cuales le profesan, además de admiración, cariño. Algunos de ellos subieron para compartir una cuantas tonadas, como Rubén y Leiva, de Pereza; Carlos Tarque, de M- Clan; y Andy Chango. Son algunos de los que han colaborado en su más reciente disco, Dúos, tríos y otras perversiones Con una camisa de color verde nefasto- -a cualquier otro le hubiera sentado como un tiro- hizo un recorrido por su fastuoso repertorio; canciones de Tequila- Rock and roll en la plaza del pueblo Los Rodríguez- -la celebrada Milonga del caballero y el capitán -y de su etapa en solitario. Vive Ariel Rot un momento feliz, dedicándose a recoger la cosecha sembrada a lo largo de tantos años. Tanto en guitarra eléctrica como en la acústica, sabe cómo encender los ánimos de los presentes incluso permitiéndose sorpresas, como realizar una magnífica versión de Mucho mejor en forma de tango. Ha llevado una carrera menos mediática que su camarada Calamaro, pero este último ha experimentado un camino más errático. Ariel ha ido siempre a lo suyo, con una coherencia y honradez que le dignifican. FESTIVAL DE PERALADA Chaikovski en la Costa Brava Obras de- -P. I. Chaikovski Intérpretes- -O. Filarmónica de San Petersburgo Director- -Y. Temirkanov Lugar- -XXI Festival Castell de Peralada, (Perelada, Gerona) Fecha- -20- VII El músico argentino Ariel Rot, en un momento de su actuación EFE VERANOS DE LA VILLA: CASA CON DOS PUERTAS MALA ES DE GUARDAR Con Calderón, al fresco Autor- -Calderón de la Barca Versión- -Juan Antonio Castro Dirección e iluminación- -Manuel Canseco Escenografía y vestuario- -Lorenzo Collado Actores- -Alejandra Torray, Alberto Maneiro, Gabriel Moreno, Miguel Foronda, Maribel Lara, Candela Rabal, Pablo Alonso y Cristina Palomo Lugar- -Jardines del Galileo, Madrid JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Sólo 29 años tenía Pedro Calderón de la Barca (1600- 1681) cuando escribió esta comedia primorosa poco después de haber terminado La dama duende y justo en el mismo año en que fue acusado, en compañía de su hermano, de violar el asilo eclesiástico del Convento de los Trinitarios, en persecu- ción, al parecer, de un cómico con el que se hallaba en disputa. Lejos del grave sacerdote en que se convertiría en 1651, este joven Calderón estaba en esos momentos tomando el relevo en los escenarios del gran Fénix de los Ingenios, que fallecería en 1635. Dominador ya de los recursos escénicos, de la más alta pirotecnia poética y capaz de manifestar su maestría tanto en la levedad como en la hondura, cristalizó en Casa con dos puertas mala es de guardar una de las mejores comedias de capa y espada de nuestro barroco. Hace casi treinta años, Manuel Canseco dirigió esta formidable pieza en una ligera, cuajada, eficaz y muy bien cosida versión de Juan Antonio Castro, que se permitía hasta alguna divertida morcilla me- tateatral en torno al honor calderoniano. Tras varias temporadas estivales escanciando jardieles y mihuras en los Jardines del Galileo, Canseco recupera esta versión de Casa con dos puertas mala es de guardar para ofrecer a los espectadores una amena velada con Calderón al fresco, un menú muy divertido de amores y agravios, fingimientos, equívocos, celos, señores y criados, costumbres y honras, y con la mujer, como en otras obras de don Pedro, como eje inteligente que gobierna los ritmos de la función. Un montaje que se ve con agrado pese a algún jeribeque escenográfico con puertas y paredes que, a mi juicio, entorpece innecesariamente la acción, y a un vestuario entonado cromáticamente en blanco con detalles en azul que puede llamar a cierta confusión entre personajes, aunque, claro, ese componente de confusión entre amantes y amadas está en el motor de la obra. Las interpretaciones son sobresalientes, comenzando por la Marcela de Alejandra Torray, cada vez mejor cuajada como actriz; el Lisardo de Alberto Maneiro, el Félix de Gabriel Moreno o el Fabio de Miguel Foronda, muy aplaudido en su monólogo de añoso galán lleno de achaques. Y mención especial a la desenvoltura de una casi debutante, Candela Rabal (de casta le viene) desbordante de frescura en su personaje de la criadita Silvia. Un año más, Manuel Canseco ofrece una estupenda alternativa para las noches de verano en Madrid. PABLO MELÉNDEZ- HADDAD Con un monográfico dedicado al Chaikovski más popular, levantó el telón el viernes la XXI edición el Festival Castell de Peralada con una concurrida asistencia de personalidades de diversos ámbitos de la sociedad catalana: la cita obligada del verano musical ampurdanés volvió a repetirse. El evento estrenaba director: con Joan Maria Gual a la cabeza, Peralada entraba en una nueva etapa, aunque sin darle la espalda a su tradición clásica que durante dos décadas ha sabido nutrirse de nombres clave del repertorio sinfónico y operístico. Aquí muchos de los grandes han sido protagonistas de noches legendarias, y el nuevo formato del festival, mucho más diversificado, descansa en esa tradición. Optar por un programa con Chaikovski como argumento y a cargo de la Filarmónica de San Petersburgo fue un acierto que a priori podría haber parecido algo inadecuado para una inauguración, ya que ni la Patética ni una selección de la música del ballet El lago de los cisnes parecían muy jugosos. Pero Yuri Temirkanov y los profesores de la famosa orquesta rusa destruyeron el prejuicio gracias a una interpretación reveladora, especialmente de la suite coreográfica: fue tal la transparencia de las líneas melódicas y la factura técnica de la siempre maltratada partitura, que aquí llegó servida en bandeja de plata, con un Temirkanov que dejaba hacer con una gestualidad poco ortodoxa, sin marcar entradas, limitándose a acentuar y a subrayar dinámicas. Los contrastes rítmicos brillaron y las suntuosas, pegadizas y conocidas melodías acabaron por conquistar a un público que disfrutó tanto con la liviandad de las selecciones del famoso ballet como de la intensa Sexta Sinfonía, Patética que se convertiría en un canto del cisne de su autor. De la apabullante versión destacó sobre todo la arriesgada y equilibrada lectura del Allegro molto vivace que contrastó con el canto desesperado del final. Dos aplaudidas propinas rubricaron este primer éxito del nuevo Festival de Peralada.