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16 ESPAÑA Debate interno en el PP DOMINGO 22 s 7 s 2007 ABC EVOLUCIÓN DEL VOTO DEL PP EN CATALUÑA Candidato Votos (Escaños) J. M. Trias de Bes 698.400 (8) Josep Piqué 768.318 (12) J. Fernández Díaz 624.493 (8) M. Ángel Planas 504.075 (8) M. Ángel Planas 361.316 (6) Eduard Bueno 221.605 (11) J. Fernández Díaz 336.015 (4) A. Vidal- Quadras 157.772 (7) A. Vidal- Quadras 421.752 (17) Josep Piqué 390.650 (15) Bouis deja la ejecutiva y Nebrera medita su marcha Dolors Nadal 620.348 (6) A la marcha de Piqué y de Francesc Vendrell hay que sumar la de Susanna Bouis, ex delegada del Gobierno en Cataluña, que abandona la ejecutiva del PP catalán por su compromiso con la anterior dirección. En los próximos días pueden hacerse efectivas más renuncias. Montserrat Nebrera, fichaje estrella de Piqué en las autonómicas, no ha decidido qué hará. Nebrera, que había anunciado su incorporación al PP después del verano, está indecisa. Según fuentes populares, no ha mostrado ningún entusiasmo con la nueva situación. J. Fernández Díaz 143.241 (6) Alberto Fernández 297.265 (12) Josep Piqué 313.479 (14) 1982 1984 Generales 1986 1988 1989 Autonómicas 1992 1993 1995 1996 1999 2000 2003 2004 2006 Con el problema catalán a cuestas Han pasado treinta años y Cataluña sigue siendo un agujero negro para el PP. Se han ensayado tantas y tan variadas estrategias electorales que el votante catalán ya no sabe a qué atenerse. Fracasado el último giro catalanista, Génova vuelve a imponer las tesis clásicas POR MARÍA ANTONIA PRIETO BARCELONA. Vuelta a empezar. El traumático abandono de Josep Piqué pone a cero el marcador del PP en Cataluña. La vieja guardia, un grupo de disciplinados dirigentes del aparato leales a los intereses y discursos de Génova, ha tomado el control del partido aunque, vistos los antecedentes, nadie se atreve a aventurar cuánto durará el invento. Tarde o temprano, en función de coyunturas políticas o electorales, los intereses de la dirección nacional y de la organización del partido en Cataluña acaban chocando. Varios líderes- -con sus respectivas estrategias- -se han estrellado contra el muro de Génova. Algunos porque no superaron la prueba de las urnas; otros porque, pese a su éxito electoral, resultaban incómodos, y el resto porque debían ser sacrificados en función de intereses variopintos. La falta de constancia y las contradicciones en los discursos no sólo han impedido que el PP ensanchara su base electoral en Cataluña, sino que ha alejado a su votante tradicional, que a estas alturas no sabe de qué pie cojea un partido que, a nivel nacional, sí tiene claros sus valores. Al menos su líder. Admirado por los que han sido sus adversarios en el Parlamento catalán, Piqué tenía mejor imagen en el electorado ajeno que en el propio. Mal negocio. También es cierto que no hizo nada por conectar con sus bases y el partido se encuentra, electoral e internamente, en una situación de mínimos. diez años, se ensayaron varias fórmulas bajo diferentes siglas- -siempre para esconder la dependencia orgánica de AP- -que pasaron sin pena ni gloria. A finales de los ochenta, Jorge Fernández Díaz llegó a la conclusión de que la única forma de sobrevivir en el oasis catalán pasaba por erradicar la imagen anticatalanista y españolista que acompañaba al PP. Dado que los resultados electorales no mejoraron y Cataluña seguía siendo un agujero negro para el PP, Aznar aupó a la presidencia de la organización al joven Aleix Vidal- Quadras, quien pronto se convirtió en la bestia negra del nacionalismo. Vidal- Quadras concurrió a las elecciones autonómicas de 1995 con la etiqueta de anticatalán pero su discurso arrojó un resultado espectacular: el PP pasaba de 157.722 a 421.752 votos, y de 7 a 17 escaños en la Cámara catalana. El mérito había consistido en arrastrar a las urnas al electorado abstencionista y antinacionalista. Se acercaban las generales de 1996 y Aznar, decidido a rehacer las maltrechas relaciones con CiU, fichaba como candidato por Barcelona a Josep Maria Trias de Bes, ex colaborador de Miquel Roca y catalanista convencido. Contra todo pronóstico, la ambiciosa operación Cataluña fracasó. Trias de Bes no aportó ningún escaño de más al conjunto del partido y Aznar se lo quitó de enmedio. En septiembre de 1996, sería el propio Vidal- Quadras quien, incapaz de adaptarse al nuevo escenario de colaboración entre CiU y el PP se inmolaba en público acu, sando a la dirección de su partido de renunciar a los principios para conservar el poder. Pujol se había cobrado su pieza. Le llegaba así el turno al joven Alberto Fernández, también de marcado perfil antinacionalista, quien, además de mantener el tipo en condiciones ambientales adversas- -en plena luna de miel entre Aznar y Pujol- -logró pacificar internamente el partido. Fernández le pasó el testigo a uno de los prohombres de la burguesía catalanista: Josep Piqué. Debía ser la solución a todos los males y el pasado jueves se fue por la puerta de atrás. Otro giro catalanista fracasado. Daniel Sirera tiene ahora la palabra. De Vidal- Quadras a Trias de Bes Tras el drama del PP en Cataluña se esconden las siglas de CiU. Hace tres décadas, y con un discurso transversal válido para los votantes moderados del centroderecha y para un electorado con ansias soberanistas, Jordi Pujol invadió el espacio natural de los populares y nadie hasta el momento ha sido capaz de recuperarlo. Cuando Piqué renunció a su cartera de ministro para dirigir el PP en Cataluña, lo hizo convencido de que José María Aznar primero y Mariano Rajoy después le darían la autonomía que necesitaba para rescatar al partido de la marginalidad. El espejismo se rompió cuando comenzó la sangría electoral. En las últimas municipales, tras perder 82.000 votos, a Piqué se le acabó el crédito y Génova le exigió explicaciones y disciplina. Desde que el 5 de marzo de 1977, el ex ministro Laureano López Rodó fundó AP en Cataluña, esta autonomía siempre ha sido un problema para la dirección nacional. Durante Tarde o temprano, los intereses de Génova y los de la dirección catalana del partido acaban chocando Acebes respeta la decisión de Piqué y dice que el futuro es lo que importa ABC BARCELONA. El secretario general del PP, Ángel Acebes, expresó ayer su respeto por la decisión personal de Josep Piqué de abandonar la presidencia del partido en Cataluña aunque subrayó que el futuro es lo que importa Acebes evitó referirse a las críticas vertidas por Piqué en su carta de dimisión y se limitó a señalar que su sucesor, Daniel Sirera, ha despertado una enorme ilusión en el partido porque tiene muchas ganas, coraje y fuerza Sirera también ha recibido la felicitación de Piqué, quien le ha deseado lo mejor y se ha puesto a su disposición. El presidente entrante y el saliente conversaron la noche del viernes en un tono cordial y tranquilo, propio de dos personas responsables y conscientes del papel que nos toca jugar a cada uno según explicó Sirera. El ex presidente del PP catalán Alejo Vidal- Quadras aplaudió el nombramiento de Sirera quien, en su opinión, está preparado para levantar el semicadáver del PP catalán. Para el eurodiputado, estar más capacitado que Piqué para remontar el partido no es una cosa difícil a juzgar por los resultados electorales En cualquier caso, insistió en que conoce a Sirera desde hace muchos años y tiene un discurso auténticamente del PP