Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 22 s 7 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL GOBIERNO SOBRANTE Í, sobran ministerios. Y quizá más delos que, en un arranque de desahogada sinceridad, fruto de su cabreo por la inactividad de la Administración que vicepreside, admitió el jueves Teresa Fernández de la Vega ante la Comisión de Subsecretarios. Lástima que se tratase sólo de una arenga destinada a estimular la pereza burocrática de sus colaboradores, porquelaideadecerrar la mitad de los departamentos ministeriales para ahorrar dispendios al erario público sería la primera iniciativa de este Gobierno capaz de aunar un generoso consenso ciudadano. La vicetodohablaba dementirijiIGNACIO llas, pero merecería la pena CAMACHO haberle tomado la palabra. Si fuese posible abstraerse, cosa realmente difícil, de la terca incompetencia generalizada de este Gabinete, el debate de una reforma del organigrama gubernamental quedaría fijado en tornoa una sencilla dialécticademáximos y mínimos: si sobra la mitad del Gobierno o todo él. La segunda opción resulta tentadora de defender a la vista de la recurrente desaparición del presidente Zapatero cada vez que surge una crisis seria, o sea, a cada ocasión en que verdaderamente se necesita de su ausente liderazgo. Pero incluso en la más optimista de las hipótesis hay que convenir que la masiva descentralización de competencias ha vuelto inútil la existencia de elefantiásicas estructuras ministeriales propias de un régimen jacobino desmantelado por las sucesivas vueltas de tuerca del modelo constitucional. Fuera de los llamados Ministerios de Estado -Exteriores, Interior, Hacienda, Defensa y Fomento, éste último también en proceso de deconstrucción- la mayoría de las carteras carecen de competencias reales, transferidas total o parcialmente a las autonomías. Sanidad no gestiona ya ni un solo hospital; Educación sólo retiene una universidad ¡de verano! Cultura apenas ejerce jurisdicción sobre el Museo del Prado; Agricultura es un sándwich entre los territorios autonómicos y la PAC comunitaria; Industria almacena propiedades reguladoras dudosas en un Estado liberal; Trabajoy Justiciaestán en fasededesmantelamiento competencial efectivo; Medio Ambiente y Vivienda son inventos artificiales sin contenidotangible, y Administraciones Públicas, quepodría ejercer deorganismocoordinador del carajal es ámbito propicio al absentismo depolíticos aficionadosa ponersedeperfil. Actitud que a menudo es preferible al peligroso activismo sin sentido con el que ministros como Elena Salgado, en su anterior cometido sanitario, se empeñan en justificar su escaso papel con proyectos destinados a fastidiar al prójimo para hacerse notar. En este Estado menguante y anoréxico, cualquier consejero autonómico tiene más poder real que esos ministros rodeados de parafernalia y pompa propias de un régimen que ya no existe, y cuya amortización sería un programa de higiene pública con gran atractivo reformista. Nunca se llevará a cabo porque media la necesidad clientelar y peligra la misma esencia de la lid política. Porque una cosa es que los ciudadanos, airados ante la inacción y la torpeza, se quejen de que el Gobierno no existe, y otra, ciertamente revolucionaria, sería que descubriesen que es literalmente cierto. S EL RECUADRO LA ETA EN TAXI OCOS defensores del taxi ha habido en nuestra cultura popular como Vicente Pantoja Picoco el último protagonista vivo de la novela picaresca. Picoco era campeón de esgrima en la modalidad de sable, y se otorgaba a sí mismo la medalla de oro olímpica: Es que yo me veo por la mañana en el espejo, y me pido mil duros... Picoco tenía el taxi como unidad de medida. Recién casada la Infanta Doña Cristina le preguntaron: -Vicente, ¿y a ti Urdangarín, qué te parece? -Mira, ese gachó, de aquí a aquí... -Y con aquellas manazas, Picoco se señaló la distancia entre sus dos hombros, diciendo: -Mira, de aquí a aquí, ese gachó tiene cinco mil duros en taxi, ¿no va a estar contenta la Infanta? Como para tantos flamencos, el taxi era el medio de transporte habitual para Picoco. Taxi heredero de aquellos coches de caballos, los peseteros, que salían del Café Español de Cádiz cargados hasta las trancas de flamencos, rumbo a la fiesta del señorito que los contrataba. De ahí quizá también vendría la acuñación flamenquita de la medida del ANTONIO taxi como exponente de lo exiguo. (VerBURGOS bigracia: los partidarios que Piqué y Banderilleé tenía en Cataluña caben en un taxi. El taxi era para Picoco, sobre todo, medio de huida. Cuando los señoritos le gastaban una broma demasiado pesada en una montería, o cuando en una reunión empezaba a haber guasa con más que probable desembocadura en las mascadas en toda la boca, Picoco, muy digno, levantaba la mano y se daba el piro, a la voz de: Ahora quisiera yo tener al lado a Picoco como consultor, para que me interpretara el descenso de la ETA al mundo del taxi. No como la gloriosa movilización de los taxis de París para trasladar las tropas a la batalla del Marne, no. Lo de la ETA es el taxi en cutre. Ese etarra cogiendo juannajela de Levante en el taxi de Castellón ante un control de la Guardia Civil, diciendo al con- P ductor que parase porque tenía un retortijón, no es épica separatista asesina: es la España de El Fary y de Pepe Blanco, los dos grandes taxistas de nuestra canción. El taxi de la ETA vuelve a ofrecernos la realidad cutre y casposa de la banda. Si no cargara con mil asesinados, la ETA era para tomársela a broma. Reniegan de España, pero más hispánicos no pueden ser. Ya digo: la ETA está en el Nivel Fary del taxi de Castellón. Etarras asesinos que cuando esto se pone feo, como Picoco alzan la mano y gritan: Y llueve sobre mojado. Del coche alquilado de Ayamonte, al taxi de Castellón. Los glorifican, y hablan reverencialmente de la infraestructura de la ETA como si fuera el organigrama de una compañía de Wall Street. La tal infraestructura es el españolísimo ir tirando. A la ETA no sólo hay que cercarla policialmente sino que tomársela a broma. A pesar de las pérfidas claudicaciones, ya van por Avis y el radio- taxi. Pronto andarán de bonobús. Hay etarras de pitorreo, qué héroes ni héroes. ¿No es acaso de pitorreo que el Juana Chaos aproveche la huelga de hambre para operarse de las almorranas por el Seguro? Y cuando dan un comunicado y aparecen tres gachós con la boina negra encasquetada encima de la capucha blanca, ¿no es acaso para tomárselos a chufla? Esos ridículos asesinos no llevan la chapela sobre la capucha de su cobardía, no: llevan la boina, la españolísima boina, qué demonios. La boina del Koala buscando el carro de Manolo Escobar. La boina de la Banda del Tío Honorio. La boina del cateto del anuncio de los SMS. ¿Y dónde me dejan las chapuzas españolísimas de los que no quieren ser españoles? Cada vez que les trincan la leña les encuentran, como al de Castellón, una fiambrera. No un sofisticado mecanismo letal, no: una fiambrera con cuatro cables, una pila de transistor y un enchufe múltiple. Vamos, lo clásico del manitas español, del virtuoso que hace milagros con dos alambritos y una caja de herramientas. Así que no me vengan con glorificaciones. Al fin y al cabo, los 150.000 votos que apoyan a esta manta de asesinos caben en un taxi. Por ejemplo, el de Castellón.