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ABC SÁBADO 21- -7- -2007 81 La diferencia abisal de Hermoso SAN JAIME Plaza de toros de Valencia. Viernes, 20 de julio de 2007. Cuarta corrida. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Fermín Bohórquez, reglamentariamente despuntados; inválido el 1 y rajado el 6 manejable el resto; el 5 fue premiado con la vuelta en el arrastre. Fermín Bohórquez, pinchazo y metisaca (silencio) En el cuarto, pinchazo, rejón y descabello (saludos) Pablo Hermoso de Mendoza, rejón muy trasero y caído (oreja) En el quinto, rejón en todo lo alto (dos orejas con petición de rabo) Salió a hombros. Andy Cartagena, rejón trasero. Aviso (silencio) En el sexto, medio rejón y cuatro descabellos. Dos avisos (silencio) ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. La mano de Pablo Hermoso de Mendoza ha sido mágica como sus espuelas de plata para el rejoneo. Cotas inmarcesibles de belleza se han contemplado como naves ardiendo más allá de Orión. Cuadras de seda y fuego. Arte en la doma, valor en los terrenos, temple en la fragua del maestro navarro. Nombres del pasado hemos dejado en la cuneta, injustamente y sin querer, a su paso, como el del Centauro de la Puebla, y las Marismas, don Ángel Pe- ralta. A favor del bravo jinete de Estella se han escrito páginas enteras de diarios, versos, poesías completas, líricas prosas, panegíricos y odas. Pablo Hermoso de Navarra ha sido escuela de sí mismo, espejo de generaciones, punto de referencia, patrón de corte y confección, irrepetible. Recuerdo una crónica de Sevilla en la que lo ensalcé como el mejor rejoneador de la historia- -en titulares- y mantengo un lustro después lo firmado. A tenor de la faena que cuajó ayer en el quinto de la tarde, Hermoso sigue siendo el rey. Y años que le quedan en el trono. Llovían añoranzas de Cagancho cuando cabalgaba a dos pistas a lomos de Chenel la maravilla de las maravillas, la joya de la corona. Las imágenes se repetían de costado con la embestida cosida al estribo de cobre. Febril entusiasmo en los tendidos. Piruetas de Fusilero en la misma cara del toro de Bohórquez, desplantes, las cortas a dos manos. Y un rejonazo en todo lo alto que lo aupó con el doble trofeo del toro de Fermín Bohórquez que tan bien enceló. Hubo aclamación por el rabo, petición que el presidente interpretó como solicitud de la vuelta al ruedo en el arrastre para el toro, que concedió por su santa ignorancia, después de todo lo que había manseado. Hermoso de Mendoza arrasó con tres orejas y salió a hombros Había cortado Pablo Hermoso una oreja del regordío segundo, que tuvo salida de bravo. Dos hierros lo pararon. Silveti fue el segundo caballo en banderillas, soberbio con la panza de su imaginaria muleta. Tal vez Pablo bautizase al equino por el viejo y vivo Juan Silveti, hijo de aquel Tigre de Guanajuato puro macho y pendenciero, torero de sangre indomable y mexicana. Pero yo me acuerdo hoy de David, tan llorado. Me acuerdo por la sensible y suave faena de este Silveti de cuatro patas. Fue obra de justo trofeo, un trofeo que yo le hubiese quitado, más que por el rejonazo trasero y bajo, por ver a Sármata tirarle bocados al murube jerezano durante su agonía. Si en el rejoneo la integridad del toro se barniza por mor de la integridad de los caballos, al menos debería respetarse la dignidad de su muerte. Para bocaditos, los de nata o los de Elsa Pataky al bombón de Camy. A Hermoso le sobran las palmas fáciles para marcar diferencias abisales. ROBER SOLSONA Fermín Bohórquez se estrelló con un inválido primero y estuvo en la correcta y torera ortodoxia con el cuarto. Y Andy Cartagena, que no acabó de levantar el vuelo con una faena discontinua al tercero, entusiasmó con un rajado sexto que embestía a ráfagas con la testa por la montura. Todo lo puso de su parte Cartagena, la exposición, la alegría, la conexión. Todo menos una muerte acorde con su generosa entrega en una labor premiable.