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Festival de Benicasim Iggy Pop no defraudó en su concierto en el FIB, el más importante de la jornada inaugural, que abrió el dj Aldo Linares y que contó con la actuación de Los Planetas Carmen Caffarel La nueva directora del Instituto Cervantes dijo ayer, en su toma de posesión, que el español es hoy ya una lengua necesaria y prometió potenciar las nuevas tecnologías Paul McCartney y Heather Mills El ex Beatle Paul McCartney pagará a Heather Mills unos 103 millones de euros según el acuerdo matrimonial que ha revelado el diario británico Daily Mail 71 No me gustan ni los héroes ni los mitos. Para mí, un héroe es el señor que saca adelante a su familia cada día. Tampoco he creído nunca ni en banderas ni en patrias No tengo la sensación de que pueda cambiar nada con lo que digo ni con lo que hago. Me limito a hacer espectáculos que exploran en la naturaleza humana y se hacen preguntas las guerras eran un engaño; con la segunda guerra mundial se pretendió decir que había guerras justas. Y eso está en películas como Salvar al soldado Ryan Yo me pregunto hasta qué punto era justo bombardear Hiroshima, Dresde... bombardeos que no tenían ningún tipo de sentido. La guerra corrompe al ser humano, porque saca lo peor de cada uno. -Deduzco que no cree en los héroes. -No... Para mí, un héroe es el señor que saca adelante a su familia cada día... No me gustan ni los héroes ni los mitos. El texto original de Los persas es antiheroico. Es una obra humana, contradictoria. Los enemigos son tan humanos como tú. ¿Es una función pesimista? -Información, sobre todo. No pretendo ser muy verista, muy realista, pero sí nos aporta información sobre el papel de los soldados allí... Y también otro tipo de información más práctica. Ya le digo, no he querido ser especialmente cuidadoso en ese aspecto. El espectáculo es un concierto. Es un conjunto de músicos que se llama Los Persas, y en medio del apocalipsis hacen un concierto con texto y canciones sobre la guerra y la naturaleza humana. En el texto se utilizan tópicos como lo de morir por la patria, que siempre me ha parecido una falacia. -Está trabajando con un militar que estuvo en Afganistán. ¿Qué está aportando al montaje? -No. Igual en un momento extremo, en casos concretos. Pero no justifica el asesinato. En el momento en que hay una intervención militar, por pequeña que sea, hay víctimas. Y la mayor parte son civiles, mujeres y niños. La guerra provoca un dolor indescriptible en las personas que rodean a cada víctima; un dolor, una destrucción que no se puede medir. -En el original, el protagonista es un hombre; usted le ha convertido en mujer. ¿Por qué? -Jerjes es una mujer. Quería en primer lugar trabajar con Natalia Dicenta, que es una actriz excepcional. Y me parecía también que poner a una mujer soldado ofrecía más contradicciones. Es una mujer que va a matar y se convierte en víctima. ¿Puede sacar también lo mejor? -Cambiar el mundo, no, pero sí querrá remover alguna conciencia con su trabajo y provocar alguna reflexión... -Sí, claro. Los espectáculos tienen tres objetivos esenciales: entretener, emocionar y hacer pensar. -Sí, es un réquiem... Aunque haya alguien que lo crea, yo no soy un ególatra. No tengo la sensación de poder cambiar nada con lo que digo ni con lo que hago. Me limito a hacer espectáculos que, como en este caso, constatan unos hechos y que exploran en la naturaleza humana; espectáculos que se hacen preguntas: ¿de dónde viene esta capacidad del ser humano de destruir? ¿Puede el teatro hacer pensar sin emocionar? ¿Esas ganas de sacudir al espectador son las que hacen que lleve tan al límite sus montajes? -En el teatro cuesta mucho emocionar, y si no lo emocionas no puedes hacerle pensar. Desde mi punto de vista, el teatro tiene que llegar al estómago, al corazón, tanto como al cerebro. Natalia Dicenta protagoniza la versión de Los persas de Calixto Bieito nera narrativa. Ahora estoy haciendo un teatro con una forma muy fragmentaria, casi como videoclips... En Plataforma ya lo hacía; también ahora, en Los persas Intento que mi teatro se contamine de esas influencias... jo cuando hay mala energía, tengo un instinto de autoprotección muy grande. JULIÁN DE DOMINGO -Mis montajes están muy conectados con lo que es la realidad cotidiana y con la realidad de otras artes. Yo soy una persona muy curiosa, que vive hoy, que lee mucho, que viaja mucho, que ve muchos museos, que tiene la suerte de trabajar en ciudades muy vanguardistas donde me he alimentado mucho. Yo trato de que el teatro tenga algo de eso. No creo en un teatro repitiendo endogámicamente esquemas de hace diez, veinte o treinta años. Mi teatro es una búsqueda de una nueva forma, de una nueva ma- -Es la primera vez que trabaja en el teatro romano de Mérida. ¿Le ha condicionado el espacio de alguna manera? -Nunca pienso en provocar. Mi trabajo es creativo, y producto de mis viajes, de mis sensaciones, de mi manera de pensar. Yo escucho todas las opiniones, y las valoro, pero hace mucho tiempo que no estoy pendiente de lo que dicen de mí. No tengo tiempo, y además me ale- ¿Y su fama de provocador? ¿Le afecta lo que dicen de usted? -En todo caso, para bien. Es fantástico utilizar ese espacio como marco de un apocalipsis, como si hubiera caído una bomba y estuviera lleno de hierro quemado. ¿Le ha hecho cambiar el texto el atentado del Líbano? -No, porque ya estaba el texto escrito. Pensé, primero, en la rabia que me da que no se diga la verdad desde el principio, porque van a morir más soldados. En Alemania se habla mucho de esta cuestión. Howard Zinn, que tiene un libro fantástico, Sobre la guerra dice que la guerra se hace contra los niños; el número de víctimas civiles es extraordinariamente elevado. E insisto; lo terrible de las guerras es la cantidad de dolor que se puede llegar a provocar. Y todo, ¿por qué? Por una bandera, por un territorio... Yo no he creído nunca en banderas ni en patrias, me han provocado un poco de urticaria. ¿Qué es eso de dar la vida por la bandera? Es completamente anacrónico.