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32 INTERNACIONAL SÁBADO 21 s 7 s 2007 ABC Juan Pedro Quiñonero EUROPA Y EL MINARETE TURCO ás allá de sus imprevisibles y bizantinas relaciones con la UE, la ruta laica o islámica que tome Turquía será determinante para el futuro de toda la civilización europea. Con 71,1 millones de habitantes (2006) muy mayoritariamente musulmanes, y una minoría kurda con problemáticas relaciones con la República, Turquía es un coloso con pies de barro. Dentro de la UE, sería el Estado demográficamente más poderoso y pudiera cambiar el destino de la construcción política de Europa. Fuera de la UE, sus relaciones con el resto del mundo islámico convertirían Turquía en un vecino imprevisible. No es un secreto que la sociedad turca está ella misma fragmentada y surcada por distintas tentaciones antagónicas. Militares y laicos, aliados históricos de la OTAN, defienden un Estado siempre inquieto por las tentaciones islámicas. Musulmanes moderados y reformistas aspiran a conseguir alguna forma de integración en la UE, considerándose víctimas de injustas sospechas. Apocalípticos e integrados de las grandes familias políticas, culturales y religiosas cohabitan de manera más o menos conflictiva, aspirando a representar distintas visiones de una modernidad que suscita reservas y sospechas. Cancerosos conflictos enquistados- -problema kurdo, Chipre- estallidos recurrentes de violencia, tentaciones terroristas, conflictos culturales- -destierro de intelectuales como Orhan Pamuk- suscitan las más vivas reservas en Berlín y París, entre otras capitales europeas, aunque Ankara cuenta con sólidos apoyos internacionales- -Washington- en defensa de su muy lejana integración en la UE, cuyas poblaciones perciben con reserva las aspiraciones europeas de las elites turcas. Los optimistas esperan que el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) confirme su versión propia de un islam compatible con una República laica, homologable entre las democracias liberales occidentales. Los pesimistas temen que el mismo AKP pudiera crear una república islámica de nuevo cuño, sin las aspiraciones revolucionarias de Irán, pero muy apegada a ciertos valores islámicos tradicionales. M Un niño hace la señal de victoria, mientras un manifestante sujeta una foto del primer ministro turco Erdogán, ayer, en la ciudad de Trabzon REUTERS Los kurdos de Turquía sueñan con volver al Parlamento de Ankara Utilizados por los militares para debilitar al primer ministro Erdogán, confían en lograr más de 40 diputados independientes en las elecciones del domingo ENRIQUE SERBETO ENVIADO ESPECIAL ANKARA. En 2002, la victoria aplastante del primer ministro turco Tayip Erdogán tuvo mucho que ver con los votos que recibió de la comunidad kurda, sobre todo la diáspora que se hacina en los arrabales de las grandes ciudades como Estambul o Ankara. En estas elecciones, los kurdos vuelven a jugar un papel esencial en las elecciones de este domingo. Han sido utilizados por el Ejército para debilitar al primer ministro islamista, pero al mismo tiempo se han salido con la suya y muy probablemente conseguirán colar una cifra significativa de diputados. Desde que el derrocamiento de Sadam Hussein oficializó la situación semi- independiente del Kurdistán iraquí, el destino de los nacionalistas kurdos de Turquía ha cambiado radicalmente. En Diyarbakir, la capital del Kurdistán turco, y en toda la región, se respira el ambiente que preludia los grandes cambios. Los guerrilleros de la causa, los terroristas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) se han recuperado y están ahora mejor que en sus tiempos de esplendor, en los noventa, antes de la captura de su líder Abdulah Ocalán. Una parte del optimismo de los kurdos se debe a que la sombra de la Unión Europea parece proteger sus aspiraciones, aunque éstas sigan pasando por los complicados laberintos de la política turca. Ante la exigencia de que un partido tenga que alcanzar el 10 por ciento de los votos en todo el país para poder tener escaños, en febrero pasado, el Partido por una Sociedad Democrática decidió que el medio de evitar la debacle del 2002 era presentar a todos su candidatos como independientes. Eso les garantiza que muy probablemente tendrán tal vez una cuarentena de diputados en el Parlamento de Ankara. El único medio que han encontrado los partidos tradicionales de boicotear las candidaturas más emblemáticas, como la de Leila Zana, ha sido invitar a que se presenten en el mismo distrito a los más poderosos jefes tribales, capaces de utilizar recursos tradicionales para ser ellos los que se hagan con el escaño, aunque sean formalmente independientes también. Pero el caso es que los kurdos volverán a estar presentes en el Parlamento, en contra de los criterios del jefe del Estado Mayor, el general Buyukanit, que en abril había formulado una nueva estrategia para combatir al PKK y que se resume en un principio: Guerra sin cuartel en todos los campos. Los militares han llevado a la región fronteriza de Sirnak un formidable despliegue de blindados, pero una parte de ese ejercicio no es temporal. El Regimiento Táctico de Frontera ha sido convertido en brigada, lo que confirma que el Estado Mayor quiere mantener a largo plazo la presión sobre los terroristas kurdos, que se ven obligados a actuar a la defensiva. Ayer mismo se informó de la muerte en combate de dos guerrilleros. Pero los militares persiguen otro objetivo. Con su actitud belicosa no sólo contribuyen a impedir que los terroristas del PKK aprovechen el buen tiempo para cruzar las montañas, sino que dificultan enormemente que el AKP de Erdogán se beneficie del voto kurdo. Una flaqueza por parte del primer ministro frente a un problema que pone en duda la sagrada unidad de la patria le costaría sin duda muchos votos. Ser duro con ellos, también. El Ejército mantiene la presión sobre el PKK para evitar un voto masivo al partido del Gobierno En las últimas semanas ha planeado sobre el país el espectro de una intervención en el norte de Irak, un plan que pondrá a prueba la determinación del primer ministro y de su previsible nueva mayoría. Para que no falten argumentos, una leyenda urbana que recorre estos días la prensa turca es que un desertor del PKK habría dicho que vio cómo un camión americano suministraba armas a los kurdos. Luego se dijo que era para la guerrilla kurda iraní del PJAK- -todavía más comprometido para EE. UU. -y anteayer, el Gobierno dijo que piensa que se trató de un asunto de corrupción. Intervención en Irak