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ABC SÁBADO 21- -7- -2007 Lula releva de forma temporal al ministro de Defensa y a los responsables aéreos 31 Al borde del precipicio Esta es la guerra de Pakistán, una guerra que enfrenta a hermanos de religión y que durará lo que Alá quiera, porque el número de muertos no va a suponer un problema para ninguno de los dos bandos M. AYESTARÁN ISLAMABAD. Musharraf está tocado, pero mantiene el respeto del Ejército y el respaldo millonario de Estados Unidos, los dos canales que le permiten seguir respirando al frente de Pakistán. Si uno de estos dos le falla, caerá como antes cayeron otros presidentes de este joven país. Un cúmulo de circunstancias ha llevado al presidente y general hasta el precipicio político cuando se las prometía muy felices y soñaba con una nueva reelección tranquila. Primero fue la destitución del Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Iftijar Mohammed Chaudhry, un perfecto desconocido que no era de su onda y al que ha elevado a los altares de líder de la oposición. Los grupos contrarios al mandatario se agarraron a la túnica del magistrado y han tirado de ella hasta formar un movimiento masivo de protesta. Ayer se confirmó que puede recuperar su cargo tras un largo proceso judicial, por lo que la presión a ser aún mayor sobre Musharraf. El abanico de la oposición va desde los líderes corruptos en el exilio dorado de Dubai o Londres, pasando por los comerciantes descontentos con la situación económica, los intelectuales que no quieren seguir viviendo en un régimen militar, los sectores islamistas que claman venganza por la persecución a las madrasas, hasta una enorme masa que sigue inmersa en la pobreza y con un índice de analfabetismo que ronda el cincuenta por ciento. A la oposición se le llena la boca hablando de elecciones democráticas, ¿pero es esto posible en un país con esta tasa de alfabetización y donde el veinte por ciento del territorio forma parte de una zona tribal ajena al poder central? Hablar de ejercicio democrático o de que unas elecciones libres absorberán a los violentos como señala el abogado defensor de Chaudhry, Aitezaz Ahslan, resulta poco creíble en un país cuyo único vínculo de unión es la religión. El islam une a los principales grupos del país (beluchis, pastunes y punjabíes) nada más. La Mezquita Roja fue la segunda piedra de toque de Musharraf y sus consecuencias han sido aun más graves. Los ataques de las guerrillas y los suicidas pastunes de las áreas tribales ya han superado en una semana la cifra oficial de ciento dos muertos que causó el asalto al templo (desde el catorce de julio ciento ochenta personas han muerto a causa de los suicidas) El motín en la capital, centro político e internacional del país, empujó a Musharraf a una operación militar sangrienta, que ha continuado con un despliegue masivo de tropas en las áreas donde los servicios de inteligencia estadounidenses aseguran que se encuentran los cuarteles generales de Al Qaida. El ataque a las áreas tribales es doble, pero los muertos los ponen los paquistaníes. La lucha contra el terrorismo está adquiriendo en Pakistán los tintes de una guerra civil entre dos bandos que hasta el momento se mantenían respetuosos y distantes, y el que sale perdiendo es todo un país con ganas de avanzar, pero que se encuentra bloqueado por el miedo y contagiado por el vecino afgano. En Kabul, la culpa de todos sus males la tiene Islamabad. Y en Islamabad, la culpa de todas sus desgracias la tiene Kabul. Esta es la guerra de Pakistán, una guerra que enfrenta a hermanos de religión y que durará lo que Alá quiera, porque el número de muertos no va a suponer un problema para ninguno de los dos bandos. Aquí la vida y la muerte conviven con una increíble naturalidad y todos los caídos, de uno y otro lado, son considerados mártires. Abbás recibe como héroes de la libertad a los 255 presos palestinos liberados por Israel Olmert cumple su promesa de reforzar la Autoridad Palestina s Hamás tacha la medida de partidista HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. Lágrimas de tristeza y gritos de alegría se mezclaron ayer en Cisjordania tras la liberación de 255 prisioneros palestinos, una medida que ha adoptado Israel para reforzar la débil posición del presidente Mahmud Abbás en su enfrentamiento con Hamás. Los prisioneros llegaron a Cisjordania a bordo de autobuses que los trasladaron desde varias cárceles israelíes, incluida una en el desierto del Neguev, y luego se presentaron en la Muqata de Ramala donde Abbás los recibió como héroes de la libertad Las celebraciones terminaron con una visita a la tumba de Arafat. Pero la alegría no fue completa porque en las cárceles hebreas quedan más de 10.000 palestinos, lo que quiere decir que sólo han sido liberados un 2,5 por ciento. Parte de esos prisioneros son ancianos, mujeres y niños, y muchos de ellos ni siquiera han sido juzgados por los tribunales militares. No obstante, Abbás se mostró satisfecho y prometió que pronto volverán con sus familias más prisioneros. Esto sólo es el principio. Nos vamos a esforzar para que haya más acuerdos como éste y vuelvan todos los prisioneros dijo. Pero Rafiq Huseni, jefe de la oficina de Abbás, reconoció que no existe ningún acuerdo sobre la liberación de otros prisioneros y esta circunstancia dependerá exclusivamente de la voluntad de Israel. Esperamos que cuando se libere al soldado Guilad Shalit- -que está en poder de Hamás- Israel libere a más prisioneros La inmensa mayoría de los afortunados pertenecen a Fatah, aunque también los hay de otras organización minoritarias, como el Frente Popular Mezquita Roja Los liberados saludan a sus familiares antes de llegar a Ramala para la Liberación de Palestina (FPLP) Sin embargo, Hamás desmintió que hubiera hombres suyos o de la Yihad Islámica, como dijeron algunas fuentes israelíes. A mí me detuvieron hace un año por pertenecer al FPLP y me condenaron a dos años de cárcel manifestó un prisionero de 18 años oriundo de Naplusa. Prácticamente todos los prisioneros liberados ayer han cumplido en la cárcel la mayor parte de sus condenas y sólo les quedaban varios meses. Entre los liberados hay seis EPA Oposición variopinta mujeres y once menores. Abdel Rahim Maluh, un hombre de 60 años y número dos del FPLP, fue detenido en 2002 y condenado a nueve años de cárcel por pertenecer a una organización terrorista Ninguno de los liberados participaron en ataques o atentados contra colonos judíos en los territorios ocupados o contra israelíes en el interior de Israel. Ninguno tiene delitos de sangre. Para Hamás, partidismo La medida sólo afecta al 2,5 por ciento de los más de 10.000 presos palestinos que siguen en cárceles israelíes Hamás supo aprovechar ayer esa circunstancia para criticar el acuerdo de partidista que sólo beneficia a Fatah. Se trata de un paso que no tiene ningún valor real puesto que sólo se han beneficiado prisioneros de una facción que, además, estaban a punto de salir de la cárcel comentó Sami Abu Zuhri, portavoz de los islamistas.