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88 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo VIERNES 20- -7- -2007 ABC Castilla y León afronta la peor plaga histórica de topillos conocida en España Pueden transmitir la tularemia y, en algunas regiones, el número de estos roedores supera los 1.300 por hectárea HENAR DÍAZ VALLADOLID. La plaga de topillos que arrasa gran parte de Castilla y León ha puesto en pie de guerra a agricultores y ecologistas. Desde que el pasado octubre se detectaran los primeros casos en la comarca de Tierra de Campos, al norte de la provincia de Valladolid y en la zona de Palencia, los pequeños roedores han seguido avanzando y tras hacer estragos en los cultivos de secano atacaron las plantaciones de regadío, e incluso los primeros viñedos en algunas de las zonas de la Denominación de Origen Toro (Zamora) y Rueda. Según las organizaciones agrarias, son más de 400.000 las hectáreas afectadas, mermando considerablemente una producción que prometía ser histórica debido a las excelentes condiciones meteorológicas que se han dado todo el año. A pesar de que no se sabe a ciencia cierta el origen de la plaga- -para algunos expertos, directamente relacionada con el cambio climático- según el director general de Producción Agropecuaria del Gobierno regional, Baudilio FernándezMardomingo, el crecimiento exponencial de estos roedores se ha debido fundamentalmente, por un lado, al grano suelto provocado por el pedrisco caído durante el pasado año- -con el que han tenido el alimento asegurado- y por otro, a la escasez de heladas durante el invierno, que ha evitado que, a diferencia de otras zonas con temperaturas más gélidas, como en los Pirineos, se detuvieran los ciclos reproductivos: Este año hemos detectado en el mes de enero huras con crías, así que aunque los adultos hubieran muerto, ha dado tiempo a una renovación generacional Además, según los expertos, es inevitable que cada tres o cuatro años las explosiones demográficas sean bastante fuertes. Otro de los factores a tener en cuenta es la rápida proliferación de estos animales. Las hembras paren cada 32 días y a La tularemia, un agente potencial de bioterrorismo Conocida también como fiebre de los conejos o fiebre del topillo, la tularemia es una infección común en roedores salvajes, causada por la bacteria Francisella tularensis y trasmitida al ser humano por contacto con tejidos animales infectados, o por picaduras de garrapatas o mosquitos. Existen zonas endémicas, en las que la enfermedad se da con mayor frecuencia, como ocurre en América del Norte y, desde hace algunos años, en Castilla y León, junto con algunas regiones asiáticas. Los síntomas son: fiebre, inflamación de ganglios en ingle y axilas, dolor de cabeza, rigidez articular, dolores musculares, manchas en la piel hasta formar úlceras, dificultad respiratoria y pérdida de peso. En cuanto a su pronóstico, la tularemia es mortal por debajo del 5 por ciento en los casos no tratados- -deriva en neumonía- mientras que no alcanza el uno por ciento si es tratada. Existe vacuna. Se combate con estreptomicina y tetraciclina de forma eficaz. Las autoridades estadounidenses la consideran un agente potencial de bioterrorismo ya que se puede difundir mediante aerosoles. Crecimiento exponencial Agricultores castellanoleoneses protestaron hace un mes con una suelta de topillos en Valladolid la UE y que en pocos meses se vieron obligados a suspender, ante las denuncias de los ecologistas, que incluso llegaron a demandar en los juzgados a los consejeros de Agricultura y Medio Ambiente. Para los ecologistas, el veneno, que se usaba mezclado con el grano, había provocado en Tierra de Campos la muerte de numerosas palomas que se habían alimentado de estas semillas. Además. y siempre según estos grupos, se corría el riesgo de que el veneno se extendiese a través de la cadena alimenticia a otros roedores, como liebres o conejos silvestres, e incluso a los depredadores de éstos. ABC los 30 días de vida ya son fértiles; así que una pareja de topos, en los cuatro años que suelen vivir, pueden alumbrar hasta 2.400.000 de estos animales. A finales del pasado año, y tras las primeras denuncias de los agricultores, que veían como las huras se multiplicaban en sus tierras sin control, el Gobierno regional permitió su tratamiento con clorofacinona, un veneno autorizado por Los agricultores, indefensos Tras prohibir el uso de la clorofacinona, los agricultores se vieron de nuevo indefensos ante un problema que se multipli- caba de forma exponencial: La mayor plaga histórica que se conocía en España era de 400 topillos por hectárea, y ya en los primeros meses del año teníamos mediciones aquí de hasta 1.000 y 1.300 topillos por hectárea denunciaba hace unos días el responsable de UCCLCoag, Ignacio Arias. Con el fin de evitar este desastre, la Junta se comprometió a probar nuevos productos en pequeñas