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24 ESPAÑA La tragedia de la inmigración s Muerte en alta mar VIERNES 20 s 7 s 2007 ABC Ni un solo niño viajaba entre los supervivientes del primer remolcador E. C. SANTA CRUZ. Tras más de quince horas de navegación, a partir de las ocho y media de la noche (hora insular) hacían su entrada en el Puerto de Los Cristianos los remolcadores de Salvamento Marítimo que participaron en el operativo de rescate, el Luz de Mar y el Conde de Gondomar con los 48 supervivientes del trágico naufragio. Los 36 indocumentados que viajaban a bordo del Luz de Mar fueron los primeros en divisar tierra firme. Cuatro ambulancias, dos hospitales de campaña y más de una veintena de voluntarios de la Cruz Roja formaban los Equipos de Respuesta Inmediata (ERI) que les esperaban para prestarles atención sanitaria y sobre todo psicológica cuenta a este periódico Austin Taylor, coordinador del dispositivo en la provincia occidental. Hace unas semanas llegaba a Tenerife un cayuco con un inmigrante muerto y su hermano viajaba en la expedición recuerda; cuando llegó a tierra el chico no podía articular palabra, estaba bloqueado Esta vez han sido más de cincuenta las pérdidas humanas, y el trauma de sus compañeros no será fácil de superar Media hora después del atraque del Luz de Mar miembros de Cruz Roja continuaban con la atención sanitaria de los inmigrantes. Eran ya pasadas las nueve de la noche. Para todo lo que han pasado, después de casi quince días de viaje, se encuentran en buen estado de salud, no ha sido necesario por el momento ninguna hospitalización explica una voluntaria a este periódico. Aunque los rostros sombríos y las miradas perdidas delataban una gran desazón entre los miembros de la expedición. Tampoco hemos contado ningún niño entre los vivos, al menos entre los miembros del primer remolcador que ha llegado a puerto El Conde de Gondomar todavía no había llegado a puerto a las diez de la noche. Nadie podía confirmar nada a esa hora, aunque no se descartaba que hubiera más cadáveres entre los 16 inmigrantes que viajaban a bordo del remolcador. El gesto cabizbajo de los inmigrantes, a su llegada a puerto, delataba las trágicas horas a las que habían tenido que hacer frente En tres minutos... se acabó Cuando caen del cayuco, bloqueados en las gélidas aguas del Atlántico, el rápido viaje de los inmigrantes a las profundidades del océano es un hecho consumado; el peso de sus agarrotados cuerpos los conduce directamente a la muerte POR E. CALVO FOTO DESIRÉE MARTÍN SANTA CRUZ. Cada minuto, cada segundo, cuenta. No hay tiempo que perder cuando se trata de rescatar vidas humanas Es algo que no se les escapa ni a los equipos de Salvamento ni a los del Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Hay que tener muchos reflejos y mucha experiencia para enfrentarse a este tipo de operaciones explican a este periódico miembros de ambos dispositivos. Cuando alcanzan las islas, tras un infernal viaje que se complica las más de las veces, los inmigrantes sufren hipotermias, deshidratación, rozaduras o traumatismos de diversa consideración por los golpes y caídas dentro del cayuco. Sus cuerpos están agarrotados, entumecidos, y su desorientación les hace perderse en una nebulosa de pavor, desconfianza y nerviosismo Cuando empiezan a caer al agua casi todo está perdido Los asustadizos y torpes movimientos que ejecutan cuando saltan dentro de su precaria embarcación para llamar la atención de sus rescatadores se convierten allí en una inmovilidad total. Sin poder moverse, bloqueados en las gélidas aguas del Atlántico, con sus vestimentas empapadas, el rápido viaje hacia las profundidades del océano es un hecho consumado. Tres o cuatro brazadas, un último intento, pero todo en balde. El peso de sus cansados y debilitados cuerpos los conduce a la muerte. Tres minutos son suficientes para darles por perdidos, razona un guardia civil. Es frustrante Cuando empiezan a caer hacia el abismo, sus cuerpos se comienzan a hinchar por la presión, y el peso los hunde más y más, sin dejarlos llegar del todo al inquietante fondo marino Los de ayer, los más de cincuenta desafortunados que no consiguieron ser rescatados, se encuentran atrapados en una zona con más de 2.660 metros de profundidad. Es muy difícil que salgan a flote, muchas veces no vuelven a recuperarse nunca más afirman las mismas fuentes. Miles y miles de inmigrantes han desaparecido así, sin dejar rastro, sólo desde la oleada del año pasado. Las corrientes a veces los escupen a la costa, mientras sirven de pasto para los depredadores Por eso, los equipos de rescate intentan por todos los medios que los cuerpos no empiecen a hundirse. Y por eso este jueves, de madrugada, a oscuras, muchos miembros de Sal- Sin dejar rastro Cuando empiezan a caer al agua casi todo está perdido Los asustadizos y torpes movimientos que ejecutan cuando saltan dentro de su precaria embarcación para llamar la atención de sus rescatadores se convierten allí en una inmovilidad total vamento no se lo pensaron dos veces para lanzarse al agua y rescatar a los indocumentados que caían uno tras otro desde su maltrecho cayuco Ellos, aunque sobradamente preparados, también corrían peligro. En ese momento sólo cabe una decisión: Salvar tantas vidas humanas como sea posible; no hay tiempo para la duda, estamos allí para rescatarles, y eso es lo que intentamos hacer con todos los medios de que disponemos explica apesadumbrado un funcionario de Salvamento Marítimo. A última hora de ayer aún no se había dado orden al dispositivo para su retirada. Barcos, aviones y helicópteros continuaban buscando a los inmigrantes con la esperanza de recuperar algún cuerpo con vida. Pero el operativo fue infructuoso y sólo se pudieron localizar algunos restos de cayuco flotantes El mal estado de la mar con vientos de hasta 80 kilómetros por hora y olas de hasta cinco metros dificultaban la inspección. Eran pocos los que a medida que transcurría la jornada seguían confiando en encontrar a los indocumentados. Todo fue muy rápido, y no podíamos rescatar a todos los náufragos; ya digo, cuando empiezan a hundirse el peligro acecha, y en tres minutos... se acabó Rostro sombrío, mirada perdida ABC. es Más información sobre la crisis de la inmigración en España en abc. es especiales