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ABC VIERNES 20- -7- -2007 La tragedia de la inmigración s Muerte en alta mar ESPAÑA 23 ventura. En aquel entonces fueron cerca de una treintena los indocumentados muertos. Los medios que se emplearon en el rescate fueron los idóneos para ese tipo de operación cuenta a este periódico un agente de la Guardia Civil destinado en el Servicio Marítimo. Y aún así no se pudo evitar el desastre Las patrulleras de la Guardia Civil, explica, son más altas que los remolcadores de Salvamento y trasladar a los inmigrantes desde el cayuco es más peligroso. Ha sido mala suerte, con estas operaciones de alto riesgo nunca sabes qué te puedes encontrar El cayuco del jueves, otro cayuco de la muerte más, no habría aguantado mucho más sin tener problemas. Su motor se había apagado, estaba a la deriva, sacudido por las fuertes olas, mecido violentamente por las rachas de viento Se encontraba en muy mal estado. No se sabe a ciencia cierta de dónde había partido. En principio se descarta Senegal. Al menos, las patrulleras mixtas de la Guardia Civil y los gendarmes de este país no tenían datos de la precaria embarcación clandestina. Podría haber salido de más al sur, para evitar los controles del Frontex. Las mafias, apuntan fuentes del Instituto Armado, son Uno de los inmigrantes rescatados baja en Tenerife del barco de Salvamento Marítimo rápidas y se adaptan fácilmente a los cambios Ahora se están desplazando hacia abajo y los viajes, mucho más largos que antes, cada vez tienen más peligro para las expediciones. No en vano, hace sólo un par de semanas se enviaron dos patrulleras a Cabo Verde para realizar labores de vigilancia y control Un buque de la Armada las llevó hasta el pequeño archipiélago. Su misión es cerrar el pasillo de la zona que situada en las proximidades de Gambia o Guinea, más al sur de Mauritania y Senegal. Precisamente en aguas senegalesas se vivió la peor tragedia de los últimos diez años. DESIRÉE MARTÍN Fue en diciembre de 2006. Un centenar de personas morían ahogadas cuando trataban de alcanzar Canarias. Unos pescadores pudieron rescatar a veinte de sus compañeros mientras faenaban en aguas de Saint Louis. El resto de cadáveres, como se estima que suceda con los más de 50 desaparecidos ahora, nunca se recuperaron. Esta vez han sido 48 los afortunados que han conseguido librarse de una fatal muerte. Más o menos sanos, pero con vida, fueron trasladados ayer hasta tierra firme por los dos remolcadores de Salvamento. Una treintena de ellos (36) llegaron a bordo del Luz de Mar los otros 18, en el Conde Gondomar Según aseguraron portavoces de Salvamento Marítimo en la provincia tinerfeña, por su estado de salud no fue necesaria ninguna evacuación en helicóptero a los hospitales de la isla Ellos podrán contarlo, cuando se recuperen de la traumática experiencia dicen desde Cruz Roja. Han tenido suerte, y lo saben. Puede que algunas víctimas sean hermanos, primos, hijos o amigos de los muertos. Pero se han salvado de ser engullidos por el gran cementerio azul. El peligro que corren no se les escapa cuando se suben en las precarias embarcaciones clandestinas con que trafican las mafias. Pero el sueño está a unos cientos de kilómetros de sus expoliadas costas, y son muchos los que han logrado establecerse en tierras más prósperas tras el difícil trayecto. No todos mueren, ni todos son repatriados. ¿Por qué no intentarlo? Quizá haya suerte.