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ABC VIERNES 20- -7- -2007 Ibiza reabre todas las playas que estaban afectadas por el vertido de fuel 11 Hace tres semanas ya expresó su voluntad de dejar la política, por detectar movimientos internos entre los críticos del PP catalán Su mano derecha, Francesc Vendrell, también ha dimitido Génova intentó ayer minimizar el golpe y transmitió el mensaje de que el partido en Cataluña sigue teniendo dirección mente, lo que se le exigía: o cedía todo el control del partido a un equipo de la estricta confianza de la dirección nacional y sacrificaba a Francesc Vendrell, su mano derecha y presidente del partido en la sombra, o se hundía junto a él. Se le trasladó el mensaje de que es el mejor líder electoral que tenemos, que el partido le quiere, pero que Vendrell estaba acabando con el partido explicaba ayer un dirigente próximo a Génova. No hay que olvidar que la situación del partido en Cataluña se había vuelto insostenible tras las últimas elecciones municipales, en las que los populares perdieron 82.000 votos y 73 concejales. Enfrentado desde hace tiempo a Ángel Acebes, en los últimos días Piqué ha tenido que digerir que éste le propusiera un nuevo equipo de campaña, integrado por Alberto Fernández, Alicia Sánchez Camacho, Xavier García Albiol y Daniel Si- Abandono de Vendrell rera, todos ellos partidarios de una línea más beligerante y todos ellos enfrentados a Vendrell, pero también muy fieles a Piqué. Además, en una intervención sin precedentes por parte de Génova, a Vendrell- -o lo que es lo mismo, a Piqué- -se le quitó incluso el control de los recursos económicos del grupo parlamentario, ahora en manos del gestor del partido que, de esta forma, controla el dinero que entra y sale. Vendrell también anunció ayer que deja el partido, pero que mantiene su escaño en el Parlamento de Cataluña. Aunque Rajoy habló ayer en varias ocasiones con Piqué, o no supo o no quiso dar con los argumentos que, en otras ocasiones, habían hecho desistir de sus propósitos al dirigente catalán. Una vez que se conoció el carácter irrevocable de la dimisión, Génova optó por rebajar el tono e intentar minimizar una decisión que se produce en el peor de los momentos para el partido y, sobre todo, para Rajoy, que no ha podido evitar fugas primero la de Jaume Matas y, ahora, la de Piqué. Desde Génova se transmitió el mensaje de que el partido en Cataluña sigue teniendo dirección, que no ha quedado desarbolado. No nos vamos a meter en congresos en periodo electoral afirma otro dirigente consultado por ABC. Lo que sí se ha decidido es que quien ocupe el escaño del Parlamento catalán que dejará Piqué sea Josep Llobet. Concurrió a las autonómicas de noviembre de 2006 como número 11 de la lista del PP por la provincia de Barcelona y, en la anterior legislatura, ya fue diputado en la cámara autonómica. En cuanto al escaño de senador por designación autonómica que ocupa Piqué, deberá ser el Parlament el que lo designe, a propuesta del grupo popular. Sin cartel catalanista El PP se queda sin candidato principal para las elecciones generales en Cataluña- -47 escaños en juego, de los que los populares tienen cinco- donde precisa lograr dos o tres diputados más que en los últimos comicios para optar a una mayoría de gobierno ÁNGEL COLLADO MADRID. La espantada de Piqué- -segunda entre los dirigentes locales del PP después la de Jaume Matas en Baleares- -llega en el peor momento para Mariano Rajoy, cuando se enfila la precampaña para las generales. El PP se queda sin cabeza de lista para las generales en Barcelona y en Cataluña en su conjunto. Era el momento de poner a prueba de verdad la apuesta por la figura de Piqué, un líder que cultiva la imagen centrista y el catalanismo moderado para atraerse a sectores de CiU sin dejar de convencer a las bases tradicionales del PP en Cataluña. Hasta el momento, en los comicios autonómicos y municipales, los resultados habían sido adversos. La opción Piqué sólo recogía retrocesos, aunque leves, y en las próximas legislativas sí que aspira el PP a remontar, dado que el historial de los resultados electorales indica que es el mejor tipo de consulta para los populares catalanes, la que les permite hacerse con un sector del electorado que se inclina por CiU en regionales. En Cataluña hay 47 escaños en juego de los 350 que componen el Congreso. Los socialistas tienen hoy 20 diputados y el PP sólo 5, cuatro por Barcelona. Rajoy necesita corregir esa diferencia, precisa al menos dos o tres parlamentarios más por esas circunscripciones si quiere optar a una mayoría de gobierno. En la dirección del partido en Madrid aseguran que mantenían la citada apuesta, pero complementada con una reorganización interna y de funciones de precampaña para complementar los evidentes fallos demostrados por el equipo de Piqué. Dejarle de indiscutido cartel electoral, pero reforzar al partido ante la campaña. Ese era el propósito de los cambios, en principio aceptados y hasta pactados con el presidente del PP catalán por el secretario general, Ángel Acebes. Piqué no ha aguantado la presión. Nunca se sintió cómodo con el enfrentamiento total con los nacionalistas, ni respaldado por la organización del partido en Cataluña. Tampoco por algunos dirigentes de la dirección en Madrid, aunque sí por Rajoy, que le incluía en el núcleo duro en el selecto grupo que asiste a maitines todos los lunes. Entre los amagos de irse de Piqué y el empeño del presidente del PP para que siguiera hasta las generales, han pasado los populares los dos últimos años. El episodio más complicado fueron las diferencias en la negociación sobre el nuevo Estatuto catalán. Génova no admitía transacción por la manifiesta inconstitucionalidad del texto y sus consecuencias sobre la viabilidad del Estado en su conjunto, mientras que Piqué deseaba entrar en el enjuague. Al final, el Estatuto resultante fue tan rupturista que no dejó margen para tentación alguna de apoyo, ni siquiera de abstención. Tuvo que ser Ángel Acebes hace año y medio quien desautorizara las dudas de Piqué sobre la negociación del Estatuto y la conveniencia de recabar firmas en toda España para que se consultara al conjunto de los españoles. Y Rajoy en persona quien tuviera que rogarle que no dimitiera. Aquel choque dejó heridas sin cicatrizar y desconfianzas acrecentadas después en las elecciones municipales. Sólo en Cataluña registró el PP un retroceso. Luego entró en liza el controvertido mano derecha de Piqué, Francesc Vendrell, enfrentado a las bases del PP y discrepante con Génova. Llegó a criticar en público a Rajoy porque el presidente del PP había comparado la persecución oficial del castellano en Cataluña con la practicada contra el catalán por Franco. Rajoy quería a Piqué para las generales, pero sin Vendrell en la trastienda. Se ha quedado sin cartel catalanista para Cataluña. Rajoy contaba con Piqué, pero sin su mano derecha Vendrell, en la trastienda del partido