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92 CIENCIAyFUTURO Tribuna Abierta JUEVES 19 s 7 s 2007 ABC José Ramón Alonso Rector de la Universidad de Salamanca EL FUTURO INMEDIATO DE LA INVESTIGACIÓN L Gobierno, mediante la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y con significativos asesoramientos externos, está ultimando el nuevo Plan Nacional de I+ D +I (Investigación, desarrollo e innovación) Este programa marcará las prioridades para el periodo 2008- 2011. Es, por tanto, una herramienta de primer nivel en uno de los ámbitos en que todas las fuerzas políticascoinciden en la necesidad de un impulso decidido: el fomento de la investigación. Alcanzar un mayor nivel en nuestros equipos de trabajo de universidades, hospitales, empresas y otros organismos públicos y privados de investigación y que esa investigación se refleje en nuestro desarrollo e innovación es un requisito imprescindible para aumentar nuestra competitividad, garantizar un crecimiento sostenido y mantener una situación de privilegioentrelas economíasavanzadas del siglo XXI, basadas en la generación y explotación del conocimiento. El nuevo plan tiene un diagnóstico de los problemas actuales: insuficiente coordinación, excesivo número de convocatorias e instrumentos de política científica, planificación estrategica insuficiente, financiación fragmentaday escasez deindicadores adecuados para el seguimiento y evaluación del desarrollo de la investigación. El objetivo de un plan de este tipo, y se nota el consenso en ese sentido de todos los agentes implicados, no es decirle al investigador lo que tiene que hacer, sino eliminar trabas del camino y facilitarle las herramientas necesarias para llevar a cabo su trabajo. a situación de nuestra investigación es paralela en muchos aspectos a la de nuestra realidad como país. El salto en dos o tres décadas ha sido espectacular, disponemos de un tejido amplio de grupos de investigación y nuestras contribuciones son bien valoradas en el ámbito internacional, del que formamos parte por derecho propio. Por otro lado, no hemos alcanzado las grandes ligas, por poner un ejemplo injusto ninguno de nuestros investigadores han recibido un premio Nobel desde los tiempos de Ochoa o Cajal, publicamos esporádicamente en las revistas de máximo nivel y fallamos en la interrelación entre la investigación de las universidades y los organismos públicos de investigación y su explotación industrial y comercial. La rapidez en la que nos estamos La investigación se basa en una característica quizá escondida entre nuestros genes desde el inicio de la Humanidad: la pasión por descubrir, por ver qué hay al otro lado de las montañas, por encontrar belleza en un legajo polvoriento o en la organización de unos genes. Ese placer de descubrir sólo es comparable al placer de crear y, como decía Delbrück, físico y biólogo, premio Nobel en Medicina en 1969, si uno no tiene condiciones para ser un artista, ¿qué otra cosa puede ser sino investigador? E peos del VII Programa Marco, y existe una imagen en la comunidad universitaria de que los proyectos en Bruselas necesitan lobbistas para conseguirlos y magos de las finanzas para su contabilidad y seguimiento. Es importante que esa sensación de caja negra se disipe y entremos con normalidad en la cooperación y comunicación con instituciones que son también nuestras. Junto a esa dimensión transnacional hay un componente obligado en nuestro estado descentralizado: la participación y coordinación con las Comunidades Autónomas. Todas ellas desarrollan programas de investigación donde se priorizan campos de interés estratégico, y se apoya el desarrollo del tejido investigador en universidades, hospitales y otros centros públicos y o privados de su territorio. Es imprescindible combinar esos objetivos con facilitar la creación de equipos interdisciplinarios e interterritoriales, favoreciendo el desarrollo de todos, eliminando duplicidades y vacíos y consiguiendo economías de escala y una mayor competitividad en el ámbito internacional. n último aspecto clave del Plan nacional es su dotación presupuestaria, la financiación disponible. Por parte del Gobierno se señala un incremento notable, cercano al 25 por ciento anual. Los investigadores universitarios no sienten esa mayor disponibilidad de fondos, y de hecho, existe el dato preocupante de buenos investigadores, con una trayectoria honesta y prolongada, que deciden tirar la toalla tras varios años seguidos sin conseguir financiación. Es quizá una mezcla de una financiación dirigida a la excelencia, donde sólo unos cuantos grupos destacan, y de nuestro sistema funcionarial, donde cobramos prácticamente lo mismo, independientemente de la carga de trabajo y los proyectos en marcha. El nuevo Plan nacional ha eliminado la priorización de áreas y ha optado por valorar lo más importante: la calidad de las propuestas. La incorporación de nuevos equipos y jóvenes investigadores debe notarse también en este nuevo plan nacional. La investigación se basa en una característica quizá escondida entre nuestros genes desde el inicio de la Humanidad: la pasión por descubrir, por ver qué hay al otro lado de las montañas, por encontrar belleza en un legajo polvoriento o en la organización de unos genes. Ese placer de descubrir sólo es comparable al placer de crear y, como decía Delbrück, físico y biólogo, premio Nobel en Medicina en 1969, si uno no tiene condiciones para ser un artista, ¿qué otra cosa puede ser sino investigador? U L moviendo permite anticipar que el desarrollo de los próximos años va a ser crucial. Por un lado, hay empresas españolas que van adquiriendo una dimensión transnacional, pero que salvo en el ámbito de las telecomunicaciones se dedican a sectores (banca, energía y construcción) donde los productos están perfectamente definidos y son poco susceptibles de inovaciones (se vende dinero o kilowatios) no así la forma de ofrecerlos y gestionarlos. Por otro lado, países emergentes con un buen capital humano serán capaces de subcontratar investigación a precios competitivos; el papel de la India en la industria farmacéutica y biotecnológica seguirá el camino marcado en la informática y la ofimática. Es mucho lo que está en juego. La investigación es cara y sus resultados no son inmediatos ni seguros. El principal agente de investigación en nuestro país son las universidades, pero existe un desencuentro entre la investigación que los equipos universitarios quieren hacer y aquella que las empresas demandan. Por parte del ministerio se han avanzado dos aspectos de crucial necesidad: el primero, el fortalecimiento institucional de los centros que hacen investigación. Las universidades ven la investigación como una necesidad en eldesarrollo desus plantillas y en la acreditación de sus titulaciones pero las cuentas no salen, son mucho mayores los gastos generados que los ingre- sos. Eso hace que muchas universidades privadas no realicen prácticamente investigación, en especial aquellas concebidas como negocios educativos, con los efectos que ello puede tener en una futura acreditación de esas universidades y sus titulaciones. Un segundo aspecto es la necesidad de técnicos especializados. Las plantillas de personal técnico e investigador se mueven en las universidades españolas en una proporción cercana al 1: 1. En Harvard, por poner un ejemplo de una universidad de renombre internacional, la proporción es 7 a 1. El resultado es que en España una parte importante del tiempo del investigador debe dedicarse a tareas administrativas de todo tipo, de llevar contabilidades a rellenar impresos. A nadie se le caen los anillos, pero resta tiempo a las actividades que generan realmente valor añadido, y un investigador que hace tareas mecánicas sale realmente caro. La incorporación a las plantillas de técnicos especializados y gestores de investigación es un paso importante para solucionar este problema. tro aspecto clave es la internacionalización. En la inmensa mayoría de los campos, la investigación tiene un ámbito global y las opciones de financiación internacional son cada vez más importantes. Desgraciadamente, pocos investigadores se aplican a los proyectos euro- O