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ABC JUEVES 19- -7- -2007 TOROS www. abc. es toros 89 Sinfonía de Castella y Estresado SAN JAIME Plaza de toros de Valencia. Miércoles, 18 de julio de 2007. Segunda corrida. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Marqués de Domecq, de distinta presentación y fuerza justa; destacaron 3 y 4 de extraordinaria calidad; un sobrero de La Palmosilla (2 bis) noble sin más; otro sobrero de Jandilla (5 bis) Vicente Barrera, de gris perla y oro. Estocada (silencio) En el cuarto, estocada caída (oreja) El Juli, de nazareno y oro. Estocada corta (petición y saludos) En el quinto, estocada en todo lo alto (petición y saludos) Sebastián Castella, de malva y oro. Pinchazo y media. Aviso (oreja) En el sexto, pinchazo y estocada (saludos) ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Recordó Sebastián Castella la memorable faena de hace un año menos dos meses en Albacete. La faena que lo instaló definitivamente en el Olimpo de los dioses. La faena del año. O una de ellas. Castella durmió las telas como con un bálsamo hipnotizador. Voló el capote mecido a la verónica hasta los medios, lentamente, tan despacio como la descomunal media con la que abrochó luego un quite de templadísimas chicuelinas. En todo se veía ya la calidad de Estresado un tacazo de toro de Marqués de Domecq, una maravilla, un lujo, un dije. La lidia fue perfecta y medida, para dar paso al capítulo siguiente. La primera línea tuvo el enganche personal del manido pase cambiado por la espalda de Sebastián Castella. Pero donde vino la diferencia con otras faenas de esta temporada fue con la mano derecha. A cámara lenta ligó el toreo en redondo, embarcada la embestida por delante, cercana a la taleguilla, vaciada ahí atrás, donde la cintura quiebra su nombre. Barría Castella la arena arrastrando los flecos de la muleta. Importantísimos versos cosidos por la rima de un toro de ensueño. Presentó la izquierda un tanto tarde; por allí ni toro ni torero parecieron los mismos. De nuevo sublimó el toreo en redondo en una serie que, tal vez, fuese la cumbre de una obra a la que, por rayarle un poco la inmaculada pintura, habría que decirle que le sobró ese final de circulares invertidos que, además, ni siquiera fueron logrados por enganchados. De haber matado a la primera hubiera cobrado dos orejas de peso. Se quedó en una. Bien lo valía la sinfonía de Castella y Estresado Levantaba el torero francés una tarde desafortunada, pues a las ocho y tres minutos, una hora y pico después de que sonasen los clarines del miedo, sólo había muerto el segundo toro. Segundo que ya sumaba como cuarto Sebastián Castella bordó el toreo en redondo en una faena de muchos quilates que saltaba a un ruedo en pésimas condiciones. Fuerzas al margen, y sin ser ingeniero agrónomo, ni tan siquiera arenero, afirmo que los toros del Marqués se lesionaban con violentos resbalones, sin encontrar agarre en el piso de plaza. Y todos en la zona de sombra y, principalmente, en toriles. Exceso de agua o tierra. O ambas causas. En la misma boca de toriles patinó el primero de El Juli, que con un movimiento en falso se descoordinó malamente. Secorrió turno, y el que nunca alcanzó a ser quinto volvió a patinar en el mismo lugar, abriéndose de los cuartos traseros hasta quedar descaderado. Aun así se sostuvo. Pero una vez picado también fue devuelto. A Julián López le correspondían entonces ya los dos sobreros. Echó por delante el último de ellos- -de La Palmosilla- que también sufrió para aferrarsea la tierra. Afortunadamente no se lastimó. Tuvo nobleza, mas careció de un tranco por la mano derecha. Juli puso todo de su parte para hacerlo romper. Más corto se quedaba aún por el izquierdo. Faltó emoción para que cuajase la pañolada. Embalada la crónica, saltó el cuarto, Bombero más toro por fuera y quizá más completo que Estresado Pero a estas horas no entra en el titular. Ni la faena de Vicente Barrera en ALBERTO SÁIZ la historia, pese a algún pasaje notable al natural. Estocada caída y oreja al canto. El toro que estrenó su turno se paró. Importancia tuvo y contuvo la poderosa faena de El Juli al bravucón quinto, un sobrero de Jandilla. Consintió, templó y mandó. Y resolvió con un espadazo en todo lo alto. Incomprensiblemente el palco, tras la orejita a Barrera, se ahorró ésta. Al sexto le faltó continuidad, y a Castella también después de unas dobladas soberbias y un par de series diestras que prometieron más de lo que fue. Debe ahondar en finales distintos, que el toreo es largo y él sabe hacerlo sin embarullarse.