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20 ESPAÑA JUEVES 19 s 7 s 2007 ABC Si hay que ir, se va LUIS AYLLÓN, ENVIADO ESPECIAL PANAMÁ. A nadie se le escapa a estas alturas de la legislatura que la pasión de José Luis Rodríguez Zapatero por la política exterior sigue siendo manifiestamente mejorable, especialmente cuando se trata de viajar al extranjero. Pero sería de desear que una vez que se decide a emprender una gira, las metas estuvieran claras y se pudieran cotejar después con los resultados. El presidente del Gobierno llegó ayer a Madrid, tras haber visita México y pasado unas pocas horas en Panamá, pero ni se supo antes de salir qué es lo que realmente se buscaba, ni se puede decir ahora que haya logros dignos de mención. Viajar a México para autocalificarse como un jurista reformador o para criticar el muro levantado por Estados Unidos en su frontera con el país azteca para frenar la inmigración ilegal, cuando tenemos una valla en Ceuta y Melilla con los mismos fines, no parecen suficientes argumentos para justificar el desplazamiento. Dadas las escasas ocasiones en las que Zapatero se decide a abandonar el suelo patrio, más allá de para acudir a las inevitables reuniones internacionales (consejos europeos, cumbres iberoamericanas, etcétera) sería de esperar que desde la Presidencia del Gobierno se expusieran claramente los objetivos del viaje. Por ejemplo, sólo unas horas antes de que Zapatero abandonara Panamá para regresar a Madrid, se supo que se había alcanzado un principio de acuerdo que puede facilitar la consecución por empresas españolas de algunos de los proyectos de ampliación del Canal. Hasta entonces, nadie en Moncloa había hablado de ello, pese a que las grandes compañías de nuestro país tenían puestas sus esperanzas en esta visita, a la que Zapatero dedicó sólo siete horas, sin pasar siquiera una noche en Panamá. Del mismo modo, sobre la estancia en México se indicaba que se trataba de una visita importante, dado el papel que desempeña el país azteca en Iberoamérica, pero se ofrecían escasos detalles concretos. Todo comenzó con una jornada en la turística Cancún, que sirvió a Zapatero y su esposa para conocer las ruinas de la ciudad maya de Chichén Itza, y que se aderezó con una reunión con empresarios españoles del turismo con intereses en la zona, pero sin un objetivo concreto. El lunes, ya en México D. F. Zapatero desarrolló un programa extenso, con un par de actos de los que le gustan, relacionados con la memoria histórica pero en el que lo más importante debía ser el encuentro con el presidente Felipe Calderón. La rueda de prensa conjunta no deparó grandes novedades, salvo la reiteración de que las autoridades mexicanas apoyan a España en la lucha contra el terrorismo. Para vestir la visita con la firma de algún documento, se sucribió un acuerdo para profundizar en la Asociacion Estratégica suscrita en 2001 cuando gobernaba en España José Maria Aznar. El encuentro con empresarios españoles y mexicanos no se cerró tampoco con resultados, en un momento en que las empresas de nuestro país con intereses en Méxicos quieren algunos cambios en la legislación mexicana. Zapatero y el presidente de Panamá con sus esposas AP Baño de memoria histórica