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ABC MIÉRCOLES 18- -7- -2007 40 VERANOS DE LA VILLA FLAMENCO PA TÓS 83 Laurie, Lou y la canción protesta Título- -Homeland Intérpretes- -Laurie Anderson (voz, violín, teclados y samples) Evyind Kang (viola) Skulli Sverrisson (bajo) Peter Scherer (teclados) y Lou Reed (guitarra) Lugar- -Centro Cultural del Conde Duque, Madrid La jonda tragirrabia flamenca de Eva La Yerbabuena Intérpretes- -J. M. Cañizares (guitarra de concierto) Miguel Ángel Cortés y Paco Jarana (Guitarras de acompañameinto) Arcángel (cante) Dorantes (piano) Eva La Yerbabuena (baile) Lugar- -Colegio Oficial de Médicos, Madrid Fecha- -16- VII José Luis Borau EFE El cineasta José Luis Borau fue elegido ayer nuevo presidente de la SGAE ABC MADRID. La nueva Junta Directiva de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) salida de las elecciones celebradas el pasado 28 de junio, designó ayer a José Luis Borau (Zaragoza, 1929) como nuevo presidente de la entidad. El realizador y escritor aragonés sustituye a Ana Diosdado, que ha desempeñado el cargo durante los últimos seis años, al frente de la entidad de gestión. El nuevo presidente de la SGAE es uno de los más prestigiosos profesionales de la cinematografía española. Su carrera como director, que comenzó en los primeros años sesenta, está jalonada por títulos que han recibido el aplauso de público y crítica. Galardonado en diversas ocasiones, estuvo al frente de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas entre 1994 y 1999. Es también autor de una interesante producción narrativa. El nuevo presidente de la SGAE aseguró ayer a Efe tras su nombramiento que la propiedad intelectual es una de las riquezas del país y que España cuenta más en el mundo por Dalí, Picasso o Almodóvar que por cualquier producto manufacturado. Lamentó Borau que esta riqueza cultural no sea reconocida por los gobiernos ni por el español medio. La cultura no se hace por sí misma; dedicarse a la cultura es una postura ante la vida y esa idea no ha cuajado bien entre los españoles La SGAE, que cuenta con más de 88.000 asociados, gestiona más de cinco millones de obras musicales, teatrales, audiovisuales, coreográficas, pantomímicas, dramático- musicales, ballets, películas cinematográficas, documentales y docudramas. JESÚS LILLO Venía Lou Reed de interpretar en una reducida serie de conciertos temáticos su viejo Berlin convertido ya, como tantos otros discos clásicos recuperados este año por sus autores, en el guión de una función de historia y estímulos condicionados por el recuerdo. Laurie Anderson, por su parte, celebra estos días el veinticinco aniversario de su no menos monumental Big Science -del que se ha limitado a estampar camisetas para venderlas en su tenderete ambulante y a rescatar en vivo It Tango -con un actitud más pasiva: aquel futuro de 1982 se le ha quedado antiguo a la creadora de O Superman Ahora estrena Homeland Mediado el concierto de anoche, Lou Reed apareció en escena para acompañar a su mujer en dos de las piezas de su nueva obra, aún inédita: Lost Art Of Conversation en la que la artista americana vuelve a reflexionar sobre el lenguaje, entendido como un virus, y una balada de lírica premeditadamente naíf, Perfect La guitarra de Reed, obediente y cortés con los poemas de Anderson, aprovechó el vacío de las palabras y el rumor de los violines para crecerse y emponzoñar, distorsionada, pedaleada, pisada con saña y rasgada con genio, un relato que de las manos Laurie Anderson, durante su actuación, anoche, en Madrid de su mujer se fue, aún más lejos que a Berlín, hasta las zonas oscuras de una Nueva York que nunca inspiró a su anfitriona. También cantó Lou Reed con ese fraseo conversacional que, con mucha más gracia, explota Laurie Anderson en las parrafadas de sus no canciones de final abierto. EFE Otra guerra es posible Registró ayer el patio central del cuartel del Conde Duque un silencio de sala de lectura: nadie quería perderse los sobretítulos de una obra en la que Laurie Anderson habla de alondras sin memoria, de prostitutas, de modelos de ropa interior, de la nueva cultura visual y virtual, de su padre y, sobre todo, de la guerra de Irak. Concebida como una larga pieza de spoken word- -lo que permite a sus músicos explayarse, sin ataduras, mientras le ponen a su texto libérrimos y elegantes signos de puntuación- Homeland representa una digna aproximación al subgénero de la canción- protesta de última generación, basada en hechos reales y lugares comunes. Que sea una mujer como Laurie Anderson quien agarre la pancarta tiene sus ventajas: pocos artistas pueden hacer de una trinchera el escenario de una comedia musical. Veinticinco años después de Big Science ella sigue siendo experta en trucar la realidad y hacerla pasatiempo. Youssou N Dour traslada África al corazón de Madrid LUIS MIGUEL GÓMEZ MADRID. Lleno absoluto en el Cuartel del Conde Duque. Su histórico patio vibró la noche del lunes al ritmo de la música de Youssou N Dour (Dakar, 1959) y su banda, la Super Étoile de Dakar. Durante más de dos horas el cantante hizo un repaso por toda su carrera, con éxitos como Set Bololene o Seven Second el tema que cantó junto a Neneh Cherry y que lo lanzó a la fama mundial. El pop y el mbalax una mezcla de música popular senegalesa y ritmos afrocubanos, se unieron sin problemas en la voz camaleónica de You como es conocido en su país. No hubo momentos para el descanso. La percusión y la danza acrobática llenaron el escenario y asombraron al público madrileño. Los solos de timbales tradicionales como el djembé o la tama arrancaron los aplausos más entusiastas de la noche. N Dour es considerado el artista africano del siglo y una de las cien personas más influyentes del mundo según la revista Time. Su compromiso con las causas sociales y los problemas de África- -es colaborador de la ONU y UNICEF- -lo han convertido en un icono en todo el continente. Quedó demostrado entre el numeroso público africano que asistió al concierto. Youssure es un símbolo. Él representa lo que África puede llegar a ser comentaba su compatriota Cherif Conte. Y recordaba las palabras que N Dour pronunció durante la actuación: África no es sólo pobreza, sida y guerra. También es felicidad MANUEL RÍOS RUIZ Si sobre el escenario aparece un intérprete realmente de excepción, lógicamente los géneros artísticos cobran y muestran su verdadera entidad. Y así sucede siempre que baila Eva La Yerbabuena, hasta el punto de que todo lo que antes haya acontecido se empequeñece un tanto. Así sucedió en la primera función del VIII Festival Flamenco Pa Tós, enardeciendo a los asistentes. Eva La Yerbabuena, magnífica y magistralmente acompañada por un cuadro de cante y guitarra de primera categoría, dejó patente con su siguiriya y su bulería, iniciada por soleares, que su jonda tragirrabia interpretativa, no por ello exenta de donosura, desde los replantes a los zapateados, los pitos y el braceo, es un ejemplo patente de la vigencia de la tradición flamenca más legal. Su trayectoria se vigoriza conforme avanza y su personalidad se consolida actuación tras actuación. Las aclamaciones que le prodigó el respetable fueron las más merecidas de la velada. También recibieron cerrados aplausos Cañizares, Dorantes y Arcángel. Cañizares, un virtuoso de la guitarra auténticamente fuera de serie, ofreció ocho temas de su evolucionada música flamenca. Por su parte, Arcángel puso de manifiesto que va depurando progresivamente su línea cantaora, personalizando en bastantes pasajes los estilos, especialmente en las cantiñas, donde alcanzó el mayor lucimiento de su recital. Y finalmente, reseñemos las cuatro brillantes interpretaciones pianísticas de Dorantes, una de ellas por aires malacitanos, ilustrada con el cante de Arcángel. En definitiva, una sesión flamenca de cuatro horas que a los aficionados, que cubrieron el aforo con creces, les pareció breve, sobre todo tras el broche de Eva La Yerbabuena, que resultó de oro, apoteósico.