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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 18- -7- -2007 ABC Rodrigo Uría, ante la fachada del Museo del Prado, institución a la que dedicó amores y desvelos CHEMA BARROSO Fallece Rodrigo Uría, un humanista moderno que amó el Arte y el Derecho Presidente del Patronato del Prado y eminente abogado, negoció la opa de Enel y Acciona sobre Endesa y la compra de la colección Thyssen NATIVIDAD PULIDO MADRID. Si Rodrigo Uría no hubiese existido, habría que haberlo inventado. A sus 66 años, era, es, pura energía, un hombre arrollador, poseedor de una inteligencia fuera de lo común, a prueba de mediocridades, contra las que solía cargar sus mejores dardos: un fino sentido del humor y una sutil ironía, que derrochaba a raudales. Ayer murió en Croacia, donde disfrutaba de unas seguro más que merecidas vacaciones. Su hiperactivo corazón (en todos los sentidos, pues a sus múltiples actividades profesionales sumaba una gran humanidad) se paró en plena costa adriática. Supo vivir y supo morir, en el mar, como muchos sueñan, rodeado suponemos que de familiares y amigos, a quienes a buen seguro acabaría de brindar una de sus animadísimas conversaciones. Y les habría hecho reír. No hay duda. Sufrió un infarto mientras se hallaba, junto a otras siete personas, en un barco. Sus restos mortales se han trasladado a Dubrovnik, desde donde serán trasladados a España. Era, es, lo más parecido que tenemos por estos lares a un humanista, a un hombre del Renacimiento. Hizo muchísimas cosas; todas bien y con la misma pasión. Era, es, un hombre intenso, excesivo, generoso, que no pasó por el mundo de puntillas; lo hizo más que pisando fuerte, dando zapatazos. Llamaba a cada cosa por su nombre. Nunca susurraba; hablaba alto y claro, muy claro. Una de las últimas veces que lo hizo en público fue el día de la presentación a la prensa de la ampliación del Prado. Desmontó los sambenitos que le han colgado al museo, despachó a tirios y a troyanos, defendió a Moneo, dio avisos a navegantes... Los periodistas que nos hallábamos ese día en el nuevo salón de actos vimos a un Uría en estado puro, en estado de gracia. Nos dieron ganas de levantarnos y aplaudirle. Lamentablemente, no lo hicimos. El mundo del Derecho, la Cultura, la Economía... le lloraban ayer. Logró en torno a su necrológica- -ésa que un periodista espera no escribir nunca- -el consenso que su querido Museo del Prado tardó tanto tiempo en conseguir. Desde el PP y desde el PSOE llegaban sentidas condolencias. Y su Prado del alma, el Prado de sus desvelos, estaba ayer de luto. El destino no ha querido darle un último regalo: haber acompañado a los Reyes, a finales de octubre, en la inauguración de la ampliación del Prado, por la que luchó como un jabato. Nació en Madrid el 12 de enero de 1941. Licenciado en Derecho e hijo del también abogado y premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales Rodrigo Uría González, desarrolló su carrera profesional en el despacho fundado por su padre en los años cuarenta. El Derecho fue uno de sus grandes amores. Era especialista en Derecho Societario y en fusiones y adquisiciones. En 1973 se incorporó al bufete familiar junto a Aurelio Menéndez. Desde 1978 era socio director de Uría Menéndez (actualmente era presidente) despacho desde el que ha parti- El Rey envió desde Lisboa el pésame a su familia. Don Juan Carlos se mostró muy impresionado por la noticia, ya que era amigo personal de Uría