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Lunes 16 de Julio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.451. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. BAUTISMO POR LUIS SUÁREZ Académico de la Historia REAL EN LA TRADICIÓN HISPÁNICA Esa niña, que ayer mismo ha dado el paso decisivo que le permite ingresar en ese edificio de profundos compromisos, no puede tener conciencia de lo que, al cristianarse -permítaseme este vulgarismo tan expresivo- ha llegado a adquirir. El tiempo y la convivencia con padres, abuelos y demás miembros de su Familia harán que lo comprenda. Y entonces se presentará para ella la disyuntiva del servicio fiel a los principios morales inherentes a la raíz cristiana o su rechazo. Dios quiera que sepa elegir correctamente. Los ejemplos admirables, especialmente en el caso de las mujeres, no le han da faltar: Ina, Cristina, Mercedes o Isabel pueden bastarle como ejemplos. De acuerdo con esa tradición heredada a la que nos hemos referido, la elección del nombre no es fruto de una circunstancia sino de profundas razones. Por eso, la variedad en los términos nos parece a veces escasa. La Reina Cristina, a quien aún llamamos Doña Virtudes, escogió precisamente el de Mercedes para una de sus hijas a fin de guardar intacta la memoria de aquella primera esposa de su marido que aún levantaba lágrimas en las calles de Madrid. En consecuencia, hemos de creer que Sofía es, también, signo de continuidad y de profundo afecto. No es extraño. Los historiadores hemos comenzado a valorar, y sin duda este juicio irá creciendo, lo que tal nombre significa en la historia contemporánea española. La niña, que ahora empieza su trayectoria, deberá recordar con el tiempo que ese término griego significa sabiduría. La cual no es adquisición de conocimientos venidos del exterior, sino crecimiento interno, respuesta a los deberes morales que son la función esencial de la Monarquía y atañe a todos sus miembros. P ara un católico no existe la menor duda: la ceremonia del bautismo de un nuevo miembro de la Familia Real es motivo de fiesta. Ese niño o niña, nada importa su sexo, se reviste de una nueva condición que prepara para asumir las funciones, cualesquiera que éstas sean, dentro de la unidad dinástica. Comporta deberes, sin la menor duda, pero no podemos olvidar que los deberes son raíces en el ejercicio de la libertad. En la Monarquía tradicional, el acto podía presentarse como una costumbre establecida. Ahora es más: una decisión que se asume deliberadamente desde la cabeza y que implica el reconocimiento de una dimensión que es muy importante. Cuando, en el siglo XIV la Mo, narquía, esa forma de ordenación de la sociedad típicamente europea, estaba consolidándose mediante textos que ya podemos llamar constitucionales, el bautismo de hijos o nietos de Reyes significaba la introducción en los esquemas fundamentales de esa autoridad moral, muy diferente del poder y por encima de él, que entraba y entra en la función de los Reyes. Fue precisamente entonces cuando se definieron los tres derechos fundamentales, que recomendaban llamar naturales porque forman parte de la naturaleza humana y no son simple resultado de un consenso. En medio de grandes dificultades, ciertamente, los tres linajes que se sucedieron en el ejercicio de tales funciones se mantuvieron fieles a esta conciencia. Lo que resulta muy visible en América. Y ahora lo comprobamos: a nadie se recibe con tanto calor en esos países como al Rey de España, precisamente ahora cuando, despojado de adherencias, sólo significa la fidelidad a tales principios.