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78 TOROS www. abc. es toros LUNES 16- -7- -2007 ABC Dramática cogida de Esplá, herido grave con tres cornadas en Céret Fue evacuado en helicóptero y operado en distintos hospitales s Lo ha podido matar dijo a ABC su apoderado ABC CÉRET (FRANCIA) A media tarde saltaban las alarmas en todas las redacciones taurinas con los teletipos e informaciones que calificaban de muy grave el estado de Luis Francisco Esplá, herido en la plaza de Céret (Francia) por un toro de Valverde de malísima manera. Según cuentan quienes presenciaron la escena, Esplá vive ahora mismo de milagro. El veterano torero alicantino, de cincuenta años de edad y treinta de alternativa, cayó herido con tres cornadas: una en el pecho, otra en la bolsa escrotal y una más en la cara. Esplá fue cogido de modo espeluznante por el primer toro, de la ganadería del Cura de Valverde, durante la faena de muleta. Las complicaciones del morlaco se unieron al fuerte viento que soplaba. Aquello era un auténtico vendaval que dejó al torero al descubierto manifestó a ABC su apoderado, Francisco Sánchez. La dramática cogida Otras plazas Bayona (Francia) Lescarret da la única vuelta al ruedo Toros de El Palmeral y Esteban Isidro. Denis Loré, saludos en ambos. Julien Lescarret, saludos y vuelta al ruedo. Julien Miletto, silencio en los dos. Las Ventas Deslucida novillada Tercera novillada del ciclo de promoción patrocinado por Digital Plus. Novillos de Torreherberos. Carlos Guzmán, saludos tras aviso y saludos. Abel Valls, silencio en ambos. Diego Lleonart, silencio tras aviso y silencio. El Puerto (Cádiz) Oreja para Nazaret y Oliva Soto Esplá, a merced del toro, resultó herido en el pecho, en el escroto y en la cara despertó la máxima alarma: en un primer instante Esplá pareció perder las constantes vitales y tuvo que ser evacuado de la plaza en helicóptero hasta el hospital Saint Pierre de Perpignan. Lo ha cogido para matarlo, pero su vida está ya fuera de peligro dijo su mentor. Por fortuna, la cornada más preocupante, la del pecho, no afectó a órganos vitales. Lo que sí tiene totalmente destrozado es el paquete escrotal- -explicó Francisco Sánchez- Además, en el hospital Saint Pierre no tenían un urólogo de guardia, por lo que ha sido trasladado al hospital Saint Jean para que se lo reconstruyan Tal fue la angustia inicial que la corrida incluso se paró durante unos minutos; profesionales y espectadores se temían lo peor, mientras las cuadrillas trataban de socorrer al AFP maestro. Una vez reanimado Esplá, el festejo continuó, aunque los tendidos permanecieron con el corazón encogido por el brutal percance. Así las cosas, el espectáculo quedó en un mano a mano entre Juan José Padilla y Sánchez Vara, que dieron cuenta de una exigente y seria corrida de Valverde. Éstefueel balance final: Padilla, oreja y saludos. Sánchez Vara, silencio, saludos y saludos. Novillos de Yerbabuena; los mejores 1 y 6 Antonio Nazaret, oreja y saludos. Pepe Moral, saludos y palmas. Oliva Soto, ovación tras aviso y oreja con petición. Villafranca (Badajoz) La terna, a hombros Toros de Juan Albarrán. Antonio Ferrera, dos orejas y saludos tras aviso. Perera, dos orejas y palmas. Ambel Posada, oreja y oreja. BARCELONA Monumental de Barcelona. Domingo, 15 de julio de 2007. Unos 10.000 espectadores. Se lidiaron toros de Valdefresno, desiguales de presentación dentro de la seriedad, bajó el 4 bien armados. Mansearon en el caballo y se rajaron en el último tercio, si bien se movieron y mantuvieron el interés de la tarde. Jesulín de Ubrique, de azul pavo y oro. Pinchazo (pitos) En el cuarto, pinchazo, estocada caída y descabello. Aviso (vuelta al ruedo) El Cid, de grosella y oro. Cuatro pinchazos (silencio) En el quinto, estocada trasera (oreja) Sebastián Castella, de azul marino y oro. Dos pinchazos, media estocada y descabello (ovación) En el sexto, seis pinchazos y media estocada. Aviso (palmas) Castella entierra la gloria con la espada ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD BARCELONA. Buena entrada en la Monumental, aunque con la resaca de la tarde histórica del 17 de junio ahora todo puede saber a poco. Y no fueron pocas las cosas que sucedieron en el ruedo barcelonés, muchas más de las que puede dar a entender el resultado de los toreros. Pero al margen de la meritoria oreja que se llevó El Cid del quinto, y la cariñosa vuelta al ruedo de Jesulín en el cuarto, la corrida tuvo acento francés. Sebastián Castella toreó de forma espléndida, especialmente al tercero, y él solito se cerró la puerta grande que había abierto con la muleta. El tercero de Valdefresno lucía astifinas defensas, manseó como toda la corrida y por ello fue protestado, pensando el público que esa condición iba a mermar la actuación del francés. Se equivocaron quienes pedían el cambio. Castella se fue a brindar la faena al respetable y con unos estatuarios demostró cuáles eran sus intenciones. Un molinete en los medios y la muleta puesta por el derecho. Largo el primer muletazo, hilvanado con otro, y otro más. La mano baja y el de pecho. Más rotunda la siguiente serie, enroscándose al astado. Al natural el toro protestaba y el francés ni se inmutó: muleta adelante y a rastras, todas las ventajas al enemigo y temple. Y cuando el animal ya no quería más se inventó un circular de espaldas ligado con un derechazo inmenso y un pase de pecho, que puso la Monumental boca abajo. Castella iba camino del cielo y enterró la gloria con la espada. Igual que con el sexto, más violento, más descompuesto, al que toreó otra vez con firmeza, con la planta clavada, con la muleta intentando dominar tanto devaneo. Y lo consiguió, sin la brillantez del toro anterior, pero ofreciendo siempre verdad. La espada, una cruz. Impropio final. El Cid se templó con el quinto en una faena en la que acertó a no meterse mucho con el de Valdefresno, al que llevó con mimo en muletazos sin obligarlo nunca. La falta de casta del toro así lo aconsejaba y así lo hizo el sevillano, que con el huidizo segundo nada pudo hacer. A Jesulín lo trataron con dulzura y le obligaron a dar una vuelta al ruedo tras liquidar al cuarto, con el que se había lucido con temple en series de muletazos largos. Sosegado el torero, acertó a llevar sin excesivo sometimiento al astado que como mejor virtud tuvo la de ir y venir. Algunos momentos del trasteo de Jesulín tuvieron buen son. Todo lo contrario que con el primero. Ni Janeiro ni el toro pararon los pies un instante. El negro con un molesto gazapeo y el de Ubrique probando, probando... El uno que no humillaba y el otro que no mandaba, la cosa no pudo resultar más desairada. Fue un mal comienzo de la tarde.