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38 ECONOMÍA LUNES 16 s 7 s 2007 ABC A la conquista de EE. UU. Norteamérica relaja sus normas y abre las puertas a las compañías extranjeras que le ayuden a mantener su estatus de locomotora que impulsa la economía mundial POR JOSÉ LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Con más de 6.000 kilómetros de distancia y un océano de por medio, Estados Unidos llegó a erigirse como la tierra prometida para las compañías de todo el mundo, entre ellas las españolas. Hasta no hace mucho, la entrada de empresas extranjeras suponía toda una odisea, pero de un tiempo a esta parte parece que un gran número de entidades patrias como Iberdrola, Santander, Cintra y un sinfín de firmas más han decidido repetir la misma hazaña que Cristóbal Colón comenzó hace más de cinco siglos. La caída del dólar frente al euro ha propiciado la capitalización de compañías europeas y asiáticas que, cómo no, han querido ir de compras al país de las oportunidades. La ajetreada ola de fusiones y adquisiciones que se vive dentro del mundo de los negocios tiene como principal objetivo hacerse con alguna de las miles de compañías que inundan EE. UU. Al menos, los números así lo demuestran. De los 2,8 billones de dólares acumulados por las fusiones y compras internacionales durante la primera mitad de 2007, las empresas norteamericanas adquiridas por entidades extranjeras han acumulado cerca de 998.000 millones de dólares. En medio de esta orgía monetaria, dos de las últimas compañías extranjeras en adueñarse de un interés a este lado del Atlántico ha sido Iberdrola, que hace unos días acordó la compra del 100 del capital de la eléctrica estadounidense Energy East por 3.400 millones en efectivo, además de asumir su deuda que asciende a 3.000 millones, y el Banco Popular con la compra, por 300 millones de dólares (unos 218 millones de euros) de Totalbank, una pequeña entidad financiera de Florida. Desde luego, las compañías patrias están de lo más activas en lo de conquistar el mundo, ya que en el 2005 las empresas españolas llevaron a cabo negocios fuera de sus fronteras por El ahorro de empresas y familias roza el billón de euros hasta marzo ABC MADRID. El ahorro acumulado por las empresas y las familias españolas en depósitos en bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito se situó en 956.658 millones de euros al cierre de marzo, lo que supone un incremento del 12,4 respecto al saldo registrado el mismo mes del año pasado, según datos del Banco de España. En los últimos doce meses, las familias y las empresas depositaron en las entidades financieras 105.910 millones de euros, lo que supone un descenso del 0,9 frente a los 106.926 millones que ingresaron entre marzo de 2005 y el mismo mes de 2006, informa Ep. En los tres primeros meses del año, el saldo depositado en bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito por las empresas y familias se incrementó en 29.641 millones de euros respecto a los 927.017 millones acumulados al cierre de 2006. Del saldo total, 515.372 millones de euros estaban en depósitos a plazo, 261.875 millones a la vista y 179.411 millones en cuentas de ahorro. Por zonas geográficas, las familias y empresas de Madrid eran las que contaban con más dinero acumulado en entidades financieras a finales de marzo, con un total de 310.211 millones de euros, un 29,74 más que un año antes. Tras esta provincia se situaron Barcelona (137.733 millones) Valencia (49.023 millones) Alicante (34.398 millones) Vizcaya (29.309 millones) y Sevilla (28.145 millones) En cuanto a las entidades, del total de depósitos, las cajas de ahorros fueron las que acumulaban un mayor saldo en marzo, con 488.389 millones de euros, lo que supone un incremento del 18,24 respecto al mismo mes de 2006, que en términos absolutos fue de 75.355 millones de euros. Por otro lado, las empresas y las familias ingresaron entre marzo de 2006 y el mismo mes de 2007, un total de 66.115 millones en bancos, con lo que el saldo acumulado en depósitos aumentó un 19,56 hasta situarse en 404.123 millones de euros. Asimismo, destaca que los créditos concedidos por bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito a las familias y las empresas españolas crecieron hasta marzo a un ritmo mayor que los depósitos. Las entidades acumulaban al cierre de marzo 1,59 billones de euros. Sucursal en Philadelphia del Sovereing con el que el Santander alcanzó un acuerdo en 2005 64.900 millones de dólares, un 69 más que en 2004, y el año pasado seguía subiendo. Sin embargo, no todos los países del mundo tienen la puerta de entrada abierta en Estados Unidos y, en muchas ocasiones, la conquista del continente por determinadas compañías se frustra pese a la explícita petición de EE. UU. a otras naciones para que den vía libre a los inversores norteamericanos para que inviertan fuera de sus fronteras. Muchos hablan de proteccionismo, otros de miedo a un nuevo 11 de septiembre y hay quien tacha esta actitud de mero orgullo. Lo cierto es que en los últimos años, dos grandes ofertas por parte de empresas procedentes de China y Arabia Saudí quedaron frustradas pese a ser similares a muchas otras. Por un lado, Cnooc, una petrolera y gasista china vio como EE. UU. se cerró en banda cuando intentó hacerse con Unocal, una compañía energética independiente con base en California, por 18.500 millones de dólares. Esta claro que los legisladores a este lado del Atlántico pusieron el grito en el cielo al dejar en manos del Gobierno chino una entidad petrolífera norteamericana viendo la insaciable necesidad de oro negro que ambas potencias profesan. Mucho dio que hablar la intención de la compañía saudí Dubai Ports World (DPW) de comprar Peninsular and Oriental Steam Navigation Co. una empresa inglesa que controlaba los principales puntos portuarios de las costas estadounidenses. Ni que decir tiene que los legisladores se cerraron en banda, tras enterarse de que la británica había aprobado la compra sin consultar y amenazaron con bloquear el pacto aludiendo medidas de seguridad. Finalmente, DPW se hizo con la británica con la única condición de deshacerse de cualquier interés en EE. UU. AP Muchas frustraciones... y condiciones La caída del dólar ha propiciado que muchas compañías vayan de compras al país de las oportunidades A pesar de los factores, EE. UU. necesita del capital extranjero para mantener su estatus de liderazgo; por eso, el regulador de los mercados estadounidense (SEC) votaba hace unas semanas unánimemente permitir que las compañías con sede en el extranjero registren sus cuentas siguiendo los estándares internacionales de contabilidad y no los americanos, algo que obliga hasta ahora a estas empresas a mantener una doble contabilidad. Aún así, esta propuesta no es final porque está abierta a un periodo de consultas de 75 días con los interesados. Además requiere la aprobación de los cinco comisarios de la SEC. Con este panorama, parece que la entrada en el país es más fácil, siempre y cuando las ofertas provengan de entidades de lugares del mundo que EE. UU. considere apropiados para adueñarse de un pedazo de sus negocios, algo que no siempre ocurrirá. De momento, las empresas españolas pueden respirar tranquilas, sólo hay que ver la multitud de compañías patrias que controlan bancos, construyen autopistas o suministran energía a millones de norteamericanos. Madrid, la más ahorrativa El software antiterrorista del regulador bursátil, la SEC La SEC, el organismo regulador bursátil en Estados Unidos, lanzaba a finales del pasado mes de junio una herramienta en su web que permite a los inversores determinar qué compañías internacionales tienen intereses en países no amigos de EE. UU. como Cuba, Irán, Corea del Norte, Sudán o Siria. La sorpresa ha llegado cuando entre la empresas que nombran en sus informes financieros alguna de estas naciones están Nokia, Cadbury, HSBC o Siemens, algo que, cómo no, confunde a los inversores norteamericanos. El director de la SEC, Christopher Cox, defendía esta iniciativa aludiendo que todo inversor tiene el derecho a conocer sus inversiones o fondos de pensiones están indirectamente ligadas a financiar actividades terroristas o genocidios Proteccionismo o no, desde luego el formar parte de la familia estadounidense a veces saca los colores o hace insufrible el desarrollo de actividades empresariales.