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22 ESPAÑA Bautizo de la Infanta Doña Sofía LUNES 16 s 7 s 2007 ABC La Infanta Leonor fue también protagonista del bautizo: no paró ni un solo instante y hasta perdió los zapatos POOL Del rosa al amarillo Curiosa coincidencia: la Reina y la abuela de la Princesa de Asturias, Menchu del Valle, eligieron un traje pantalón en color pistacho de corte muy parecido. Y tanto el Rey como Jesús Ortiz combinaron sus trajes oscuros con corbatas en ese verde lima POR BEATRIZ CORTÁZAR MADRID. Colores alegres, gasas, encajes y mucho pantalón. Así sería a grandes rasgos la descripción más rápida que se puede hacer de la imagen que ayer predominó en las vestimentas de los familiares de la Infanta Sofía. Del rosa al amarillo pasando por los azules o los cremas. Como siempre pasa en estos acontecimientos, son las mujeres las que acaparan la mirada de todos. Bueno, las mujeres y la pequeña Infanta Leonor, que una vez más se ha convertido en uno de los miembros más alegres y simpáticos de la Familia Real. Con la melena llena de bucles y un vestido blanco con volantitos en la pechera, la hija mayor de los Príncipes de Asturias quitó el rigor y puso la espontaneidad durante el posado ante los reporteros. A su edad ni existen protocolos ni se entienden ciertos gestos. De ahí que no hubiera quien la controlara. También fruto de la espontaneidad fue el hecho de que la Reina y la abuela de Doña Letizia, Menchu del Valle, aparecieran casi clónicas en la ceremonia. Doña Sofía y la bisabuela de la Infanta Sofía se debieron quedar de una pieza cuando comprobaron que las dos habían elegido un traje pantalón en color pistacho de corte muy parecido. Para colmo, tanto el Rey como Jesús Ortiz combinaron sus trajes oscuros con corbatas en ese verde lima. La foto impactaba. A Menchu del Valle la hemos visto siempre con pantalón. En la boda de los Príncipes, en el bautizo de Leonor. A la Reina no tanto en este tipo de ceremonias, aunque ayer fue una excepción para poder cubrir la herida infectada que tiene en la pierna. Un cambio radical fue el que se vio en Doña Letizia. Por desgracia, en los últimos actos a los que había acudido con el Príncipe el luto siempre la había acompañado. En el bautizo de su segunda hija, la Princesa estaba con otra luz y otra mirada. Con la melena más corta y menos clara, se recogió dos mechones a los lados que permitían ver mejor los pendientes de brillantes rematados con una perla australiana que ya ha llevado en otras celebraciones. Como siempre, el diseñador Felipe Varela firmaba su abrigo de verano en encaje blanco bordado en cordoncillo gris y microlentejuelas. Debajo, un vestido en seda blanca y zapato pitón mate. Tal y como ocurriera con el bautizo de Leonor, la Princesa tampoco se separó de su hija ni un instante. Ni cuando posó en la foto de familia, ni cuando saludó a los invitados en el besamanos, ni cuando la pequeña recibió las aguas bautismales. Antes era normal que la madrina de la ceremonia sostuviera al bebé durante parte de la ceremonia. En este caso, no. Por eso Paloma Rocasolano simplemente pudo ver cómo su nieta apenas se estremecía una vez que el cardenal le imponía el nombre de Sofía de Todos los Santos. Como madrina de bautismo, la madre de la Princesa ocupó un lugar preferente junto al padrino, Konstantin de Bulgaria. Tal y como ha pasado en otras ocasiones, Doña Letizia orga- nizó todo para que su madre y su hermana vistieran diseños de su sastre de cabecera, puesto que de Varela fue el conjunto de la madrina, que lució una chaqueta tweed de seda rosa con falda y cuerpo en gasa drapeada mientras que su hermana, Telma, llevó una túnica de gasa de seda en blanco y negro con pantalón blanco. De la Vega, otro estilo Doña Letizia se recogió dos mechones a los lados que permitían ver los pendientes de brillantes rematados con una perla australiana Otro estilo y otros pantalones fueron los de la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, que recurrió a sus colores favoritos, rosas y malvas, para acompañar a la Familia Real ante la ausencia de Zapatero. Mucho más clásica fue la esposa del alcalde Ruiz- Gallardón, Mar Utrera, con falda en blanco y negro, y una de las pocas que todavía cumplimenta a los Reyes con la reverencia. Por supuesto, la Infanta Doña Elena destacó en elegante, y más ahora, que por fin ha abandonado su trenza de tantos años por coletas más historiadas. Pero sin duda alguna fueron las niñas de la casa, Leonor, Irene, Victoria Federica y una sonrosada Sofía, que promete ser una auténtica belleza, las que se llevaron todas las caricias.