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ABC DOMINGO 15- -7- -2007 Plácido Domingo debutó dirigiendo ópera en el Teatro Real con Madama Butterfly 89 FESTIVAL SUMMERCASE Barcelona La lucha contra los elementos PJ Harvey y Arcade Fire capitalizaron anteanoche toda la atención de un festival que, entre colas, calor y apreturas en las carpas, estrenó su edición barcelonesa con un nuevo éxito de convocatoria DAVID MORÁN BARCELONA. Se despidió la siempre inflamable PJ Harvey clavando sus garras en la escarpada Water y eso era precisamente lo que pedía a gritos el público que, desde primera hora de la tarde, desafiaba a los elementos en el estreno barcelonés del Summercase. No había sol, pero sí una carpa herméticamente sellada que, entre colas y apreturas, llevó la primera jornada del festival hasta su punto justo de ebullición. La británica, leona enjaulada en una caja de zapatos, ni se inmutó y se revolvió sobre el escenario dispuesta a presentar su enésima reencarnación, esa que le lleva a alternar números de piano y zarpazos eléctricos sin más apoyo que el de su propio talento. De esto último se sirvió la de Dorset para rebobinar hasta el momento justo en que nacen las canciones, peinar los flecos del inminente White Chalck ahondar en los surcos eléctricos de Oh My Lover Dress y Big Exit y, en fin, reinventar con asombrosa autoridad el arte de la creación en vivo y en directo. Sólo los goterones de sudor que nublaban la vista cada treinta segundos impidieron que aquello alcanzase la cota de lo sublime. Aun así, fue de lo mejorcito de la noche, empatado acaso con el impresionante despliegue escénico de Arcade Fire, bulliciosa formación canadiense que calcinó el escenario principal con su rosario de letanías de euforia y contricción. Atravesando los surcos de Funeral y Neon Bible como si las veinte manos que intervienen en directo fuesen sólo una, los de Montreal certificaron su ascenso a la primera división del rock con un impecable pase de épica artesanal y electricidad oscura que dejó como propina una inesperada versión de Brigitte Bardot. Salieron a hombros, con el zumbido de Wake Up atronando en los altavoces y su sombra eclipsando a todos los grupos que les habían precedido. Otro de los nombres propios de la jornada fue el de The Flaming Lips quienes, alocados y afónicos a partes iguales, salieron a hacer lo mismo de siempre y, entre manos gigantes de gomaespuma, balones de colores, cámaras ocultas en los micrófonos y figurantes disfrazados de Santa Claus, casi se olvidan de que sus verbenas psicodélicas necesitan colorido, sí, pero también canciones. Rice For Prize y The Yeah Yeah Yeah Song supieron a gloria, pero apenas disimularon que lo de los norteamericanos, ferian- La chistera de Flaming Lips PJ Harvey, durante su concierto en Barcelona tes de postín con una única chistera, empieza a parecer una imagen congelada. En el mismo escenario, Bloc Party se crecieron y, muy a pesar del inofensivo A Weekend In The City consiguieron por fin aunar melodías esponjadas y aristas eléctricas. Eso mismo debían buscar los también británicos Editors, quienes se limitaron a automedicarse con transfusiones de Joy Division a la espera de un milagro que, claro, nunca llegó. La intrascendencia de Lilly Allen, la barbarie de unos enrevesadísimos Guillemots, la metralla rítmica de los vascos Delorean y la colección de bolas EPA espejadas de Scissor Sisters acabaron de exprimir un cartel que, ya de madrugada, se sacudía con las descargas electrónicas de LCD Soundsystem y la centrifugadora fallera de 2 Many Dj s. Más información sobre el festival: http: www. summercase. com