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78 AGENDA Necrológicas Esquelas DOMINGO 15 s 7 s 2007 ABC Paulino Garagorri Filósofo Un humanista en el silencio Hacia cincuenta años que no veía a mi antiguo profesor. Fue un encuentro maravilloso En mis tiempos de estudiante, cursando las licenciaturas de Derecho, Filosofía y Letras y Ciencias Políticas, años de 1952 a 1956, conocí a Paulino Garagorri, profesor de Fundamentos de Filosofía en la primera etapa de esta última carrera universitaria. Tenía un porte aristocrático y elegante; el cabello, bigote y barba, abundosos y negros. La mirada clara y penetrante; la conversación pausada y profunda. Emanaba de su figura un aire de distinción insoslayable. Inspiraba respeto, admiración, veneración, pero sus palabras nos acercaban a su personalidad, acaso distante; nos acercaban a su intimidad, esa fuente sagrada que intentamos descubrir en los grandes hombres. Sabía mucho y había trabajado mucho. Pero era casi un desconocido, un nombre que no sonaba en España, porque estaba lejos, muy lejos, de los aproximativos, de todos aquellos de Pérez de Ayala calificaba de cultura de tatuaje, de los que buscaban el eco de la feria de los premiados y el sonido disparatado de los medios de comunicación: quienes suben en la popularidad porque no tienen el peso específico de los verdaderos conocimientos. Estaba sumergido en la historia- -sabía de sus raíces- -y escribía poco, muy poco. Abominaba de la extensión y de los parlamentos vacuos: unas líneas suyas, en breve ensayo sobre La elegancia -que tengo dedicado de su mano en 1953- -es un surtidor de sugerencias, de atinadas meditaciones imperecederas. Hemos sabido de su muerte hace poco día, sin alharacas, homenajes ni multitudes. Esta clase de hombres nos apasiona; estos son los grandes trabajadores del espíritu; los hombres cultos que no reniegan del pasado, todos los que, fervorosamente, ensayan el misterio de la vida bajo una lámpara modesta, en la soledad conmovedora de sus bibliotecas. Me suspendió en Fundamentos de Filosofía El examen tenía por tema el raciovitalismo orteguiano. Localicé su dirección- -vivía en un piso amplio, confortable, lleno de libros y papeles en la calle del Marqués de Riscal- Le llamé por teléfono y le rogué me recibiera para que me explicase tan penosa calificación. Es que no ha debido usted enten- Fotografía inédita de Paulino Garagorri (a la derecha) en su casa de Madrid, en 1956, con el autor del artículo der mi letra -le dije. Yo entiendo todas las letras, pero venga a mi casa, le recibiré con mucho gusto Garagorri tenía unos cuarenta años. En esa cómoda, en el último cajón están todos los ejercicios. No tengo prisa; cuando encuentre el suyo, me avisa; yo estoy trabajando en el despacho A los pocos minutos dí con el mío y me permitió que se lo leyera en alta voz. Me pidió la papeleta del examen. Tachó el suspenso y escribió: Sobresaliente y Matrícula de Honor aplicada Desde aquella tarde mi fervor hacia Garagorri fue creciendo. Garagorri como otros, era uno de los discípulos predilectos de Ortega y Gasset. No se prodigaba en la prensa; no admitía entrevistas periodísticas. Aceptó que yo publicase BASABE una semblanza suya y una síntesis de sus análisis filosóficos. Apareció en la Revista Universitaria La Hora -que dirigía Gabriel Elorriaga- -el 20 de diciembre de 1956. La hora era un foco de la luz de libertad y de cultura. Mi trabajo tuvo una gran repercusión en los medios intelectuales. Los estudiantes de aquella época descubrieron a un hombre en la sombra. En un ensayo suyo admirable Sobre la estética de la conducta hay para mí atisbos azorinianos: La posible renovación de la estética consiste en advertir, como dato inicial, lo que las obras de arte tienen de huellas humanas de impronta de vidas desaparecidas, y sin cuya evocación suficiente la reliquia que es la obra de arte no se nos releva en su efectiva integridad Igualmente, creo que fueron muy acertadas unas páginas introductorias al libro de Azorín Política y Literatura -aparecido en 1920, pero compuesto por artículos publicados en el diario España en 1904, para su primera reimpresión independiente de 1968, en torno a la calificación de la actividad política del gran escritor: Renunció a la Política por desilusión. Pero una desilusión que no implicaba alteración de sus convicciones, sino desconsuelo ante la corrupción dominante en la vida política española Una tarde, en el pasado otoño, en una librería anticuaria volví a encontrar a Paulino Garagorri. En la penumbra, de uno de sus anaqueles, un hombre ya muy anciano, con su barba blanca y sus manos trémulas alcanzaba una rarísima edición- -Amsterdam, 1735- -de El elogio de la locura de Erasmo, con grabados en madera de Holbein. Hacia cincuenta años que no veía a mi antiguo profesor. Fue un encuentro maravilloso. Hablamos de Azorín, de Ortega, de Unamuno. Frente a nosotros, la calle de Alcalá por medio, se extendía el verdor ténue del Parque de Retiro. Hoy, recuerdo las hojas amarillentas de sus frondas, llevadas por el viento suave, como nuestras vidas. Aquella edición preciada y preciosa está en mi biblioteca campreste, junto a otros viejos volúmenes, y hoy la estrecho entre mis manos con un raro amor que sabría explicarnos. Santiago RIOPÉREZ Y MILÁ Abogado y biógrafo de Azorín ESQUELAS DON FÉLIX BUENO TENA FALLECIÓ EN MADRID EL DÍA 14 DE JULIO DE 2007 Habiendo recibido los Santos Sacramentos D. E. P. Su esposa, D. Lourdes Blanco Pérez- Rubio; hijo, Álvaro; madre, D. Dolores Tena Roca; hermanos, Miguel, Carlos y Marta; hermanas políticas, Concha Blanco, Marta de la Cruz y Carolina Blanco; ahijadas, Elena Bueno y Nilima Cuerda; tíos, primos, sobrinos y demás familia RUEGAN una oración por su alma. La conducción de sus restos mortales tendrá lugar hoy domingo, día 15 de julio, a las diecisiete horas, desde el Tanatorio Parque San Isidro, de Madrid, hasta el cementerio de El Espinar (Segovia) donde recibirán cristiana sepultura. Se celebrará una misa de corpore insepulto previamente a la inhumación, en la parroquia de San Eutropio, de El Espinar. El funeral por su eterno descanso tendrá lugar el próximo jueves, día 19 de julio, a las veinte horas, en la parroquia del Santísimo Sacramento (calle Alcalde Sainz de Baranda, 3) de Madrid. (3)