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54 ECONOMÍA Empresa DOMINGO 15 s 7 s 2007 ABC La aventura de Tino en China Antonio Valdés Cosentino (Macael, Almería, 1960) tuvo la intuición hace 16 años de que había que estar en China. No ha sido un camino de rosas, pero, al final, ha realizado su sueño. Hoy es uno de los pocos empresarios españoles con factoría propia en el gigante asiático POR ENCARNA FREIRE SHANGAI. El día antes de la inauguración de la sede de Tino Stone Group en China, el pasado 6 de julio, Antonio Valdés Cosentino recibió una llamada de apoyo de su primo Francisco Martínez Cosentino, otro gran empresario de Almería, creador del silestone, que ha conquistado grandes mercados como el norteamericano. Somos como hermanos. Nuestro pacto es espalda contra espalda y cuchillo en la mano es decir, que no nos toquen ni a él ni a mí, porque los dos nos salvaguardamos Primos segundos, ambos son oriundos de la comarca del mármol de Macael y la piedra de las canteras ha sido su talismán. Antonio Valdés no vino al mundo entre algodones, ni heredó una empresa familiar. Su padre era cantero desde los doce años en un pequeño taller de Macael. Él pudo estudiar ingeniería técnica en Madrid y fue durante unas vacaciones de verano cuando se le ocurrió su primer negocio: vender mármol de su comarca natal a un constructor de Marbella. Alquiló un camión y llevó él mismo la carga hasta su destino. Esta fue su primera transacción, la primera piedra nunca mejor dicho, de lo que hoy es Tino. Tino Stone Group se constituyó en 1984. Su base de actividad original era la extracción y comercialización de piedra natural. Casi 25 años después, es una multinacional netamente andaluza (Antonio Valdés tiene el 75 de las acciones, Cajamar el 25 y la constructora Ploder el 5 que comercializa piedra natural con multitud de texturas para revestimientos de suelos y paredes y está especializada en hoteles. Con 260 empleados y canteras en medio mundo, tiene tiendas (verdaderas boutiques de la piedra) en Madrid, Barcelona, Marbella, Bilbao y Palma, en España; y en Munich, Hamburgo, Viena, Londres, Dubai y Shanghai. En los primeros años 90, la crisis económica afectó en España de lleno al sector de la Lanzadera hacia Estados Unidos y Oriente Próximo Los empresarios llevamos tres años sin poder vender en el mercado americano desde Europa porque no somos competitivos por la paridad euro- dólar. China nos sirve de lanzadera hacia Estados Unidos y Oriente Próximo. Hemos cerrado un círculo producción- consumo en el mercado dólar Antonio Valdés tiene el proyecto de instalar en Atlanta una plataforma logística para surtir el mercado americano. El objetivo de Tino es llegar a 2010 con unas ventas de 200 millones de euros, de las que entre un 25 y un 40 proceda del negocio asiático, principalmente de China, su gran apuesta de futuro. Los chinos ponen la alfombra cuando entras y te la quitan cuando terminas y se van a buscar a otro Antonio Valdés Cosentino en el hotel Le Royal Meridien de Shanghai, donde se hizo esta entrevista mo la empresa española comenzó a suministrar su producto final para la construcción de hoteles de lujo en Donguang y Shanghai. Curiosamente, no sólo vendió piedra a los chinos, sino también mano de obra (concretamente, una docena de trabajadores portugueses) para que la instalaran, porque en aquellos tiempos no existían en el país asiático profesionales especializados en la colocación de piedra natural. Conocidos el tesón y la capacidad laboral de los chinos y la facilidad para copiarlo todo, pronto empezaron a quedarse con el valor añadido del negocio y a relegar a Tino al papel de mero proveedor de materias primas. Eso me abrió mucho los ojos. El fracaso me hizo ver que tenía que seguir apostando por aquel país donde tenía una ventaja competitiva frente a los que vienen ahora, cuando China ha despertado y es ya la cuarta potencia económica del mundo, con perspectivas de crecer por encima del 10 hasta el año 2020: que llevaba muchos años trabajando aquí y había aprendido mucho. A partir de ahí, Tino le dio un giro al negocio. Decidió invertir en activos en China y seleccionó la parte del proceso que le interesaba conservar y ABC Orígenes construcción. Eso me empujó a intentar vender nuestros productos fuera y aposté por dos áreas: Oriente Medio (Kuwait y Emiratos) y Asia- Pacífico asegura Antonio Valdés. En aquel momento Japón y HongKong estaban en primera línea y China, a nivel económico, no figuraba en el mapa Asimismo explica que todo fue fruto de la casualidad. Un arquitecto con el que trabajaba en Hong- Kong le propuso una aventura en China. Así fue có- Tragar sapos y culebras Antonio Valdés es uno de los empresarios españoles que mejor conoce China. Afirma que el éxito de su aventura oriental se debe a que ha sabido adaptarse con facilidad a la cultura autóctona y a la humildad que tuvo desde el primer momento ante a sus habitantes. Nunca olvidará el día que cerró su primer contrato, cuando conoció el Gan bei o brindis chino, que se utiliza para sellar los negocios. Los doce comensales con los que compartía la típica mesa redonda le hicieron dos rondas de Gan bei lo que supone que se tomó 24 chupitos de güisqui y coñac. También ha experimentado el ardor que provoca el licor de arroz, de 56 grados, comúnmente utilizado en estos brindis. Ahora yo soy el que hago Gan bei soy aliado, soy chino se ríe el empresario. Al pasar los años me he ido enterando también de lo que me iba comiendo. La china es la mejor comida del mundo, la más variada. He comido escorpiones crujientes muy buenos, cucarachas de agua, chepa de camello, babas de rana (un postre buenísimo) serpientes de todo tipo y animales variopintos parecidos a sapos andantes la que le convenía ceder a empresas auxiliares, nuestros aliados como Antonio Valdés llama a las firmas locales que extraen la piedra y hacen los primeros tratamientos, que luego se rematan en su fábrica. El gran acierto ha sido la ubicación elegida para construir su factoría, en la que invertirá 23 millones de euros: la zona franca de Zhangjiagang, próxima a Shanghai, la capital económica china, donde se está experimentando el capitalismo sin concesiones; la ciudad de los 4.000 rascacielos, donde se van a levantar otras mil torres a corto plazo. Aquí no se viene por el precio de la mano de obra. Aquí venimos a buscar el mercado donde está. Yo voy detrás de mis clientes. Hoy en el mundo, el sitio donde más hoteles se construyen es China. Si pasado mañana se montan hoteles en Etiopía, seguro que yo iré allí con mi maletilla afirma Valdés. Cuando se le pregunta si el régimen comunista es un handicap, responde sinceramente: A mí me ha beneficiado. Son los que te ponen la alfombra cuando entras y te la quitan cuando terminas y van a buscar a otro