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ABC DOMINGO 15 s 7 s 2007 La sombra de la Guerra Fría INTERNACIONAL 41 que hace tiempo que las disposiciones del tratado se han quedado obsoletas por la fuerza de la evolución histórica, sino sobre todo el fin de toda una serie de medidas de confianza que incluyen las previsiones del acuerdo, como visitas de inspección, comunicaciones fluidas sobre movimientos e intercambio de información. Corea del Norte cierra su reactor nuclear al cumplirse sus condiciones PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Por la mañana llegó el buque cisterna Han Chang número 9, que arribó al puerto norcoreano de Sonbong con 6.200 toneladas de fuel oil pesado, y por la tarde aterrizaron en el aeropuerto de Pyongyang los diez inspectores nucleares de la ONU. Pocas horas después, las autoridades norcoreanas informaban al Departamento de Estado norteamericano que el reactor nuclear de Yongbyon había sido cerrado. Aunque con retraso, se siguen cumpliendo los acuerdos suscritos en las conversaciones a seis bandas de Pekín en febrero, cuando Corea del Norte se comprometió a cerrar su reactor de Yongbyon a cambio de reconocimiento diplomático, combustible y ayuda humanitaria. Una vez que el país recibió el primer envío de las 50.000 toneladas de combustible prometidas, cumplió con su palabra. Se abre así una puerta para la esperanza en la resolución de este largo conflicto, que disparó las alarmas en todo el mundo cuando Corea del Norte detonó su primera bomba atómica en octubre del año pasado. Paradójicamente, dicho ensayo nuclear desbloqueó las conversaciones a seis bandas de Pekín, que volverán a congregar el próximo miércoles a las dos Coreas, Estados Unidos, China, Rusia y Japón. Soldados rusos, en un reciente desfile militar celebrado en las calles de Moscú AFP Crisis de confianza Tras la ruptura decretada ayer por Putin se esconde un proceso de enfriamiento provocado por el (in) cumplimiento del pacto denunciado por Rusia. El Tratado de Reducción de Armamento en Europa fue el último acuerdo entre la URSS y la OTAN, en 1990 POR ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. La luna de miel entre Putin y Bush ha durado apenas dos semanas. El ambiente que precedió a su reunión en Maine daba a entender que Washington y Moscú estaban a punto de encontrar una fórmula satisfactoria para el despliegue del escudo antimisiles, pero las declaraciones del ministro ruso de Defensa Ivanov, anunciando que implantarían misiles en Kaliningrado apuntando a Occidente ya indicaba que las apariencias estaban siendo engañosas. Ayer, Putin consumó su amenaza y sacó a Rusia del Tratado de Reducción de Armamento Convencional en Europa, que es tanto como enterrar, simbólicamente al menos, el último de los acuerdos que firmaron (en 1990) la URSS y los países de la OTAN. Por eso, la Alianza Atlántica ha reaccionado contrariada, con la convicción de que se abre un periodo de incertidumbre en las relaciones con Rusia. El problema no es tanto el respeto estricto de las cifras de contingentes de soldados y de carros de combate que cada cual tiene en territorio europeo, puesto Oficialmente, Rusia hace tiempo de que se queja de que es la OTAN la que no ha respetado los detalles acordados en el Protocolo de Estambul para actualizar los términos del tratado a las consecuencias de la desaparición del Pacto de Varsovia. En efecto, originalmente se pactaron unas limitaciones sobre lo que la Unión Soviética y la OTAN podían desplegar en territorio europeo. Parte de lo que entonces estaba plagado de bases soviéticas en Europa del Este, son países que en la actualidad son miembros de la OTAN. En la Alianza Atlántica le acusan a Moscú de mantener tropas en Moldavia y Georgia, razón por la cual no ratifican el protocolo de Estambul. El hecho de que Georgia esté dando pasos cada vez más rápidos en dirección de la Alianza Atlántica es una de las causas del descontento de Moscú, a la que se une también el delicado asunto del escudo antimisiles y los radares que Estados Unidos quiere instalar en Polonia, que además de vigilar lanzamientos de misiles desde Irán, sirven para controlar una parte importante del territorio ruso. Tampoco los intereses de este país se han visto respetados en las negociaciones sobre el estatuto definitivo de Kosovo. El Protocolo de Estambul