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ABC DOMINGO 15- -7- -2007 Putin cumple su amenaza y saca a Rusia del tratado de armas convencionales 39 Populismo de ruptura Todos los ejércitos europeos. Siempre había habido presencia de otros países, pero nunca de todos juntos Fin de los indultos colectivos. Para reforzar su mensaje de seguridad y por cuestiones formales, suprimió los tradicionales indultos de presos: Soy presidente de la República, no un monarca Baño de multitudes. Interrumpió la revistra de tropas para estrechar manos entre el público en la que llamó la avenida (los Campos Elíseos) más bella de Europa Con las víctimas, los héroes de guerra, los niños y los ancianos. Al final del desfile, Sarkozy se prodigó en las fotos con personas con nombres y apellidos. Como si no hubiera acabado la campaña, algunos proclamaban: ¡Nicolas, Nicolas! Invitación al concierto nocturno. Desde la terraza del Elíseo fue nombrando uno a uno a los diez miembros del Gobierno, y llamó finalmente a todos los invitados a acudir anoche al concierto de artistas europeos al pie de la Torre Eiffel la Longue fue que el arma atómica sigue siendo el pilar fundacional de toda la defensa y soberanía nacional; la disuasión nuclear sigue siendo un instrumento excepcional de proyección internacional de la fuerza y la influencia, asegurando a París un puesto de primer orden en el club cerrado de las potencias nucleares, junto a EE. UU. Rusia, China, Inglaterra. Ayer fue el desfile en los Campos Elíseos con dos matices significativos este año: participación de unidades de los 27 Estados miembros de la UE y presencia en la tribuna de honor de representantes de las víctimas y los caídos en operaciones exteriores o atentados terroristas. La dimensión europea del desfile militar del 14 de julio no es enteramente nueva. En 1994, Sarkozy muestra una efectista vuelta de Francia a Europa en pleno enfado de la UE por su unilateralismo François Mitterrand invitó a Helmult Kohl al desfile de la embrionaria brigada francoalemana, germen de un todavía lejano ejército europeo En 2003, Chirac llamó al desfile al Eurocuerpo (compuesto por soldados franceses, alemanes, belgas, luxemburgueses y españoles) Sarkozy ha deseado la presencia de unidades de los 27 Estados miembros de la Unión, desfilando por los Campos Elíseos, desde el Arco del Triunfo, símbolo supremo de la epopeya militar napoleónica. Sarkozy introdujo ayer otros matices altamente simbólicos. En la tribuna presidencial, en la plaza de la Concordia (en el mismo lugar donde se instaló la guillotina del terror revolucionario en 1793) organizó la presencia, a su lado, no sólo de los representantes de todas las instituciones europeas; también exigió la presencia de organizaciones humanitarias, representantes de víctimas y caídos en operaciones militares, humanitarias o atentados terroristas. Era una forma de recordar los lazos indisolubles de todas las facetas de la seguridad nacional, íntimamente asociadas a la compleja arquitectura de la seguridad europea. En la tradicional fiesta, en los jardines del Elíseo, el presidente insistió en ese punto: los invitados de honor fueron personas y asociaciones que se destacaron durante el último año por haber sufrido particularmente, por haber sido víctimas de tragedias particulares o por haberse distinguido con acciones morales de la más alta importancia. A juicio de Sarkozy, la celebración de la fiesta nacional debe asociar y rendir homenaje a los héroes anónimos de cada día, cuyo comportamiento individual hace más grande la solidaridad cívica. La puesta en escena de tales símbolos, nacionales y europeos, se inscribe en el marco del mismo proyecto político. El jefe del Estado debe encarnar la unidad y solidaridad. En tanto que responsable supremo de la seguridad nacional, recuerda el puesto capital del arma atómica, puesta al servicio de la seguridad común de los aliados europeos. Con una consecuencia palmaria: ese sofisticado tejido de relaciones morales, culturales, políticas y militares están consagradas a confirmar y reinstalar el puesto central de Francia en Europa. Ministra de Justicia, hermana de camellos Dos meses en el cargo y Rachida Dati paga ya su origen humilde y magrebí. Víctima del racismo y de los problemas de dos hermanos con la droga, es el símbolo de la integración de Sarkozy POR J. P. QUIÑONERO PARÍS. Rachida Dati (1965) ministra de Justicia, hija de un padre albañil, marroquí, y una madre argelina, inmigrantes pobres, organizó ayer una gran recepción oficial, con presencia de ministros e hijos de inmigrantes de muy diversas nacionalidades, europeas y mediterráneas, con el fin de afirmar la apertura política, religiosa y cultural del presidente Sarkozy. Paradójicamente, dos de sus hermanos, Jamal y Omar, tienen graves problemas judiciales y son reincidentes en el tráfico de estupefacientes. Jamal Dati (1972) fue condenado en 2001 a tres años de cárcel (18 meses firmes) por tráfico de heroína. El pasado febrero volvió a ser condenado a seis meses, con remisión de pena. Esta segunda sentencia vuelve a verse, en apelación, este martes. Otro hermano, Omar Dati (1973) está bajo control judicial desde 2005, y su caso debe pasar ante los tribunales, dentro de unos meses, acusado, igualmente, de reincidencia en el tráfico de estupefacientes. Pese a ello, Sarkozy no dudó en nombrar a Dati ministra de Justicia. Rachida tiene siete hermanas y cuatro hermanos, crecidos todos en las afueras de un suburbio de inmigrantes pobres, en Chalon- sur- Saône, cerca de Lyon, en el corazón de Francia. Fue educada en un colegio católico. Estudió comercio mientras desempeñaba pequeños trabajos (venta a domicilio, enfermera, contable) para pagar sus estudios y ayudar a sus padres, y toda su brillantísima carrera, como magistrada, primero, en el Banco Europeo de Inversiones (con Jacques Attali) y en grandes empresas de aeronáutica y petróleo, la realizó a pulso, venciendo sola muchos obstáculos. Sarkozy la integró hace cinco años en sus sucesivos equipos ministeriales, y fue su portavoz oficial durante la campaña presidencial. A la hora de formar su primer gobierno, Rachida Dati fue elegida ministra de Justicia para enviar un mensaje político capital: la integración y triunfo de los inmigrantes pobres, capaces de llegar hasta las cumbres del poder. ABC. es Galería de imágenes del desfile del 14 de julio en París en abc. es internacional La ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, ayer en el desfile REUTERS Sin embargo, el nombramiento ha suscitado reservas, a la izquierda, a la derecha, entre altos funcionarios. Su gran recepción, ayer, en la plaza Vendome, sede del Ministerio de Justicia, fue la encrucijada de enfrentamientos incendiarios. Sarkozy salió al paso para confirmar su apoyo a la ministra, víctima de sórdidos ataques racistas: Rachida tiene toda mi confianza. Está obligada a triunfar. Su obra va más allá de ella misma. Rachida es el símbolo de la integración republicana, en la Francia diversa de nuestro tiempo Pero a nadie se le oculta que las revelaciones sobre los antecedentes penales y problemas judiciales de dos de sus hermanos se inscriben en un frente de hostilidad racial apenas encubierta. A la extrema derecha se ironiza sobre su fe musulmana (una mentira envenenada) Entre los altos funcionarios se han sucedido varias dimisiones. Dos organizaciones humanitarias, tradicionalmente de izquierdas, han salido en apoyo de Rachida Dati. SOS Racismo denuncia el racismo hipócrita. La Liga internacional contra el racismo y el antisemitismo afirma que la ministra de origen magrebí es víctima de una campaña calumniosa Los portavoces de la ministra se limitan a subrayar que conocía perfectamente los antecedentes y situación judicial de sus hermanos: La Justicia seguirá libremente su curso El apoyo más caluroso que ha recibido es el de Cecilia Sarkozy: Rachida es para mí mucho más que una amiga. Es como una hermana. Y no la abandonaré nunca. Lo conozco todo sobre ella: pertenece a la raza de las grandes señoras Nombramiento discutido