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34 ESPAÑA DOMINGO 15 s 7 s 2007 ABC Trabajar en el hospital: Zona de alto riesgo El personal sanitario vive con miedo en España. Temor a ir a trabajar, a las amenazas, a los insultos, a las agresiones, a pacientes impacientes y coléricos s Tres de cada diez médicos han sufrido una agresión y un 70 ha sido insultado o amenazado POR DOMINGO PÉREZ MADRID. Zona de alto riesgo Así, de una forma tan gráfica, denomina Teresa Mateos, una veterana enfermera especializada en UVI y reanimación, a las urgencias del Hospital 12 de Octubre de Madrid en las que ha trabajado- ¿sobrevivido? -hasta hace muy poco. Lugar de tensiones, de alta carga emocional. Salas en las que todos quieren ser los primeros en verse atendidos y en las que el que llega con un niño con algo de fiebre no entiende que, después de tres horas de esperar, pase delante de él- que cuelen -un herido en una accidente de tráfico o a un hombre con un infarto. Pasillos en los que los familiares pierden los nervios y se rifan guantazos, empujones y puñetazos, además de amenazas de muerte y toda suerte de improperios. Teresa acumula en su larga historia profesional, tras 23 años en el frente nada menos que tres agresiones. Claro, que son sólo las que he denunciado- -matiza- porque en realidad son muchas más. Miles si contáramos los insultos, todas las veces que he tenido que oír con desprecio te vas a enterar o quién eres tú y las ocasiones en las que me han mirado con odio... Analiza las razones de una situación que se ha ido agravando y deteriorando a marchas forzadas desde que comenzara a ejercer. Ofrece una larga lista de culpables: La falta de respeto de la gente, su ignorancia de lo que es la medicina y lo que son las urgencias, la masificación, la incoherencia de que lleguen al mismo sitio gentes al borde de la muerte y otras con un simple catarro, grandes hospitales obsoletos, un sistema sanitario que es un revoltijo... Y podría seguir así durante un par de horas. La primera denuncia- -recuerda- -la hice porque ya estaba harta de agresiones y de no denunciar. Además, tuve una lesión bastante grave. Un alumno estaba pinchando a un paciente alcohólico. No atinaba y le dio dos pinchazos. Se puso un poco violento y el muchacho pidió ayuda. Fui yo y cuando iba a ponerle la inyección, me largó un manotazo y me produjo un gatillazo cervical. El segundo fue otro guantazo, en este caso de un joven con un problema pisiquiátrico que no estaba bien atado y que me reprodujo la lesión. Y el tercero fue el más doloroso en lo anímico, porque fue un compañero, un MIR- -luego se demostró que tenía una enfermedad mental y que no aguantaba la enorme tensión de las urgencias- -que me tiró de la coleta con violencia, después de chillarme y enfrentarme a los familiares porque no iba a atender al enfermo que él decía, pese a que estaba con otra muy grave. Fue la gota que colmó el vaso. Me rompí anímicamente. Además, no recibí ningún apoyo, pasé nueve meses de un despacho a otro y al final era yo la que me sentía juzgada... Desde hace poco intenta recuperar la ilusión en otro trabajo en teoría más tranquilo. ¡Qué no habrán visto los ojos de Teresa! Un día- -narra- -salió de un box una gitana gritando muy escandalosa: Me has hecho daño, hija de... Tras ella apareció un sorprendido compañero, ya mayor, que acababa de ponerle una inyección de corticoides, que es un poco molesta. El hombre iba disculpándose con la señora, cuando de repente, un familiar, el marido, se planta ante él y le arrea al enfermero, sin mediar palabra, un tremendo puñetazo al tiempo que le espeta: Viejo, que la has hecho daño... Y se fue tan tranquilo Beatriz Ogando, médico de familia y secretaria de Salud Laboral de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) destaca que agredir al personal sanitario sale casi gratis. La mayoría de las veces no hay denuncias y si la hay y llega a su fin, la multa es irrisoria, muy poco disuasoria Por esta razón, el CESM, que acaba de crear un observatorio contra la violencia, pide que las agresiones a los médicos pasen a ser consideradas como atentado contra la autoridad, para que tengan penas de cárcel, sean perseguidas de oficio y la gente empiece a pensárselo dos veces antes de agredir a un médico Es una reivindicación gemela a la que realiza el Consejo General de Enfermería. Las enfermeras se consideran el cuerpo de choque, pero lo cierto es que la violencia afecta a todos los estamentos y a todos los departamentos. Ha traspasado todas las barreras- -indica la experta en salud laboral- hace mucho que ya no sólo se circunscribe a las urgencias, la encuentras en los centros de salud, tanto en urbanos como rurales, y da igual el nivel socioeconómico. Tal vez a las enfermeras las agredan más Existen- -expone- -por su- Navajas y pistolas Protesta de personal sanitario tras las agresiones a dos médicos puesto puntos negros, con grandes índices de drogodependencia y marginalidad que son más conflictivos. En el Pozo del Tío Raimundo sacan a los médicos pistolas o navajas con una facilidad pasmosa. Pero también encuentras reacciones muy violentas en gente bien Padres que te maltratan porque su hijo tiene 37 de fiebre y debe esperar Ogando reconoce que no hay datos porque todavía hay mucho miedo a denunciar. Hay que pensar que el que te amenaza, insulta o agrede es un paciente tuyo, que sabe dónde trabajas, si vas en coche o en transporte público, que puede esperarte a la salida... Al final, muchos prefieren dejarlo pasar Maneja, en cualquier caso, informes, como una encuesta realizada por la revista Medicina Clínica que recoge que en urgencias hasta un 38 de los médicos han sufrido agresiones físicas, un 72 %i nsultos y un 70 amenazas. Ella misma ha sido víctima: Me han amenazado con te voy a esperar en el autobús Sabían mi horario, mis paradas, todo. Conozco compañeros que han cambiado de domicilio y colegio porque a las cuatro de la mañana han recibido una llamada que les señalaba: Tus hijas van a los Escolapios. Ten cuidado ¿Alguien se imagina el terror que eso puede llegar a producir? Conozco a demasiados médicos que pasan miedo cuando atienden sus consultas Durante tres años- -continúa- -he tenido un alcohólico que venía cada poco para que le recetara transilium, un tranquilizante con el que lue- Dos bofetones y un tirón de pelo Tus hijas van a los Escolapios... ten cuidado cuando recibes una llamada así te invade el terror Casi tres mil enfermeros agredidos en el último año D. P. MADRID. El Colegio de Enfermería ha sido pionero. Sobre una cuestión en la que se manejan muy pocos datos, donde casi ni se denuncia y en la que se han realizado muy escasos estudios, por primera vez se ha completado un informe riguroso y amplio sobre la violencia en la sanidad. El primero de este tipo en España y que confirma las peores expectativas. Desvela que el 33 de los enfermeros españoles han padecido una agresión física o verbal en los últimos 12 meses. De ese total de agredidos, un 3,7 sufrieron un ataque físico. Estas cifras permiten estimar en un total de 2.998 el número de enfermeros agredidos físicamente en los últimos doce meses. En cuanto a los responsables de las agresiones, cabe destacar que, en primer lugar, se sitúan los familiares y acompañantes (49,8 seguidos de los propios pacientes (47,3 Las causas de la agresión identificadas por los enfermeros consultados son, principalmente, la frustración de no ver satisfechas las expectativas de atención del personal sanitario en cuanto a tiempos y pruebas diagnósticas (el 41 Otros motivos son el desacuerdo en valoraciones o diagnósticos (un 27 y la no aceptación por parte del personal sanitario de demandas específicas de los pacientes (12 El lugar más frecuente de las agresiones son los servicios de urgencias hospitalarias (51 los centros de atención primaria (33,5 y las plantas de hospitalización (15 Finalmente, cabe destacar que la frecuencia de las agresiones es de tal magnitud que un altísimo porcentaje de los enfermeros opta por no tramitar denuncia. Por ello, de los enfermeros agredidos físicamente sólo un mínimo porcentaje (entre un 4 y un 5 presentó finalmente denuncias. Mientras que de los que sufrieron agresiones verbales ni uno solo se decidió a denunciar.