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28 ESPAÑA DOMINGO 15 s 7 s 2007 ABC SIN ESPAÑOLES EN LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES José Antonio Samaranch Ex presidente del COI Javier Rupérez Ex repre. ONU lucha antiterror. José Borrell Ex presidente Parlamento europeo Miguel Ángel Moratinos Ex represante UE Oriente Próximo Rodrigo Rato Ex director FMI Uno de los dirigentes que más tiempo ha estado al frente de una organización internacional; en total, más de dos décadas Dejó el puesto cuando el Gobierno negociaba con ETA y procedía a cambiar la dirección política en ese campo El único español que ha gozado del privilegio de ocupar ese cargo, aunque fue como resultado de un pacto de legislatura con el PP Ocupó el puesto durante mucho tiempo, del mismo modo que en la actualidad lo es para Afganistán Francesc Vendrells Dejará el cargo por razones personales el próximo mes de octubre, en la asamblea anual del organismo España se queda sin puestos relevantes en las organizaciones internacionales La inesperada renuncia de Rodrigo Rato como director del Fondo Monetario Internacional ha dejado prácticamente vacía la nómina de políticos españoles con cargos en el exterior ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Exceptuando el sempiterno Javier Solana, ya no quedan españoles en los grandes cargos de las instituciones internacionales. La inesperada renuncia de Rodrigo Rato como director del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dejado prácticamente vacía la nómina de políticos españoles en cargos relevantes de las organizaciones internacionales. El Gobierno no deja de insistir en que siendo uno de los diez contribuyentes más importantes al sistema de la Organización de las Naciones Unidas mereceríamos estar mejor representados en las estructuras onusianas pero por ahora, esas reclamaciones no son escuchadas. Algunos gestos de la política exterior española han dejado sin posibilidades a los potenciales candidatos, mientras que en otros casos, el Gobierno ha optado por no aceptar instancias que ha considerado demasiado comprometidas. La OTAN no interesa Un general español debería estar hace mucho tiempo al mando de la fuerza de la OTAN en Afganistán, la ISAF. Pero el Gobierno ha dado largas usando todas las fórmulas diplomáticas posibles para no tener que asumir esta responsabilidad, para la que los jefes de Estado Mayor del Ejército están sobradamente preparados. Son este tipo de gestos los que después se tienen en cuenta a la hora de pensar- -o descartar- -candidaturas españolas en las organizaciones atlánticas. En la presente legislatura, la única figura política que ha estado realmente en la carrera por ocupar un puesto relevante a nivel internacional ha sido la actual ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, cuando era titular de Sanidad y aspiraba a hacerse cargo de la secretaría general de la Organización Mundial de la Salud. La candidatura se preparó mal, demasiado rápidamente, sin buscar antes los apoyos necesarios, eso sin contar con que se presentaba a alguien que no es médico de profesión, que es una condición tradicional para el puesto. En la Unión Europea, aparte del caso ya citado de Solana y del comisario de Economía Joaquín Almunia (en este último caso es cosa de cupo) el socialista Josep Borrell ha sido el único que ha gozado del privilegio de ocupar la presidencia del Parlamento, aunque haya sido como resultado de un pacto de legislatura con los populares para repartirse el cargo. El español con más relevancia en un cargo comunitario no político sigue siendo Eneko Landáburu, con el cargo de Director General en relaciones exteriores. Javier Rupérez dejó el cargo de representante especial del secretario general de la ONU para asuntos de lucha contra el terrorismo cuando el Gobierno español estaba negociando con una banda terrorista y procedía a cambiar la dirección política en este campo. Desde que hay democracia en España, muchos españoles han ocupado cargos internacionales de primera línea, como Federico Mayor Zaragoza como secretario general de la UNESCO o Juan Antonio Samaranch al frente del Comité Olímpico Internacional. En estos años más recientes la tendencia parece haberse detenido, a pesar de los intentos del Gobierno por promoverlo. El actual ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, fue durante mucho tiempo el representante de la UE para Oriente Medio, del mismo modo que en la actualidad lo es para Afganistán Francesc Vendrell. El Gobierno ha tenido dificultades hasta para encontrar quien se hiciera cargo de ser la imagen de la llamada Alianza de Civilizaciones, el emblema de la política exterior de esta legislatura, al menos durante un tiempo. Para este cargo se intentó implicar al ex secretario general de la ONU, Kofi Anan, a pesar de que había participado en la principal manifestación pública de este proyecto. La actual política exterior, que incluye las extrañas relaciones que el Gobierno promueve con Hugo Chávez y con el régimen castrista ha dejado desguarnecidos otros frentes diplomáticos, mientras que las relaciones con Estados Unidos no pasan de la estricta normalidad y no permiten ver posibles alianzas. Las candidaturas para las organizaciones internacionales son una dura batalla que se gana a base de sutiles alianzas y mucha mano izquierda, algo que no siempre ha demostrado tener el Gobierno socialista. La actual política exterior, cercana a Chávez y Castro, deja desguarnecidos otros frentes diplomáticos Viaje oficial de Zapatero a México para consolidar una fluida relación LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL CANCÚN. José Luis Rodríguez Zapatero viajó ayer a Cancún, donde hoy comenzará una visita a México, un país con el que el Gobierno quiere mantener una relación prioritaria. El jefe del Ejecutivo será recibido esta mañana en el aeropuerto de esta turística ciudad caribeña por el presidente mexicano, Felipe Calderón, con quien tendrá oportunidad de conversar de manera amplia el día siguiente en la capital federal. La visita se va a producir el año en que España y México celebran el treinta aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, pero también en un momento de gran sintonía en todos los ámbitos. Por un lado, Felipe Calderón, que estuvo en Madrid el pasado mes de enero, no olvida que Zapatero fue uno de los primeros en felicitarle tras las elecciones presidenciales, cuando su competidor Andrés Manuel López Obrador pretendía autoproclamarse presidente, pese a su derrota. Por otra parte, la cooperación méxicana en materia de lucha contra el terrorismo es considerada ejemplar. Lo fue con Vicente Fox y lo está siendo con Calderón, como lo prueba el que hace un mes fuera expulsado a España el etarra Andoni Azpiazu. La presión de las autoridades mexicanas a lo largo de los últimos años ha hecho que muchos miembros de la banda terrorista hayan abandonado el país, donde en la década de los noventa llegó a haber en torno a 250. La visita servirá también para abordar asuntos económicos. La inversión española en México ha aumentado considerablemente y ha superado los 15.300 millones de euros entre enero de 2000 y diciembre de 2005. Mientras, los intercambios comerciales alcanzaron el pasado año máximos históricos, con exportaciones españolas por valor de 3.074 millones de dólares e importaciones desde México por 2.819 millones. En el capítulo cultural, el programa de Zapatero, que viaja acompañado de su esposa, Sonsoles Espinosa, incluye la colocación de la primera piedra de las obras de ampliación del Centro Cultural de España en México.