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ABC DOMINGO 15- -7- -2007 11 MAESTRO DE LA HISTORIA ORAL En 1969 Fraser contó el calvario de Manuel Cortés, alcalde de Mijas, que pasó 30 años escondido para no ser fusilado. Ahí nace su pasión española Ronald Fraser nació en 1930 en Hamburgo (Alemania) de padres británicos y norteamericanos. Se educó en Inglaterra, EE. UU y Suiza. Vino a España en 1957 para establecerse en el entonces aislado pueblo de Mijas (Málaga) Entre sus libros destacan Hablan los trabajadores publicado originalmente en la New Left Review de cuyo equipo editorial formó parte; Escondido. El calvario de Manuel Cortés (1970, reeditado por Crítica en 2006) Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, historia oral de la Guerra Civil española (1979) Mijas, República, guerra, franquismo en un pueblo andaluz (1985) En busca del pasado (1985) y La maldita guerra de España, Historia social de la Guerra de la Independencia, 1808- 1814 (Crítica) Fraser ha sido profesor visitante de Historia contemporánea de España e Historia oral en la Universidad de California, Los Angeles. EL GRAN El hispanista británico, en su domicilio, reflexiona en esta entrevista sobre la idea de España como nación naleros con jornales de los que a penas podían sobrevivir... y esta división dejó sin respaldo de la clase trabajadora mejor organizada al gobierno republicano en los momentos más críticos; la división socialista y anarcosindicalista (estos también fragmentados entre revolucionarios a ultranza y moderados) no permitió consolidar la República en los pocos meses entre las elecciones del Frente Popular de 1936 y la sublevación militar. Por las derechas, la CEDA, partido católico de masas que reunía a todos los dudosos- hostiles a los avances democráticos de la segunda República, perdió su prestigio tras la derrota (relativa) de aquellas elecciones, dejando libre un espacio politico a una retórica de extrema derecha (incluso fascisante que elevó la dialéctica política a un rencor, odio y intransigencía casi deconocido hasta entonces. La dialéctica de las pistolas alentatada por los falangistas para desestabilizar el gobierno, fue respondida por las Juventudes Socialistas. Mientras tanto, unos cuantos militares, encabezados por el General Mola y apoyados por militantes de los partidos de ultraderecha empezaron a conspirar para derrocar la República. El golpe militar del 17 de julio en Mellilla, que se extendió en los días siguientes a la Península, fracasó por otra división: la del propio ejército peninsular y de las fuerzas de seguridad. La respuesta de los sindicatos obreros, cuyos militantes salieron a la calle con fuerzas de seguridad leales al gobierno republicano para aplastar la sublevación militar, salió airosa en la mayoría de grandes capitales. -O si se las puede imaginar, sería en comparación con un país tercermundista. Desde el punto de vista de un historiador extranjero, llama la atención que los partidos políticos de aquel entonces no tenían idea de que la política consiste en el arte de lo posible O sea: el acuerdo mutuo entre distintas visiones políticas era inaceptable. Cada partido creía que su visión representaba la verdad incontrovertible, la única posible. No había lugar para componendas. A fin de cuentas fue la división pólitica la que determinó que estallara una Guerra Civil. El PSOE estaba dividido entre un ala (caballerista) de designos revolucionarios proletarios, y otra moderada (prietista) que quería asentar la democracia republicana, -Las contradicciones sociopolíticas de la época eran tan grandes que para las generaciones nuevas, que se han criado bajo la democracia de un capitalismo avanzado, son casi inimaginables... cia, a la que usted le aplica el bisturí en La maldita Guerra de España (Crítica) ¿España, inevitablemente, habría sucumbido ante la superior potencia napoleónica sin los levantamientos populares, sin un nuevo gobierno patriótico o sin la ayuda de Gran Bretaña? ¿Esa memoria de odio e intransigencia es la que quiere rescatar Rodríguez Zapatero con el proyecto de ley de Memoria Histórica? -No me lo creo en absoluto. ¿Para qué hacerlo? ya que se vive en una democracia moderna en la que el odio e intransigencia de los años 30 del siglo XX- -fruto de desigualdades sociales enormes- -debían de ser enterrados para siempre. -Descendemos a otra abominable guerra: la de la Independen- -Yo creo que sí, pero lo inevitable a mi juicio fue la reacción popular a los designos imperiales de hacerse con España, cuyos habitantes compartían una identidad colectiva, vertebrada por la monarquía católica, que había ido forjándose en gran medida por la hegemonía europea de España durante un siglo y medio a partir de 1490. Esta identidad común en el siglo XVIII era comparable- -aunque de forma distinta- -a la de los ingleses y franceses. ¿Qué pueblo orgulloso de una larga historia iba a permitirse ser dominado por la fuerza militar de una potencia extranjera, peor aún, por un aliado, sin haberle agredido? ¿Qué pueblo no iba a resistir a que un extranjero, fuera emperador o no, les destrone a su joven rey en el que -De esa resistencia frente a Napoleón emerge una revolución política que fracturará, aunque sin llegar a destruir, el Viejo Orden español. ¿España da ahí sus primeros pasos hacia la modernidad? habían depositado sus esperanzas de una vida mejor para dejar el trono en manos de un Bonaparte como hizo Napoleón? Por desmedida que parezca, la resistencia popular era de esperar. -El principio de la soberanía popular (masculino) enunciado por las Cortes de Cádiz marcó un hito de la historia española, y sin duda anunciaba la modernidad política en el sentido de abrogar el derecho divino del monarca, de poner fin al absolutismo y de establecer en su lugar una monarquía constitucional. Otra cosa es si la mayoría del pueblo llano estaba para dar un salto tan grande a la modernidad. Me temo que no. ¿España se constituye como nación en 1808? -Yo me pregunto: ¿la nación se (Pasa a la página siguiente)