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ABC DOMINGO 15 s 7 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL REGUERO I fuese capaz de abandonar, siquiera por un momento, ese contumaz adanismo que irrita incluso a su predecesor Felipe González, el presidente Zapatero recordaría que fue Carlos Marx quien dejó escrito que la Historia acostumbra a repetir como farsa lo que la primera vez sucedió en clave de tragedia. Pero a Marx ya lo han olvidado hasta los marxistas y no parece que el gurú Pettit lo tenga entre sus lecturas de cabecera, de modo que nuestro Peter Pan monclovita camina con alegre inconciencia sobre los rastrojos políticos de su pertinaz euforia mientras la realidad insiste con no menos terca recurrencia en demostrar que el poder IGNACIO siempre acaba parodiánCAMACHO dose a sí mismo. Así, sólo diez días después de que ZP se burlase de Mariano Rajoy recordándole en el Congreso su infausta minimización- hilillos de plastilina -del desastre del Prestige una ministra de su gobierno despreciaba como un simple reguero el vertido que amenaza con arruinar la temporada turística en Ibiza. La imagen siniestramente familiar de los monos blancos asoma por el perfil paradisíaco de las playas pitiusas para desesperación del flamante pentapartido con que la izquierda ha arrebatado al PP el Gobierno de las Baleares, y el fuel del naufragado Don Pedro amenaza el Parque Nacional de Ses Salines mientras las autoridades se aplican a minusvalorar el desastre con idéntico desdén con que el aznarismo despreció inicialmente la catástrofe gallega. Encerrado frente al espejo de su autocomplaciente pensamiento mágico, el presidente desatiende los síntomas que apuntan a la repetición, en tiempo record, de los errores de arrogancia de su antecesor. También Aznar creyó que la tormenta de la guerra de Irak había pasado definitivamente cuando evitó la derrota en las municipales de 2003, como ahora Zapatero cree haber dado la vuelta al fracaso general de su proyecto por haber salido indemne del último debate sobre el Estado de la Nación. Pero en política existen facturas diferidas que acaban pasando inapelablemente al cobro, y el cartero que trae las últimas novedades sobre el Estatuto catalán o sobre los movimientos de ETA aún no ha pasado de vuelta por la estafeta del Palacio de la Moncloa. La impasible inacción con que Zapatero se desenvuelve ante las crisis augura malos momentos que sólo el interesado se empeña en menospreciar fiado de su iluminada temeridad. No será el escape contaminante de Baleares el más grave de ellos, pero tampoco la responsable o ingenua benevolencia del PP podrá amortiguar las consecuencias ni el doble rasero de la opinión pública será suficiente para borrar los datos acumulados en la memoria colectiva. El auténtico reguero de problemas sembrado por la deriva de este Gobierno errático e incompetente permanece, como el fuel de Ibiza, emboscado entre unas aguas políticas cuyo plácido azul superficial esconde las manchas derramadas por los errores de esta legislatura contaminante y desastrosa. S EL RECUADRO DEFECACIÓN PARA LA CIUDADANÍA NTES de que un solo libro de su texto oficial haya sido distribuido, que lo haya estudiado alumno alguno, que una sola lección de su programa haya sido explicada en clase o que oficialmente haya podido ser objetada por ningún escolano, han sido gloriosamente alcanzados los últimos objetivos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Españoles: la canción del verano se titula Mecagüentó Esta obra maestra del progresismo, símbolo de la degeneración patria, síntesis de su degradación estética, resumen de su depravación moral y colectiva pérdida de valores y de papeles, ha sido creada, como suele ocurrir cada verano, por un genio de las letras y de la música, de parisina nación y española vecindad. Loor a su autor, Georgie Dann, que con su Mecagüentó ha convertido la Canción del Verano en Defecación Universal, sintomático exponente este triste tiempo de destrucción y ruptura, de radicalismos demagógicos, regido por los nuevos supremos principios: como Todo Vale, No Passsa Nada. Maravillado había quedado en veranos anteriores con el plectro de Georgie Dann. ¿Qué clásico de la poesía espaANTONIO ñola había superado su emocionante BURGOS Bailemos el bimbó, bimbó ¿Y qué cronista de Indias había formulado una pregunta tan decisiva acerca de las razas que el Creador extendió sobre la Tierra, cual su socrático Mami, qué será lo que tiene el negro Negro que, según supimos por otra canción, un verano después, estaba atacado por un gravísimo problema de insomnio: Que el negro no puede, no puede dormir Canciones políticamente incorrectas, pues una posterior revisión habrá de preguntar obviamente a la famosa mami qué será lo que tiene el... subsahariano, pues los negros, como es sabido, han dejado de existir. Por lo cual tan eximio autor se alejó de presuntos racismos y en las últimas temporadas nos obsequió con piezas de inmarcesible recuerdo, cual El chiringuito cual La barbacoa Este año Georgie Dann se ha superado. No en balde A ha estado Carmen Calvo en el Ministerio de Cultura, eso ha de notarse. ¡Qué exquisitez, qué delicadeza en la hodierna Canción del Verano! ¡Qué progresismo! ¿Cómo, que no conocen este encantador texto sonoro de la Educación, digo, de la Defecación para la Ciudadanía, que estoy celebrando como se merece? Pues no les privo ni un instante más de conocer ese dechado de refinamiento lírico. Dice así en su delicadísimo ritornelo: Ya llegando a Benidorm voy con la mosca en la oreja, llevo la cara de la vieja fija en el retrovisor, y al llegar al bungalow que alquilé hasta fin de mes, empiezan a darme caña suegra, niños y mujer. Así que pido permiso, para cantar en voz alta que estoy un poquito harto y esto me sale del alma: Me cago en el chiringuito, me cago en la colchoneta, me cago en el veraneo y mecagüentó. Me cago en el chiringuito, me cago en el bungalow, me cago en el veraneo y mecagüentó. Y en otro pasaje, no menos sublime: Me cago en la ensaladilla, me cago en la gamba plancha, me cago en la paellera y mecagüentó Insuperable. Insuperable fusión de notas musicales y vertidos fecales. ¡Y qué sinceridad! Otros, para decir lo mismo, tienen que llamar a José Antonio Marina, a fin de que les escriba un texto de Educación de la Ciudadanía donde se explique a los niños en qué principios cristianos de nuestra civilización deben defecarse para ser políticamente correctos. Georgie Dann, que es un profesional, sabe resumirlo todo con arte y sin rodeos. Y con sinceridad admirable. Al fin y al cabo, presidente de Gobierno hay que hace tres años que está haciendo lo mismo que Dann, practicando el mecagüentó sin ir a Benidorm con la suegra, sino al gorroneo de Doñana, con las niñas. Aunque no lo dice, este señor suele dar de cuerpo sobre cosas más importantes que el bungalow, la colchoneta, la paellera o la gamba plancha. Por ejemplo, se cisca en la separación de poderes, en la dignidad del Estado, en el matrimonio católico, en la familia tradicional, en la unidad de España, en la memoria de las víctimas de la ETA. Y, encima, quiere que los niños lo aprendan obligatoriamente a pelo seco, sin música. Menos mal que la polémica asignatura tiene ya su banda sonora en la canción del verano: Defecación para la Ciudadanía.