Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 7 07 EN PORTADA Filosofía set Tu vida en un kit POR VIRGINIA RÓDENAS FOTOS: SIGEFREDO n los momentos críticos es cuando una se da cuenta de lo que vale un peine. Literal. ¿Ha pensado qué necesitaría si tuviera que salir a media noche de su casa para sobrevivir con dignidad al menos un par de días? ¿Además de ropa interior sin rotos, zurcidos o desteñidos, como han recomendado siempre las abuelas, qué necesitaría para pasar con justo decoro un ingreso por urgencias en un hospital? ¿Qué se llevaría a la cárcel? ¿Y a un refugio? ¿Por qué esa vara de medir necesidades imperiosas no habría de servirnos para plantearnos el equipaje de un fin de semana o de una semana entera sin tener que facturar maletas que desgraciadamente muchos sabemos con qué facilidad se pierden o desaparecen en los procelosos laberintos aeroportuarios? ¿De verdad que ha usado en esa última escapada siquiera la mitad de lo que acarreó? En estos tiempos donde el pragmatismo es la eficacia por excelencia, la filosofía de lo esencial se impone: simplifiquemos y hagamos del kit la medida de nuestra vida. La norma es hacer acopio de lo indispensable y no malgastar ni un centímetro en transportar aire. Así nos lo enseña José Ramón Saiz, consejero delegado de Cartay, empresa cien por cien española, pionera en la creación de kits de emergencia, de acogida hospitalaria, de atención en castástrofes humanas de orígenes bélicos o naturales, en naufragios, en cubrir las carencias básicas de los inmigrantes recién llegados a nuestras costas, de los indigentes que viven en la calle, de los refugiados de buena parte del mundo y de la población reclusa española, y que durante más de una década ha investigado cómo satisfacer las necesidades perentorias de las personas siguiendo el principio del mínimo espacio y a la velocidad del rayo. Sus sets los han utilizado desde Paz Vega, tras su ingreso en el Ruber Internacional de Madrid para dar a luz, hasta el ex alcalde marbellí Julián Muñoz al atravesar la puerta del penal E de Jaén, con las comprensibles diferencias que separan a un paciente vip de un recluso, y lo que ello significa para la imagen del producto: el de la actriz, un neceser y zapatillas en piel, con botella de gel, colonia, leche corporal, cepillo y pasta dental, peine de madera en funda, manopla de baño de rizo de algodón, pastilla de jabón y jabonera, pañuelos de papel, y vaselina; el del preso, gel y champú antiparasitario, cepillo de dientes de mango flexible- -para evitar que se afile y sirva como arma blanca- crema dental, maquinillas y crema de afeitar, esponja de baño de espuma, pastilla de jabón de glicerina, peine de plástico, lejía y desodorante- -la colonia, aunque sea de las catalogadas como fresquitas está prohibida- y crema corporal, todo en bolsa transparente, sin neceser, ni siquiera de plástico, porque como dice Pilar Lázaro, directora de Cartay, aquí no se está ven- Kit Vip Sirve de bienvenida a los pacientes de clínicas privadas. La piel y el diseño son la primera impresión de la calidad. En los centros de cirugía estética se añaden productos cosméticos de alta gama ¿De verdad usamos lo que acarreamos? La filosofía de lo esencial se impone: Hagamos del kit la medida de nuestra vida diendo imagen ni confort en la acogida, sino pura higiene, que ya es muy costosa para el resto de la sociedad De la empresa española ubicada en la localidad madrileña de San Fernando de Henares salen al año más de 1,6 millones de kits, de los que más de 100.000 van a parar, a través de Cruz Roja y diversas ONG como Médicos del Mundo, a manos de víctimas de conflictos y castástrofes internacionales desde Irak o el Líbano, hasta los Balcanes o el Sáhara. Los expertos de Cartay, que está presente en más de 500 centros hospitalarios en España, Francia, Bélgica, Portugal, Suiza, República Dominicana y México, diseñan los sets siempre poniéndose en el pellejo del otro. ¿Quién no ha vivido la sensación denigrante de pasearse medio desnudo con una batita de papel semitransparente y los zapatos en chanclas por el pasillo de un hospital para que le practicaran una cirugía que no requería ingreso mientras debía acarrear las pertenencias en un saco de plástico? Pilar Lázaro explica que ellos sí lo han vivido y cómo han ideado su nuevo kit pensando Cuando el armario es una bolsa El diseñador de kits afronta el más difícil todavía cuando se trata de cubrir las necesidades de los que no tienen nada, para lo que deben pensar en todo. Por eso, los artífices de la filosofía set no podían permitir que los inmigrantes a los que se dota del kit a pie de playa hubieran de sobrevivir con tan elemental vestimenta. Para ellos se ha diseñado el Kit ciudad donde el chándal se sustituye por un vaquero, sudadera, camiseta y polo en siete tallas y distribuidos en bolsa de transporte.