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32 INTERNACIONAL SÁBADO 14 s 7 s 2007 ABC Juan Pedro Quiñonero Brown empieza a marcar distancias con la política exterior de Blair y Bush mas constitucionales sugeridas por Nicolas Sarkozy, todos los proyectos avanzados confirman el deseo de dar a la proyección internacional de la influencia y la fuerza un sólido fundamento nacional, reafirmando todos los pilares fundacionales de la V República. Como preámbulo a su visita oficial a Ile- Longue, donde se encuentra la base nacional de submarinos nucleares, para reafirmar su determinación al uso del sable nuclear, en caso de necesidad suprema Sarkozy insistió en su visión personal del funcionamiento del Estado: un modelo electoral que permite formar mayorías gubernamentales sólidas, eliminando el chantaje de las minorías; y una apertura política más allá de las fronteras de su propio partido, para tomar decisiones que afectan a la seguridad e integridad nacional, libre de toda hipoteca minoritaria. Desde la óptica presidencial francesa, los regímenes federalistas y los modelos electorales proporcionales tienen el inconveniente de fragmentar el tejido social, limitar la proyección internacional de la fuerza, y recortar las libertades, dando a las minorías un poder desorbitado contra las mayorías. Cuando el presidente francés desea consumar una doble ruptura contra los inmovilismos y arcaísmos de izquierda (Mitterrand) y derecha (Chirac) la adaptación del Estado a las nuevas realidades nacionales e internacionales pasa, a su modo de ver, por la introducción de cambios significativos, respetando lo esencial: la apertura política está llamada a integrar a muchas familias políticas y culturales (izquierda reformista, minorías inmigrantes, negras y musulmanas) en una misma ambición nacional; el modelo electoral mayoritario, un nuevo estatuto oficial para la oposición parlamentaria, el diálogo directo entre el presidente, la opinión pública y la Asamblea Nacional, obedecen a la lógica de la doble responsabilidad: el presidente se compromete personalmente y, a cambio, pide confianza para proponer cambios de fondo, cuyo objetivo final es siempre el mismo, restaurar el puesto de Francia en Europa. Uno de sus ministros cercanos reclama en Washington multileralismo y principios MENOS MINORÍAS s Berlín y París, primeras paradas de un in prejuzgar el resultado fiSnal de las posibles refor- premier con nuevas prioridades MÁS FRANCIA, EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Gordon Brown ha comenzado a dar señales de un ligero distanciamiento de la Administración Bush. No se espera un gran cambio, pero sí un sutil giro en pro del multilateralismo y de los foros internacionales. Aunque mantiene sus compromisos en Irak, sin querer fijar un calendario artificial para la retirada de las tropas británicas, ya ha enviado algunos mensajes codificados de que no se apuntará a otro Irak cuando Bush insiste en sus suspicacias hacia Irán. A falta de una mayor concreción de sus intenciones en política exterior, ha sido el primero de sus ministros en visitar Washington, Douglas Alexander, titular de Desarrollo Internacional, el encargado de comenzar a marcar distancias respecto a la era Blair. Brown mismo viajará a EE. UU. las próximas semanas, pero su primera escala en el extranjero no será este país, sino Alemania, y es posible que antes vaya también a Francia, en una clara muestra de prioridades. Alexander, uno de los jóvenes valores laboristas que ha potenciado Brown, a quien además ha designado coordinador electoral del partido, declaró el jueves por la noche en Washington: Necesitamos demostrar con nuestras palabras y con nuestras acciones que somos internacionalistas y no aislacionistas, multilateralistas y no unilateralistas, activos y no pasivos, guiados por un corazón de principios consistentemente aplicados, no por intereses especiales próximo a los demócratas, muy crítico con Bush por su política respecto a Irak, que recientemente publicó un estudio reclamando la retirada norteamericana de ese país. Brown ha tenido que salir de inmediato al paso de la interpretación unánime dada por la prensa a la orientación de las palabras de Alexander, entre ellas la propia BBC, que indicó que las señales están claras; la política exterior británica está yendo a un sutil cambio; la era Blair ha terminado Según el ministro, aislacionismo simplemente no funciona en un mundo interdependiente En el siglo XX- -añadió Douglas Alexander- el poder de un país se medía demasiado a menudo en lo que podía destruir. En el siglo XXI, la fuerza debería medirse por lo que podemos construir juntos El ministro escogió para pronunciar su discurso el Consejo de Relaciones Exteriores de Washington, un organismo No al aislacionismo No permitiremos- -señaló el primer ministro- -que nos separen de EE. UU. en los retos comunes que encara el mundo. La gente tiene que recordar que la relación entre Gran Bretaña y EE. UU. y entre el primer ministro británico y el presidente estadounidense, está construida sobre las cosas que compartimos, que son los mismos perdurables valores de libertad, oportunidad y dignidad del individuo Brown se comprometió a continuar trabajando muy cerca de la Administración norteamericana, como hizo Blair En realidad, tanto Brown como Alexander son declarados atlantistas. Este último, por ejemplo, estudió en la Universidad de Pennsylvania y trabajó como asistente en el Congreso estadounidense. Pero una cosa es ser aliado, según alegan laboristas incómodos con la estrecha relación mantenida entre Blair y Bush, y otra someterse a Washington. De momento, Brown no ha movido ficha más allá de integrar en el Gobierno a personas poco simpatizantes con la guerra de Irak, e incluso a alguien como el ex diplomático en la ONU Mark Malloch Brown, que criticó abiertamente la política de Bush. Y se ha comprometido a mantener los compromisos internacionales adquiridos por el Reino Unido en Afganistán e Irak. Obligado a matizar Brown participa ya en la campaña olímpica para Londres 2012 POOL ¿QUIÉN ERES TÚ? EL EX PREMIER SUFRE CON EL MÓVIL Tony Blair, poco amigo de la tecnología, intenta adaptarse a su vida civil, también condicionada por los semáforos, en los que ahora debe pararse E. J. B. LONDRES. Tony Blair comienza a redescubrir la vida fuera de Downing Street. Y una de sus principales sorpresas es que su coche debe pararse ante los semáforos en rojo, cuando antes el automóvil oficial iba todo directo, con motoristas de la Policía que le abrían paso. Pero incluso eso, según ha bromeado el ex primer ministro, no es lo más duro. Su experiencia más contundente para darse cuenta de su nueva situación fue cuando, aprendiendo a enviar mensajes con el móvil (se compró uno el pasado mes de octubre, pero en este tiempo no le había dado completo uso debido a su tecnofobia) recibió un sms preguntando ¿quién eres tú? como respuesta. Pero no todos son dificultades. Blair confía en poder vivir en la mansión que era la antigua residencia del alto comisionado británico en Palestina hasta 1948 cuando esté por Oriente Medio en su nueva misión como mediador internacional. ABC. es Más información en Visiones del Mundo en abc. es emilijblasco