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ABC VIERNES 13- -7- -2007 Carmen Caffarel será nombrada nueva directora del Instituto Cervantes 75 LIEBRE JUDICIAL DAR GATO POLÍTICO POR Isabel II, no sin mi corona Enfado de la Reina con la célebre fotógrafa Annie Leibovitz al pedirle ésta que se quitara la tiara real para la sesión de fotos EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Fue un enfado real que ha requerido una disculpa de la BBC. La conversación fue grabada por las cámaras de la televisión pública británica, aunque en el montaje las imágenes se cambiaron de orden y en realidad Isabel II no se fue con gesto agraviado dejando a mitad la sesión fotográfica. Pero sí hubo enfado por lo de la corona. La Reina apareció en marzo en uno de los salones de Buckingham Palace escogido por la fotógrafa norteamericana Annie Leibovitz, habitual de revistas como Vanity Fair y Rolling Stone. Para la primera fue su portada de Demi Moore posando embarazada y desnuda; para la segunda, aquella famosa foto de John Lennon abrazado desnudo y en posición fetal a Yoko Ono. Esta vez su requerimiento era que Isabel II se presentara vestida con una estola blanca de piel sobre el vestido de noche de la Orden de los Garter, que sobre el pecho lleva una vistosa cadena de oro. También lucía una tiara de diamantes sobre la cabeza como se le había solicitado. Pero ya se sabe que los artistas son puntillosos y antojadizos. Y cuando Leibovitz vio llegar así a la Monarca, le dijo, una vez sentada, que se quitara la corona. Me parece que estará mejor sin la corona le comentó. Menos vistosa. El vestido de Garter es tan... extraordinario Isabel II saltó de inmediato: ¿Menos vistosa? ¿Qué se cree usted que es esto? Tras esta secuencia, las imágenes que la BBC prepara para el documental Un año en la vida de la Reina y que fueron difundidos como promoción, presentaban a la Monarca yendo deprisa por un pasillo de Palacio, con un mayordomo detrás que, con dificultad, podía levantar la cola del vestido. Isabel II iba diciendo: No me voy a cambiar nada. Tengo bastante con vestirme así, muchas gracias sarse un buen rato vistiéndose con todos los complementos solicitados, para que luego a la fotógrafa se le antojaran cambios repentinos. La versión dada por Leibovitz viene a disculpar también a la Reina. Entró en la habitación con un paso sorprendentemente rápido, tan rápido como el ropaje se lo permitía, y murmuró: ¿Por qué estoy vistiendo estas pesadas ropas en medio del día? En realidad no quiere disfrazarse más. Simplemente no quería que la molestaran y la admiro por ello Isabel II, de 81 años, aún tuvo que cambiarse después de traje, pues en otra toma de la serie de retratados que salieron en marzo de la cámara de Leibovitz se ve a la inquilina de Buckingham Palace con un vestido blanco... y por supuesto ¡con corona! El cuerpo sentado de la Reina está en posición frontal, pero su cara es captada de perfil, mirando a través de un balcón abierto de Palacio. Ha sido celebrado como uno de los mejores retratos de Isabel II, comparado con los que en su día tomó Cecil Beaton de la Reina Madre. El trabajo de Leibovitz tenía como misión ser expuesto cuando se cumpla un año de la visita que la Reina de Inglaterra hizo a EE. UU. Fuentes de la Familia Real han recordado la paciencia que Isabel II suele tener con los artistas que acuden a Palacio para retratarla en pintura y fotografía. Odyssey quiere poner punto final al debate jurídico y cultural, y sustituirlo con una crisis internacional con el tema de Gibraltar como telón de fondo fueron expresadas en las memorias económicas de Odyssey, quizá porque se pretendían utilizar para un combate legal que la empresa sabía iba a ser largo. Un proyecto de rescate de un buque histórico no es algo que se improvise, incluso cuando el valor primordial es el comercial en defecto del arqueológico se tarda mucho: localización, análisis legal y empresarial y, por último, los trabajos de extracción. La información legal proporcionada por Odyssey sólo describe un pecio de estas carácterísticas en el Mediterráneo Occidental- ¿aguas territoriales españolas? -y la posibilidad de un hallazgo fortuito en el Océano Atlántico rescatado, prácticamente en horas, es inverosímil. De ahí el problema legal que se avecina para la empresa norteamericana y la inexplicable decisión de Odyssey de sacar del puerto su buque menos importante, el Ocean Alert, y prácticamente ofrecérselo a la Guardia Civil. La explicación es clara: se intenta poner un punto final al debate jurídico y cultural, y se pretende sustituir por el debate de la crisis internacional. Hace unos días destacábamos que Odyssey no había cumplido con los requisitos de la Ley de Marina Mercante que rige en Gibraltar; ahora asistimos al intento de recurrir al eterno problema político de Gibraltar, convirtiendo un asunto jurídico y arqueológico en una disputa entre naciones amigas y aliadas. Se ha elegido un buen momento: últimamente el monstruo del Lago Ness no alborota, Blair se marcha, así que la prensa amarilla británica ya tiene con el tema de Odyssey una nueva guerra del fletán a su disposición, intentando forzar al Reino Unido a intervenir en la interpretación dela extensión de las aguas territoriales de Gibraltar de 3 a 12 millas. Mientras se hable de Gibraltar, de las aguas territoriales y de fragatas británicas, no se hablará de los destrozos que unos desaprensivos están efectuando sobre el patrimonio histórico de toda la humanidad, aniquilando nuestra memoria sumergida y conculcando el Derecho Internacional. José María Lancho Asesor jurídico de Nerea Arqueología Submarina l transcurso del tiempo no ha sido un buen aliado de la empresa Odyssey. El debate jurídico y el debate científico no le están yendo bien a la empresa cazatesoros y a sus recientes acciones sobre importantes bienes arqueológicos. Por un lado, la tesis del hallazgo de un buque en el Atlántico parece que contradice la propia información económica de la empresa Odyssey Marine Exploration. Al ser una empresa que cotiza en un mercado oficial, según la Securities Exchange Act está obligada a ofrecer informes cada cuatro meses del año fiscal. En esos informes no existe una sola evidencia que indique un proyecto de la envergadura del supuesto Black Swan Por el contrario, y en consonancia con la dimensión del hallazgo, sí existía un proyecto denominado Atlas en los informes bursátiles de la compañía. Ese proyecto estaba enclavado en el Mediterráneo Occidental y así lo reconoció la propia compañía en su información económica relativa al año 2005. La prensa se hizo, asimismo, eco de una información que, debido a la poca comprensión del negocio de Odyssey que mostraban las autoridades españolas, empezó a ser embarazosa para la compañía. En septiembre del 2006 Odyssey solicita al juez de Tampa derechos exclusivos como hallador del pecio, y lo refiere en su memoria económica dentro del proyecto Atlas. No obstante, hay noticias de que esta empresa, extrañamente, solicitó al mismo tiempo hasta dos interdictos más, pero éstos no E La paciencia de la Reina No hubo portazo La BBC tuvo que emitir ayer un comunicado precisando que las imágenes se habían cambiado de orden y que Isabel II no se había marchado de inmediato tras el intercambio de palabras, dejando la sesión fotográfica con disgusto para tener que volver luego otra vez. Al parecer, no hubo tal portazo, pero ciertamente Isabel II estaba de muy malhumor. Y problablemente con razón: pa- Los cazatesoros tientan a la prensa amarilla inglesa con una nueva guerra del fletán Un momento del programa de televisón Un año con la Reina AP