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74 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos VIERNES 13- -7- -2007 ABC Miembros de la Guardia Civil ante el Ocean Alert detenido en el puerto de Algeciras ANDRÉS C. RAGEL La Guardia Civil detiene al Ocean Alert y Odyssey enturbia la polémica en Gibraltar El registro del buque cazatesoros fue ordenado por la juez de La Línea de la Concepción ante las sospechas de expolio JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. La mañana de ayer fue intensa en la bahía de Algeciras. A las nueve en punto, nada más abandonar las aguas del puerto de la Roca, la patrullera Río Pisuerga de la Guardia Civil daba el alto al Ocean Alert siguiendo las órdenes de apresamiento dictadas el 4 de junio por la juez de La Línea de la Concepción, ante las sospechas de expolio que pesan sobre la empresa Odyssey Marine Exploration. A pocos metros del lugar de la detención surcaba las tranquilas y plateadas aguas de la bahía la antigua corbeta Infanta Elena hoy convertida en patrullera de altura de la Fuerza de Acción Marítima. El buque de la Armada no tuvo que actuar. A bordo del barco de los cazatesoros, que pudo ser utilizado para acarrear las 500.000 monedas de plata extraídas por su hermano mayor, el Odyssey Explorer la Guardia Civil se encontró una doble sorpresa: un periodista del Gibraltar Chronicle y una abogada inglesa, Marie Rogers, como testigos de lo que las autoridades de la Roca definieron como detención ilegal Además, en los muelles de Algeciras, a donde el buque fue conducido por las autoridades españolas para un registro que se prologará 3 ó 4 días, esperaba, visiblemente contrariado, el abogado español de Odyssey, José Luis Goñi. Todo apunta a que con la presencia de abogados y periodistas los cazatesoros han tratado de enturbiar las sospechas de expolio con un la polémica diplomática. Parte de los problemas de España con Gibraltar se deben precisamente a las tres millas de aguas que la Roca vindica como propias- -no reconocidas en el Tratado de Utrecht- -y la no aceptación de que están rodeadas por aguas españolas. Pero el acuerdo tripartito había sentado las bases de una nueva etapa de entendimiento hispano británico, que la polémica de Odyssey ha venido a complicar. Fuentes de toda solvencia indicaron ayer a ABC que el Foreign Office mantiene una creciente tensión con el Ministerio de Defensa británico, debido a su asociación con Odyssey, la empresa a la que la Royal Navy ha dado cobertura en Gibraltar mientras extraía las monedas de un pecio posiblemente de bandera española y, tal vez, en aguas de nuestra jurisdicción. La tensión con Defensa es también alimentada por los arqueólogos británicos que reprocharon al Gobierno de Londres sentar un inaceptable precedente con el contrato con Odyssey. Lejos de toda reivindicación nacional o diplomática, que también azuzó la oposión de Joe Bossano en Gibraltar, el asunto está ahora en manos de la justicia. Sólo por estos motivos legales, apresado y en pleno registro, que se prolongará durante todo el día de hoy, el Ocean Alert ha pasado la noche en el muelle Juan Carlos I de Algeciras, mientras sus camarotes y pertrechos eran meticulosamente revisados por la Guardia Civil. Aún así, el Gobierno británico trasladó- -con la boca pequeña- -a las autoridades españolas que no tienen derecho a apresar un barco en aguas internacionales pero que es una cuestión entre España y el país de bandera del buque. La bandera de conveniencia de Ocean Alert es panameña, aunque fue consignado por el Ministerio de Defensa británico en el puerto militar de Gibraltar. Aguas españolas Roces del Foreign Office En el momento de la detención, el barco llevaba a bordo una abogada y un periodista Hay que subrayar que la orden de la juez de La Línea ha podido ejecutarse gracias a que el Ocean Alert se ha adentrado en aguas españolas, puesto que el apresamiento no se puede llevar a cabo en aguas internacionales. De hecho, las patrulleras de la Guardia Civil vigilaban estas naves desde que se dictó la orden para evitar su salida de nuestras aguas. Según el periodista del Gibraltar Chronicle la empresa cazatesoros informó a las autoridades españolas que uno de sus buques iba a abandonar el puerto gibraltareño, motivo por el que, cuando se produjo la detención, Goñi se mostró tan contrariado. Por la tarde, la Guardia Civil dejó irse a parte de la tripulación.