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20 ESPAÑA VIERNES 13 s 7 s 2007 ABC O arriman el hombro o se verán arrastrados al abismo, gane o no su actual presidente del partido gos en su bancada. Y los enemigos deberían olvidarse, aunque sólo sea por mera supervivencia, de las maniobras, si no para sustituirle, sí para fastidiarle. Las opciones que tiene el PP para las próximas elecciones son Rajoy o Rajoy. Las anteriores, las municipales, le reforzaron como alternativa y hasta molestaron a algunos enredadores convencidos de que otros, en la derecha, pueden ganar mejor que él. A estas alturas, esas especulaciones son fantasías. O arriman el hombro o se verán arrastrados al abismo gane o no su actual presidente. Rajoy, con Moragas y Arístegui (en la última fila) durante la reunión con los embajadores árabes acreditados en Madrid JAIME GARCÍA La caja de Pandora Rajoy o Rajoy Los enemigos del líder de la oposición deberían olvidarse, aunque sólo sea por supervivencia, de las maniobras, si no para sustituirle, sí para fastidiarle. Las opciones que tiene el PP para las próximas elecciones son pocas: sólo el presidente del Partido Popular a veces contradictorios estratos y terminados con una mezcla de tensión y esperanza, dicho sea lo de esperanza sin segundas intenciones. La confusión exigía calma, la calma propiciaba la sedimentación de esos estratos para que no todo terminara en terremoto. Ahora, la tensión y la esperanza configuran los retos del PP. Dicen los detractores de Rajoy que le falta empuje, ese ca- Germán Yanke e repite con ironía la anécdota de la primera sesión en la Cámara de los Comunes de aquel diputado que, invitado a sentarse ese día en la primera fila de los suyos, comentó con sorpresa lo cerca que estaban, al otro lado, los enemigos El diputado que le acompañaba, veterano, le respondió: No, no, esos de enfrente son nuestros adversarios. Los enemigos están aquí, en los mismos bancos que usted y yo Suele ser así, y más cuando se está en la oposición. Y más aún cuando, como le ha ocurrido en esta legislatura al PP se perdieron unas eleccio, nes que no esperaban perder y, al mismo tiempo, cambió la presidencia del partido, aunque no propiamente su dirección. Han sido, por tanto, más de tres años iniciados por la confusión, seguidos por una estructura partidaria de diferentes y S rácter enérgico con el que se supone que los líderes toman decisiones. El presidente del Gobierno no se cortó al referirse a ello en el último debate parlamentario. Dicen, por el contrario, sus valedores que Rajoy tiene entre sus principales virtudes la de medir adecuadamente los tiempos, saber esperar y tomar decisiones meditadas sólo cuando lo considera imprescindible. No se sabe a ciencia cierta si en otoño habrá congreso del PP, pero en el anterior Rajoy no quiso realmente el partido nuevo del que habló en su discurso de clausura. Seguramente habría sido en aquellas circunstancias, con las elecciones perdidas, un imposible. Al comenzar aquel cónclave, cuando presentaba su candidatura, dijo que no reconocía a nadie en el PP como su enemigo incluso no encontraba, añadió con tono demasiado familiar, a nadie que le cayera mal. Pero la vida política es larga y complicada y el mensaje que hoy quiere transmitir el líder del PP (que puede ganar las elecciones sólo una legislatura después de perder el poder) se ha visto en ciertos sectores con distinta impaciencia. Una mezcla de ambiciones políticas comprensibles y de desazón por un permanente empate técnico con el PSOE a pesar de una política que la derecha considera catastrófica, ha despertado a los que, más que sucesores, quieren ser sus sustitutos. El Grupo Parlamentario, un tanto caótico, no aporta ni la coherencia ni el impulso que el PP precisa. El reparto del poder autonómico tampoco ayuda. Quizá el habilidoso medidor del tiempo que dicen que es Rajoy considere que es un momento complicado para las mudanzas, pero debe desechar ya la idea de que no tiene enemi- Pero si hasta ahora Rajoy ha mantenido el equilibrio inestable de un partido complicado en una singladura difícil lo que le resta hasta el día clave parece una navegación todavía más laboriosa y comprometida. Los cambios en la dirección podrían abrir la caja de Pandora y dar la impresión de que considera de algún modo fracasada este largo prólogo. Ha optado, al parecer, por nuevas incorporaciones, pero éstas no serían sino una operación cosmética arriesgada si no sirven para conformar aquel nuevo partido del que habló en el último Congreso. Necesita con urgencia ese equipo y la reflexión consiguiente para dar coherencia a un mensaje que, de otro modo, quedará supeditado, como a veces aparenta, a los bandazos que impone un PP demasiado contradictorio y zarandeado por los ideólogos de cámara (bancaria) de los que, volvamos al principio, se sientan en los mismos bancos. El presidente del PP insta a los embajadores árabes a que se apoye a los gobiernos víctimas del terrorismo L. A. MADRID. El presidente del PP, Mariano Rajoy, mantuvo ayer un almuerzo con los embajadores árabes acreditados en Madrid, a quienes señaló la necesidad de que se refuercen e innoven los mecanismo de cooperación en la lucha antiterrorista y que se apoye a todos los gobiernos que son víctimas del terrorismo yihadista según indicó el secretario de Relaciones Internacionales de los populares, Jorge Moragas. Rajoy, que estuvo acompañado por Moragas y por el portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Exteriores, Gustavo de Arístegui, expresó también a los embajadores su preocupación por la difícil situación de Palestina y la tensión existente en Oriente Próximo, comentando, asimismo, el papel que están desarrollando las tropas españolas en Líbano. El líder del PP, que se reunirá el día 18 con el embajador estadounidense en Madrid, Eduardo Aguirre, tiene previsto mantener, antes de los próximos comicios, reuniones con los embajadores de los países de la UE y con los de los Estados iberoamericanos. Además, ayer, Rajoy se entrevistó con Abbas el Fassi, ministro de Estado marroquí y secretario general del partido Istiqlal, a quien transmitió su respaldo a las negociaciones sobre el Sahara que el Polisario y Marruecos están celebrando en Nueva York bajo los auspicios de la ONU y que desea que concluyan con un acuerdo aceptado por las partes, una solución justa y acorde a la legalidad internacional que comprende el derecho de libre determinación dijo Moragas.