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6 OPINIÓN VIERNES 13 s 7 s 2007 ABC AD LIBITUM VESTIDURAS RASGARSE LAS ÍDOLOS DE LA CUEVA ESPAÑOLITO QUE VIAJAS AL MUNDO trasta espectacularmente con la que ahora vivimos. mediados de los setenta, cuando trabajaba en En poco más de un cuarto de siglo los españoles se enCuadernos para el Diálogo- -una pequeña emcuentran entre los europeos que más gusto le han cogipresa de comunicación que tuvo su papel en la do a cambiar de aires por placer, y mejor cuanto más difusión de las ideas democráticas en los años finalejos. Las vacaciones anuales pagadas- -una gran conles de la dictadura- la extinta compañía aérea TWA quista consagrada por las legislaciones laborales de llegó a un acuerdo con la gerencia para pagar una los años treinta- -se destinan en muchos casos a viaparte de la publicidad que insertaba en la revista (enjar a lugares cada vez más exóticos y lejanos. A los tonces un semanario) con billetes de avión que, a su españoles de nuestro tiempo les ha entrado vez, se ponían a disposición de los trabajadouna especie de furor viajero que no hay quien res a modo de incentivo. En aquella época no lo pare, y tonto el último. existía nada parecido a los vuelos de bajo cosLa antigua timidez ha dado paso a un desente, y viajar al extranjero era algo que no se hafrenado nomadismo vacacional en aras del llaba al alcance de los bolsillos de los jóvenes, que no se tiene empacho en endeudarse con de manera que, durante dos o tres felices verabancos o agencias de viajes; y quien más, nos, algunos de los que allí trabajábamos aproquien menos, todos conocemos a alguien que, vechamos encantados aquella oferta y pudimos visitar ciudades y países a los que nues- M. RODRÍGUEZ en sus últimas vacaciones se lo pasó bomba en sitios como Camboya, Kirguizia o Tuvalu. O tros exiguos ingresos no nos hubieran permiRIVERO que ya está soñando con el próximo viaje a la tido acceder. Antártida (para comprobar in situ los estragos del Para mi sorpresa, cada temporada sobraban de cambio climático) o la expedición de buceo en el mar aquel cupo gratuito algunos billetes que se perdían de Célebes. Y si, además, el viaje ofrece la promesa de por que nadie los utilizaba. Los españolitos de a pie re aventura o un pequeño plus más o menos controlacién incorporados a la Democracia no estábamos acosdo de peligrosidad, tanto mejor: más para contar y fantumbrados a salir fuera y respirar otros aires: como tasear a la vuelta (los interesados pueden consultar en casa, en ninguna parte, decía la paremia popular, la muy visitada página web del Ministerio de Asuntos confirmada por las tremendas experiencias narraExteriores que incluye las recomendaciones para viadas por los emigrantes económicos de los sesenta. Dejes al extranjero) jando a un lado los problemas financieros que afectaEl espectáculo de los bañistas de secano que el ban a la mayoría, nuestra timidez viajera se debía a pasado miércoles acudieron enfundados en bikinis y una mezcla de ingredientes entre los que se contaban bermudas (qué ordinario es el verano, solía pontifiel recelo interiorizado hacia lo extranjero la ansiecar mi abuela) a la convocatoria de una compañía de dad ante lo desconocido y la obstinada creencia de bajo coste que ofrecía billetes gratuitos a los que se que, sin hablar idiomas, más valía permanecer a este presentaran disfrazados de esa guisa en la madrileña lado de los Pirineos. Aquella España empeñada en dePlaza de Santa Ana, es todo un símbolo de ese furor jar de una vez por todas de ser diferente (como haviajero que parece haberse apoderado de nuestros bía publicitado urbi et orbi la estrategia turística de ocios vacacionales. Viajar, poner tierra (o mar) de por Fraga en los sesenta) todavía tenía que quitarse el pemedio, largarse, irse: lejos, muy lejos. Que se acaba el lo de la dehesa de los años de aislamiento. mundo y antes hay que echarle un vistazo. Observada con perspectiva, aquella situación con- S una lástima que los grandes gestos del pasado, tal que rasgarse las vestiduras en señal de indignación, ya no se estilen. Ahora son los telediarios, convenientemente manipulados, los que se encargan de ampliar, o jibarizar, las expresiones de los líderes y eso que nos ahorramos en sastrería. Como, además, la mayoría de nuestros jefes de fila juegan con su propia indefinición para no espantar a ningún votante potencial, son los hechos cotidianos los que transforman nuestra realidad nacional sin que apenas nos demos cuenta de ello. Con razón anda Manuel Pizarro, todavía presidente deEndesa y veterano apóstol de la libertad, M. MARTÍN predicando la seguridad FERRAND jurídica la certeza, sin la que es difícil la convivencia e imposible la prosperidad. La última decisión del Parlament, la primera para el desarrollo del nou Estatut, que está en veremos hasta que el Tribunal Constitucional despierte de sus canónigas y sus siestas, consiste en la creación de una Agencia Tributaria paralela que se encargue de la gestión, la recaudación, la liquidación y la inspección de todos los impuestos recaudados en Cataluña Es una zancada más, definitiva, en la disparatada carrera que, bendecida por José Luis Rodríguez Zapatero, nos conduce a una España confederal. Una buena ocasión para que alguien, garboso y tonante, hiciera jirones su vestuario en señal de rabiosa condena, como los clásicos; pero, dados los usos de la España light, dejando la indignación en desdén y la condena en un bostezo. Nuestros líderes, sin grandes diferencias entre unos y otros, aunque con mayor ligereza en otros que en unos, tienden a colocar las piezas del puzzle nacional- -tan complejo, tan crispado- -sin estudiar primero el modelo, la estampita, que se trata de reconstruir. Así vamos. Es posible que resulte necesario, incluso imprescindible, la revisión a fondo de la Constitución del 78; pero, si así fuere, los padres de la patria habrían de sentarse en una mesa, debatir lo procedente, acordar lo conveniente y actuar en consecuencia. La presente e insensata actividad de Antón Perulero, en la que cada cual atiende a su juego, generadora de espasmos sin programa previo y de visiones parciales del tablero, es una gran temeridad. España no ha muerto todavía y resulta tan inmoral como esperpéntico que sus diecisiete presuntos herederos aprovechen el menor descuido para cobrarse por anticipado alguna de sus prendas. Un sistema fiscal nacional, sea el Estado unitario y jacobino, autonómico, federal o confederal, exige un equilibrio de planteamientos. Algo que niega la acción caprichosa de quienes, en más o en menos, forman parte de un todo que, en consecuencia, solo debiera ser modificado tras el estudio y el acuerdo de las partes y no al ritmo de los caprichos y necesidades electoreras de cada uno de ellos. Son pasos irresponsables de difícil retorno y peor enmienda que, al debilitar el conjunto, perjudica a todas y cada una de sus partes. ¿Todo vale para perpetuarse en el poder? Es, ya digo, para rasgarse las vestiduras. E A ¡Cómo pudimos los socialistas cometer el error de unirnos aquel verano, a esa gente de las manos blancas!