Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 13 s 7 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA UN ERROR ERMUA NO FUE SOSTIENE UN TAL MARTÍNEZ... ...que unas becas de la Unión Europea no deben llevar el nombre de Loyola de Palacio debido al pasado político controvertido de la que fuera número dos de la Comisión y ministra del Reino de España, fallecida hace poco menos de un año tras una tortuosa y dolorosa enfermedad. El tal Martínez no es un ujier del Parlamento Europeo, no es un comentarista político de la radio amiga, no es un columnista del periódico amigo, no es un bloger espontáneo y limitado, no; el tal Martínez es nada menos que el vicepresidente nosecuantos de tal institución y un calientasillones de los varios parlamentos en los que ha figurado a través de su partido, el que se tiene por socialista, obrero y español. Analicemos los detalles. ¿Qué entiende Miguel Ángel Martínez por controvertido probablemente tener desarrollado el pensamiento liberal, probablemente defender libertades esenciales, probablemente no haber llegado a la política desde la única fábrica que garantiza marchamo moralmente libre de sospechas, la extrema izquierda. Ante un encadenamiento de silogismos tan vulgarmente obtusos resulta inútil tratar de exCARLOS plicarle a Martínez, aunque sea con HERRERA muñequitos y hablándole muy despacio, que Loyola de Palacio, al igual que el resto de su familia, sirvió de forma muy notable a los intereses de su país desde los diferentes puestos en los que desarrolló su brillante solvencia en la gestión y su inusitada capacidad de trabajo, tanto en el Congreso, en el Ministerio, como en el Gobierno europeo. Ignoro qué otro sectario parecer puede hacerle al este tipo a oponerse a que unas becas de investigación lleven el nombre de la mujer que batalló por los intereses de los productores de aceite del campo español o, sin ir más lejos, por la protección de los derechos de los pasajeros de las dichosas aerolíneas que operan en el territorio de la Unión. Tal vez sea la concepción de libertad y eficacia que maneje este pobre hombre al que ayer calificaba muy acertadamente el maestro Martín Ferrand de energúmeno Martínez viene siendo, en los años de ejercicio europeo, el vocero y valedor de los intereses de la dictadura cubana ante los escaños comunitarios. ¿Que la Unión prepara unas tímidas medidas para presionar al castrismo para que deje de fusilar, encarcelar o torturar disidentes políticos? ahí está Martínez para oponerse y dar la cara por lo que considera justo, nada menos que promover que al que no piensa en los mismos parámetros antidemocráticos que él, que ellos, lo metan en la cárcel. Y tiene valor el miserable para calificar a la desaparecida Loyola de controvertida Sigamos. ¿Cuáles han sido las inmediatas reacciones de sus compañeros de partido? ninguna hasta la hora de firmar estas líneas. No debemos perder la esperanza, pero cabe desalentarse ante el hecho de que las únicas palabras han sido de justificación y han surgido de la boca de Elena Valenciano, gobernanta de la bancada socialista en el cuero de Estrasburgo, que sólo ha atinado a decir que faltan años para que la figura política de Loyola de Palacio alcance su exacta dimensión o una estupidez parecida. No se engañen: la ruindad no es decisión particular de un sujeto admirador de Ceaucescu- -como lo fue y sigue siendo Martínez- ni de una mandada como la comprensiva Valenciano. Ambos son mindundis. Si se han opuesto a otorgar ese postrer honor a la ex vicepresidenta de la Comisión Europea es porque así se lo ha ordenado el partido socialista con sede en Ferraz. Desde el despacho de José Blanco, probablemente, saliera la consigna de al enemigo, ni agua vileza que después este bajuno ha aplicado encantado. De no ser así ya hubiera habido algún tipo de matización o rectificación. Es injusto asignarle la bellaquería al comportamiento mezquino de un cómplice de dictadores: las culpas hay que repartirlas y asignarle a cada uno su cuota, a los parlamentarios por ejecutarla, al partido por ordenarla y al que se supone que es el presidente de todos los españoles- -ay, que risa- -por callarse indecentemente. Conviene no olvidarlo nunca y recordárselo en cuanto haya ocasión, aunque sea por contemplar con desaliento cómo ni siquiera se percibe en sus rostros el más mínimo atisbo de vergüenza. IRA, si hay algo que me cabrea estos días es oír esa sentencia tan manida de que nos equivocamos cuando, hace diez años, tras lo de Ermua, pensábamos que nada volvería a ser igual. Nosotros no nos hemos equivocado. Al menos no los que encendieron las velas, ni los que alzaron las manos, ni los que acorralaron a los batasunos, ni los que ofrecieron sus nucas, ni los que nos lanzamos a las calles sin esperar a que nadie nos convocara. Eso no fue un error, dilo bien alto: fue una victoria. La mayor victoria de la democracia contra el terrorismo IGNACIO Porque, ¿sabes? fue la CAMACHO primera vez que en este país la gente ha ido por delante de la política. Aquello sí que fue democracia participativa. Los políticos estaban perplejos, y fueron ellos los que tuvieron queponerse alarueda delpueblo, tratar de interpretar todo aquel movimiento para no quedarse atrás. El primero que lo comprendió fue el alcalde de Ermua, Totorika, ése que ahora no quiere que el Foro Ermua lleve el nombre delpueblo. Y luegotodoslos demás; pero delante íbamos nosotros, los ciudadanos, hartos, cabreados, rabiosos ante tanta impotencia y tanto abuso. Fuimos nosotros los que dijimos basta ya y logramos la unidad de los partidos. Logramos mucho más; de allí salió la idea de aislar a Batasuna y a todo su entorno. Fueron los propios vascos los que se decidieron a aislarlos socialmente, y luego Aznar pensó que ése era el camino y decidió, bastante más tarde por cierto, seguir por el aislamientolegalcon elrespaldodeunagran mayoría. Ya me dirás si eso fue una equivocación No, los que se han equivocado han sido otros. Los quedecidieron cambiar por su cuenta las reglas del juego. Los que creyeron que la política empezaba cuando ellos llegaron al poder. Los que se sintieron más listos y quisieron tomar un atajo a costa de cargarse el consenso y la unidad. Los que hablaban bajo cuerda con Batasuna mientras morían sus compañeros. Los que quisieron pactar con ETA para apaciguarla a cambio de devolver a los batasunos su espacio político. Los que han hecho la vista gorda durante tres años de ignominia. Los quehan llamado hombresdepaz a losquemiraban para abajo sin mover un músculo cuando la gente pedía que no matasen a Miguel Ángel Blanco. Los que los han devuelto a las concejalías del País Vasco. Los que iban a soltar a De Juana Chaos. Esos son los que se han equivocado. Y no sé por qué hablo en plural, cuando se trata de uno solo El error ha sido dar marcha atrás a lo que empezó en Ermua. Despreciar a las víctimas, humillar sus sentimientos, pasar por encima de la memoria del dolor. Tirarlo todo por tierra en base a no sé qué clase de iluminado designio. Para nada, claro, porque ahora hemos vuelto al mismo sitio pero con toda la cacharrería rota, quizá imposible de recomponer. Y lo peor es que nadie admite que haya sido un fracaso. Antesalcontrario, raroseráqueZapatero no lo vuelva a intentar Pero yo no me equivoqué hace diez años. Ni tú, ni nadie de los de entonces. Yo no me siento ingenuo, me siento traicionado, que no es lomismo. Que cada cualexaminesu responsabilidad y se pregunte quién ha fracasado y por qué M