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ABC JUEVES 12 s 7 s 2007 Tribuna abierta OPINIÓN 7 Rosa Díez Diputada socialista en el Parlamento Europeo RAZONES PARA RESISTIR AN pasadodiezañosdesde que ETA secuestró y asesinó al joven concejal del Partido Popular en Ermua, Miguel Ángel Blanco. Han pasado diez años desde que la gente se vistió definitivamente de dignidad y salió a la calle a gritar ¡Basta Ya! diez años desde quesurgió aquel clamor contra el totalitarismo y por la justicia que se dio en llamar el espíritu de Ermua. Diez años desde que los españoles todos nos empeñamos en derrotar a ETA; diez años desde que gritamos en las calles y pueblos de toda España que no nos íbamos a conformar con menos que la derrota de los criminales y de sus cómplices; con nada que estuvierapor debajodeladeslegitimación radical de todos sus objetivos, de toda su historia. Hoy todos rememoramos aquel espíritu; y la enorme crueldad, el drama humano, que hizo estallar nuestra indignación. Los acontecimientos que verdaderamente han marcado nuestra vida permanecen nítidamente en el recuerdo a pesar del paso deltiempo: recuerdasdóndeestabas, con quién, lo que pensaste, si era de día o de noche, quién te dio la noticia, la ropa que llevabas, qué estabas haciendo o diciendo enesemomento... Todoquedacomo congelado en nuestra memoria, quenosesabeporquéraroestímulo decide registrarlo todo, hasta los detalles aparentemente más insignificantes. l día que secuestraron a Miguel Ángel Blanco yo estaba en Israel. Como consejera de Comercio del Gobierno Vasco había viajado a ese país acompañada por un reducido grupo de empresarios y representantes delos Parques Tecnológicos Vascos con el objetivo de fomentar las relaciones entre los empresarios e investigadores de ese dinámico sector de nuestra economía. Era por la tarde, tarde noche, cuando nos llegó la noticia del secuestro. Estábamos todos en la Embajada de España, en Jerusalén, acompañados por nuestros correligionarios israelitas, tras un par de días de trabajo y contactos. Estábamos en el jardín, tomando un aperitivo cuando mellamóporteléfonounadirectoradelDepartamento quesehabía quedado en el País Vasco: -Rosa, ETA ha secuestrado a un concejal del Partido Popular de Ermua... no te hemos podido localizar hasta ahora. ¿Qué... ¿A quien... -Se llama Miguel Ángel Blanco... Nico dice que le conoce, que es muy joven... Dicen que le matarán si el Gobiernonocede SIGUE HABIENDO H Ojalá Miguel Ángel pudiera saber, diez años después y allá donde esté, que muchos jóvenes como él han tomado, en su nombre, el relevo. Ojalá supiera que su recuerdo es para nosotros una poderosa razón para no desistir, para seguir resistiendo, para proclamar que su memoria es un antídoto contra la resignación. Y no le olvidaremos nunca sé: A esta gente no la mete en casa ya ni Dios... Y que me pareció que más allá de la emoción que nos producía ver a los centenares de miles de ciudadanos por las calles de las ciudades de todaEspaña, laverdaderarevolución estaba protagonizada por esos ciudadanos que decidieron perder el anonimato ante sus vecinos, que decidieron hacer un ejercicio de civismo y de valor, que decidieron hacerle frente al terror. Que decidieron mirar a los ojos a sus convecinos, que decidieron tirar de la levita a los políticos, que nos dijeron, sin hablar: hay que derrotar a ETA, no nos conformaremos con menos. Hoy que vivimos tiempos oscuros mucha gente nos pregunta qué es lo que queda de entonces. Puesqueda mucho; queda quesabemos que esa misma gente que salió a la calle entonces sigue estando ahí, dispuesta a salir, a sumarsealaresistenciafrentealtotalitarismo, aresistir lascoacciones, a reaccionar ante la injusticia. Queda que sabemos que en España hay muchos ciudadanos anónimos capaces de tomar elrelevo cuando sea preciso. Queda que sabemos- -aunque vivimos tiempos muy difíciles- -que algún día seremos capaces de volver a unirnos contra los terroristas, contra sus cómplices, contra sus protectores. Queda la confianza en nosotros mismos, en nuestras fuerzas, en la razón de nuestros ideales. Queda que sabemos- -porqueexisten centenaresdemiles deciudadanosanónimos que siguen siendo capaces de movilizarse- que sigue habiendo razones para luchar. E con los presos... Está saliendo la gente a la calle, por toda España... Así entramos en contacto con el drama. Luego vendrían las imágenes de televisión, los comentarios incrédulos, la espera... Siempre pensé que le iban a matar; nunca tuve la menor duda de que ETA lo tenía decidido desde el primer momento; que ETA sabía que ningún Gobierno decente puede ceder a un chantaje; siempre pensé que era un asesinato calculado, con más dosis de maldad y crueldad que las habituales, decidido así precisamente para hacernos más daño, para provocar nuestro desestimiento. Recuerdo vivamente aquellos días: la sensación de impotencia, de rabia de dolor... sólo mitigada por la noticias que nos llegaban paralelamente de una reacciónciudadanaquenos parecía impensable, que nos reconciliaba con los ciudadanos de toda España, con los mejores sentimientos delagente. Perolasensación de rabia e impotencia estaban por encima de todas las demás; recuerdo el dolor por la injusticia, las imágenes de Miguel Ángel, las primeras que veíamos quienes no le conocíamos y muy poca gente le conocía- allí, sentado en el salón de plenos del Ayuntamiento, diciendo unas breves frases... Un niño, pensé, es un niño... su imagen cuando entró prácticamente muerto en el hospitaldeSanSebastián... ladesolación en los rostros de la gente que en la calle esperaba la noticia, la enorme tristeza... Recuerdo la cara de dolor inmenso de suspadres, ladesolacióndesu padre llegando del trabajo, con la dignidaddeuntrabajadorhumilde, con el rostro marcado por el dolor, incrédulo, abatido... Y también recuerdo el surgimiento del Espíritu de Ermua, la explosión de civismo que se rebeló contra los monstruos terroristas, contra los cómplices, contra los silenciosos... Aquello marcó un antes y un después enla lucha contra ETA: supimos que la gente no era insensible ante el dolor y la crueldad, que se podía rebelar, que no todo estaba perdido. Recuerdo que la gente empezó a salir en los pueblos: veinte, treinta, cien personas en la plaza del pueblo, a la vista de los vecinos, entre los que sabíamos estaban los chivatos. Recuerdo que pen- P Y ara mantener la resistencia hay razones morales, deprincipio, de justicia; porque luchar por la libertad siempre merece la pena. Yexisten tambiénotras razones quetienen nombre yapellidos: se llaman Miguel Ángel, Joxeba, Luis, Antonio, Pilar, Fernando, Irene, Ascensión, Sergio... A ellos les quitaron la vida porque eran un estorbo para la sociedad totalitaria que ETA quiere construir; les asesinaron porque eran nuestros escudos, porque estaban en primera línea defendiendo la libertad de todos nosotros. Pero no debemos olvidar que ETA les asesinó para amedrentarnos a todos, para que desistiéramos; por eso ellos son nuestras primeras razones para seguir. Ellos y nuestros hijos, a los que la única herencia quelespodemos dejar que merezca la pena es una sociedad en libertad. Ojalá Miguel Ángel pudiera saber, diez años después y allá donde esté, que muchos jóvenes como él han tomado, en su nombre, el relevo. Ojalá supiera que su recuerdo es para nosotros una poderosa razón para no desistir, paraseguirresistiendo, para proclamar que su memoria es un antídoto contra la resignación. Y no le olvidaremos nunca.