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ABC MIÉRCOLES 11 s 7 s 2007 MADRID 57 AL DÍA Rafael Puyol CURSOS DE VERANO cabaron los exámenes y comienzan los cursos de verano. No hay universidad que no organice los suyos, aunque solo las más grandes son capaces de diseñar una programación extensa y variada. Esta singular actividad de las universidades españolas tiene detractores para quienes los cursos son repetitivos, poco innovadores y cuestan un quintal que sería más rentable en una hipotética mejora de las enseñanzas ordinarias. Creo que a los críticos no les faltan argumentos. Hay una clara inflación de la oferta y no todas las propuestas poseen la calidad suficiente para justificar su inclusión Alguien dijo que los cursos de verano tienen, sin embargo, tres ventajas: la selección de los alumnos que asisten, de los profesores que enseñan y de los temas que tratan. Algo hay de cierto en ello. A la universidad de verano suelen ir los estudiantes más inquietos. Se pueden tocar asuntos sin el encorsetamiento y la rigidez de los estudios reglados y constituyen una excelente ocasión para escuchar otras voces, de docentes nacionales o extranjeros, o de profesionales experimentados, que enriquecen con otras visiones el mundo de la ciencia o la cultura. Además los programas suelen estar patrocinados en su totalidad o en parte, por instituciones o empresas que se acercan a la universidad por esta vía de colaboración más dulce y mediáticamente más rentable. Los cursos son también escenarios neutros donde los políticos se sueltan la melena o anuncian leyes o cambios inminentes. Yo no creo, por lo tanto, que la formula de esta actividad veraniega esté agotada. Lo que sobran son los cursos malos, ofertados a unos alumnos desganados en busca de créditos, e impartidos por profesores deseosos de redondear sus ingresos. Si alguien no la suprime, la programación mediocre desaparecerá sola porque no resistirá las elementales exigencias del mercado y los niveles de calidad que, con la implantación de Bolonia, va a necesitar la oferta educativa. A Un niño kurdo saluda por primera vez ayer en Barajas a la familia de acogida con la que pasará las vacaciones de verano en España EFE Un verano lejos de la tragedia Veinte menores kurdos, de entre siete y trece años, llegaron ayer a Madrid para pasar las vacaciones con familias de acogida de toda España, en una iniciativa organizada por la ONG Infancia Solidaria POR BEATRIZ ROMERO MADRID. Aplausos, risas, nervios y algunos lloros. Muchas emociones vivieron ayer los veinte niños huérfanos residentes en el Kurdistán iraquí, que se encontraban por primera vez con las familias de acogida con las que van a pasar las vacaciones de verano en España. Los menores, de entre 7 y 13 años, llegaron, en un vuelo procedente de Viena, al aeropuerto de Barajas, donde les esperaban decenas de personas, entre los miembros de las veinte familias de acogida y los integrantes de la fundación que ha organizado esta actividad, la ONG Infancia Solidaria. Su presidente, Pepo Díaz, explicó que el viaje de los menores se enmarca dentro del programa Niños de un solo mundo que se dedica a la acogida temporal de menores durante el verano. El año pasado llevamos a cabo con éxito esta misma iniciativa con chicos de Guatemala afirmó, que añadió que este año está previsto que vengan a España otro grupo de niños de este país en noviembre y diciembre. El conjunto de veinte menores está integrado por once niñas y nueve niños, algunos de ellos con relación de parentesco. Ocho son los que pasarán el verano con familias madrileñas y el resto se desplazarán a Andalucía, Asturias, CastillaLa Mancha, Castilla y León, Extremadura, Galicia y País Vasco. Detrás de todos ellos hay situaciones familiares trágicas. Los veinte residen en orfanatos de las tres provincias que están bajo el control del Gobierno regional kurdo. Algunos han perdido a sus dos progenitores en la guerra, pero la mayoría llevan a sus espaldas una historia de rechazo. Al fallecer sus padres, son los tíos los que deben hacerse cargo de ellos, pero hay casos en los que este pariente los repudia. Otros, sin embargo, conservan a su padre o su madre pero, cuando estos se han vuelto a casar, la nueva pareja los ha rechazado y han acabado en orfanatos relataba Díaz. En la elección de las familias, la ONG primó el hecho de que estas tuvieran niños, porque lo que queremos es que los chicos convivan entre ellos, descubran otras formas de pensar y abran sus mentes, porque ellos, tanto los españoles como los iraquíes, serán los que tomen las decisiones en el futuro manifestó Díaz. En un principio, Infancia Solidaria pretendía que vinieran a España 25 niños, pero sólo se han interesado veinte familias. Los miembros de la ONG achacan este bajo interés a los recientes escándalos de desvío de fondos de algunas organizaciones. Para preparar a estas familias de acogida, la fundación organizó diversas entrevistas y reuniones. Díaz señaló como muy positiva esta iniciativa porque a estos chicos, que volverán a su país en septiembre, las vacaciones en España les servirán, por un lado, para olvidar temporalmente sus trágicas historias en Irak, y por otro, sembrar en sus mentes la semilla que deberá servirles en el futuro para tener mayor criterio a la hora de elegir sus caminos en la vida señaló. Algunos han perdido a sus padres en la guerra y otros han sido rechazados por sus parientes