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ABC MIÉRCOLES 11- -7- -2007 Bush reitera que el número de tropas en Irak es una cuestión militar, no política 33 Los mártires de Pakistán DE LA ONU A ABRAZAR EL INTEGRISMO Son gentes humildes, vienen de las zonas tribales donde las escuelas islámicas han tomado gran importancia en los últimos años y se consideran sahid (mártires) por querer ser buenos musulmanes POR M. AYESTARAN ISLAMABAD. Decenas en la puerta, cientos en los jardines, donde muchos hacen guardia las veinticuatro horas del día desde que empezó el asedio de la mezquita donde estudiaban sus familiares. Hay padres, hijos, primos. todos repasan la lista de defunciones y de heridos cada poco rato y se echan a la carretera cada vez que oyen llegar a una ambulancia con la sirena a tope. El Pakistan Institute of Medical Sciencies Hospital se encuentra a poca distancia de la Mezquita Roja, y cuando cae el atardecer y cesa el intenso tráfico, se pueden escuchar las explosiones. Los heridos y muertos se encuentran en tres hospitales de la capital, que permanecen perfectamente custodiados por la Policía y el Ejército. Las entradas a las Urgencias de cada centro, son la muestra de lo que está ocurriendo. Decenas de camillas y médicos esperan en guardia el rosario de ambulancias. Vengo de Dargai, cerca de Peshawar. Tengo a dos familiares dentro y no se nada de ellos desde la pasada semana. Están matando a los nuestros y encima no nos lo quieren decir, sólo les M. A. ISLAMABAD. Abdul Rashid Ghazi no intentó huir de la Mezquita Roja disfrazado con un burka como su hermano mayor, Abdul Aziz. Se quedó hasta el final y encontró la muerte en el día de la Operación silencio llevada a cabo por el Ejército. Este cabecilla del grupo extremista que ha mantenido en jaque al Gobierno de Musharraf ha sido político y funcionario de Naciones Unidas antes que hombre religioso. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Quaid el Azam de Islamabad, trabajó para el Ministerio de Educación y luego para la UNDP, la agencia de Naciones Unidas encargada del desarrollo del país. Pero su vida dio un giro de noventa grados en 1998 cuando su padre fue asesinado en el patio de la mezquita que él mismo había fundado, la Lal Masjid o Mezquita Roja. A partir de entonces, el menor de los hermanos Ghazi cambió el traje occidental por el tradicional de kurta y camisa, se dejó una larga barba y dedicó sus conocimientos en política internacional a luchar contra la alianza entre el general Musharraf y EE. UU. Algunos medios aseguran que, pese a su mensaje de yihad o muerte Abdul Rashid negoció hasta la misma víspera de su muerte un alto el fuego a cambio de que le dejaran volver a su Rajanpour natal, al sur del Punjab. Soldados paquistaníes a bordo de un transporte blindado durante el asalto a la Mezquita Roja pedimos que nos entreguen los cuerpos para enterrarlos cuanto antes Ahmed, como el resto de familiares, lleva horas a las puertas del hospital, pero no sabe nada de los suyos. Sus nombres no aparecen en las listas y teme que se encuentren en el interior del templo. Cada mañana los centros sanitarios cuelgan en una pizarra una relación de los heridos y muertos. Si van llegando nuevos casos, se añaden con un rotulador. Los que esperan son todos hombres de aspecto humilde y que entre ellos hablan pashtu, no urdu, el dialecto de la gente de la capital. Llegan del norte, de las zonas tribales, de los alrededores de Peshawar. Una zona muy tradicional donde las escuelas islámicas han adquirido en los últimos años un peso definitivo en la sociedad. AFP Desde las zonas tribales No espero nada. Nosotros somos mártires. Sabemos que es mejor morir por Alá que apartarnos de él Somos gente de paz, sólo queremos convertirnos en buenos musulmanes. Por eso nos matan Listas de muertos y heridos No espero nada. Nosotros somos shahid (mártires) y sabemos que es mejor morir por Alá que apartarnos de él opina Arbab que, sin embargo, acaba de ver el nombre de su primo en una lista de heridos y ha empezado a gritar Alahu Akbar (Alá es grande) y a abrazarse a los que le rodean. Somos gente de paz, sólo queremos convertirnos en buenos musulmanes. Por eso nos matan denuncia otro familiar. La tensión es grande entre las fuerzas del orden y toda la gente que ha venido desde el norte del país, pero en las puertas del hospital eso no se percibe. Las familias esperan con la resignación de quienes están acostumbrados a ver a la muerte de frente cada día.