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ABC MIÉRCOLES 11 s 7 s 2007 Los partidos preparan ya las elecciones generales ESPAÑA 17 Manuel Marín asume su cese y deja claro que no piensa competir con Bono La oposición carga contra Zapatero por faltar al respeto del presidente del Congreso J. L. LORENTE MADRID. Difícil papeleta la que le toca jugar a Manuel Marín hasta que acabe la legislatura. El presidente del Congreso es consciente de que ha sido cesado e intenta mantener el tipo hasta las próximas elecciones generales. Eso sí, la tercera autoridad del Estado pide quedar al margen del debate con José Bono. Yo estoy para que me quieran y no para peleas ni para competir por puestos aseguró un resignado Marín cuando los periodistas le preguntaron por el compromiso del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, de hacer presidente de la Cámara a José Bono si el PSOE gana los próximos comicios legislativos. El actual presidente del Congreso prefiere mantenerse al margen de este tipo de cuestiones. No estoy en este problema. Es una situación que se tiene que resolver entre Pepe (Bono) al cual aprecio mucho, y el presidente Zapatero, al cual aprecio mucho también Tras señalar que le parece estupendo que Bono quiera ser presidente del Congreso, Marín no pudo ocultar a los informadores la difícil papeleta que se le plantea en los ocho meses que faltan para los comicios. En este punto, advirtió de que ese tipo de cuestiones deben plantearse al final de la legislatura ya que ahora no es el momento Se decidirá en función de los resultados electorales sentenció con toda lógica. Al volver a ser preguntado por su futuro personal, Marín intentó ser más preciso: Si yo puedo y estoy en condiciones de tomar decisiones por mí mismo, buscaré salidas no tan complicadas como la que he tenido esta legislatura. Porque, ¡Dios mío, cómo ha sido esta legislatura! Y yo, con una legislatura, tengo bastante. No lo puedo decir más claro No dijo más el presidente de la Cámara. Con sus palabras lo dejó todo claro. Quienes metieron el dedo en la llaga- -más si cabe que Marín- -fueron los representantes del PP y de los grupos minoritarios de la Cámara. La oposición en bloque- -incluidos, en esta ocasión, los socios habituales del PSOE- -consideran que lo ocurrido a Marín es un cese fulminante y, por eso, cargaron contra Zapatero por faltar al respeto de la tercera autoridad del Estado. El portavoz del Grupo Popular, Eduardo Zaplana, aseguró que el fichaje de Bono estaba cantado aunque considera un poco chabacano que se le postule ya para suceder a Marín. La decisión de Zapatero no es, a juicio del diputado de CiU Josep Sánchez Llibre, objetiva ni respetuosa ya que, según dijo, el presidente del Gobierno se dedica a vender humo y hacer política de ciencia ficción Joan Herrera, de IU, dijo que resulta algo insólito que Zapatero ofrezca la Presidencia del Congreso a Bono cuando este puesto requiere el apoyo de una mayoría amplia que, previsiblemente, trasciende de las filas socialistas. El compromiso de Zapatero con Bono ha molestado también a dirigentes históricos del PSOE, como Juan José Laborda. El ex presidente del Senado considera inapropiado hacer propuestas sobre el próximo presidente del Congreso y, tras señalar que ese cargo no es propiedad de ningún partido, instó a Zapatero a respetar la institución para que mantenga su prestigio. Mientras tanto, el portavoz del Grupo Socialista, Diego López Garrido, intentó- -como casi siempre- -quitar hierro al asunto. Según López Garrido, es prematuro que en este momento se hable de que Bono ocupará la Presidencia del Congreso. El PSOE se otorga 4 puestos más en la Permanente del Congreso y le da 2 al PP Los socialistas aprovechan la desaparición de Coalición Canaria como grupo parlamentario para remodelar el número de miembros de la Diputación Permanente del Congreso, que es el órgano de naturaleza especial al que corresponde velar por los poderes de la Cámara cuando ésta no está reunida. Según el reparto que ha hecho el grupo mayoritario- -que ayer fue aprobado por la Mesa de la Cámara- el PSOE se otorga cuatro puestos más en la Diputación Permanente, le da otros dos al PP y uno más a los grupos minoritarios. De esta forma, el PSOE pasa de 18 a 22 diputados; el PP, de 15 a 17; y las minorías, de uno a dos. Los socialistas creen que, con su fórmula, se cumple escrupulosamente el reparto de fuerzas en el Pleno de la Cámara. El PP no está de acuerdo con esa tesis, pero prefiere no dar batalla- -se abstuvo en la votación de ayer- -porque cree que la legislatura está agotada. Los grupos minoritarios tragaron con la propuesta porque, al fin y al cabo, doblan su representación. El argumento del PSOE es que, al igual que antes, sólo le hace falta el apoyo de otro grupo para imponerse en el Diputación. Crítica de socialistas históricos