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Lunes 9 de Julio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.444. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno LOS GERANIOS os geranios que se regalan prenden mejor que los que se plantan para uno mismo porque ese tiempo que pasa el esqueje en un cubo de agua, o envuelto por el aire, le hace desear más la tierra. Así empieza todo en los pueblos: alguien planta un esqueje de geranio, y por la fuerza del ejemplo, de ver los balcones florecidos del que vive enfrente, se establece, de mano en mano, la mejor competencia que puede haber en un pueblo, que es la competencia por la belleza. Si no fuera por los geranios, parecerían pueblos abandonados, tomados por los vencejos sobre el azul del cielo, volando a ras de los tejados, entre las fachadas de arena y de adobe, de cuyas puertas cuelgan cortinas de cuentas de colores para que no pasen las moscas, aunque estén las puertas abiertas. Nadie entra ni sale, pero hay geranios en los balcones: alguien riega de noche las plantas. Aguantan bien los geranios nuestros veranos porque proceden de Sudáfrica, ya que los verdaderos geranios son los discretos geranios silvestres que se dan en los ribazos y en los terrenos incultos, y estos geranios que cultivamos son en realidad pelargonios, que es una palabra de etimología griega que quiere decir cigüeña, porque sus frutos recuerdan al pico de esta ave. De la bandera española, me contaron que recordaba el oro y la sangre. Pero veo cómo se marchan los soldados al Líbano y se despiden enseñando la bandera en la escalerilla del avión antes de embarcarse. Sonríen. Y entonces quiero creer que, el oro, es el tinte dorado de la yerba de la gualda que está hoy floreciendo en los caminos, y el rojo no es el rojo de la sangre, sino el rojo de los geranios en los balcones. L Bashir en la Embajada de España, ayer en Kabul. En el recuadro, en una imagen tomada cuando llegó a Madrid hace cinco años EFE Bashir vuelve a casa El niño afgano al que la Unidad Médica de Apoyo al Despliegue Aéreo español le detectó un tumor regresa a su convulsionado país, después de cinco años de tratamiento. Su salvación es casi un milagro POR MIKEL AYESTARÁN inco años después de llegar a España para ser tratado de una afección tumoral grave, Bashir Hambollah regresa a su Kabul natal para vivir junto a sus padres. Ha sido un lustro de idas y venidas, y de estancias prolongadas en Madrid debido a las distintas fases del tratamiento. En este tiempo, Bashir ha vivido con sus padres, con un tío y hasta con el traductor que le acompañó desde el primer día, Nader Mehrpuya. Finalmente, y con el alta médica bajo el brazo desde hace un mes, el niño se encuentra en Afganistán con los suyos. Deja atrás la enfermedad. Ha volado hasta su tierra a bordo de un avión militar y, según ha indicado el Ministerio de Defensa- -organismo que ha facilitado su estancia en España en régimen de acogimiento- sus padres le han recibido en la Embajada de España. Un reencuentro feliz, pero Bashir llega a un país distinto al que dejó hace cinco años cuando en la Unidad Médica de Apoyo al Despliegue Aéreo del Ejército del Aire le detectaron la enfermedad y decidieron enviarle a ser tratado a España. Ahora está sano y es un afortunado, uno entre los millones de niños afganos que tienen el peligro de convertirse en niños soldado, que viven en lugares remotos donde no llega ninguna ONG, que no están escolarizados o que, como denunció el mes pasado la ONU, cada vez son más víctimas de los tiroteos entre la coalición internacional y los talibanes. Bashir- -que según informa Efe ha viajado nada más terminar el curso escolar- -caerá pronto en la cuenta de que las aulas de su próxima escuela poco tienen que ver con las del Colegio Hermanos Maristas de Madrid, donde ha cursado segundo de secundaria. Su salvación es casi un milagro. El tumor ganglionar hubiera tenido una evolución fatal sin tratamiento a corto o medio plazo y, por tanto, Bashir estaría muerto. Salió del país meses después del colapso del régimen talibán y vuelve cuando los fundamentalistas religiosos renacen con fuerza en la frontera con Pakistán. Unicef trata de arrojar algo de luz al caos afgano y destaca que el pasado curso seis millones de niños fueron a la escuela. El organismo internacional también ha iniciado una campaña para preparar a cientos de miles de mujeres para ser profesoras. Los cambios llegan poco a poco y Bashir será uno de los niños que dentro de unos años tendrá que decidir entre quedarse y trabajar en la reconstrucción eterna de su país, o marcharse al extranjero, como hacen la mayoría de afganos con un mínimo de preparación. Seguro que estos años en España no se le olvidan nunca. C