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ABC LUNES 9 s 7 s 2007 Campeonato del Mundo de Fórmula 1 s Gran Premio de Gran Bretaña DEPORTES 87 El tomate de la F- 1 The Red Bulletin se alza como la voz satírica y políticamente incorrecta de cuanto ocurre en la F- 1. Se define en su cabecera como casi independiente. Este periódico- revista es un primer guiño al humor y la diversión. Es el aquí hay tomate del paddock J. M. CORTIZAS SILVERSTONE. The Red Bulletin se edita a todo color, in situ, en cada Gran Premio, de jueves a domingo. Nació hace dos años en el G. P. de Mónaco con una portada que divirtió al paddock Un monoplaza circulaba por el carril de una ruleta de juego. Desde entonces, 158 números en los que se ha sacado punta a todo cuanto rodea a un mundo que no se aclara entre abrir sus puertas o mantenerse como coto privado. Justin Hynes es el responsable de esta publicación que ya ha vivido experiencias, además de su idioma original inglés, en francés, alemán, italiano y catalán, con motivo de la cita en Montmeló. Acepta la definición de políticamente incorrecto para el producto que defiende, en el que trabajan unas 25 personas procedentes de Reino Unido, Irlanda, Alemania, Austria o Estados Unidos. Es cierto, no tenemos ningún latino, pero estamos abiertos a todo el que quiera colaborar Pese a ser el mandamás, dice desconocer el presupuesto de una publicación que se realiza en cada carrera. Un camión alberga la redacción y en paralelo la rotativa en la que se imprimen unos 3.000 ejemplares que se distribuyen en el paddock Para los ocho mil restantes se negocia la tirada con alguna imprenta local. Aunque reconoce que Red Bull pretende, lógicamente, una promoción con su boletín Hynes defiende la independencia del proyecto. Pese a su acidez, no conoce la censura, aunque a veces es costoso marcar la línea del límite. Por ejemplo, en el duelo HamiltonAlonso, dos reconocidos lectores del periódico, para no caer en favoritismos. Hemos buscado una información diferente a la que se hacía del mundo de la F- 1. The Red Bulletin es como el diario del pueblo que forma esta competición, que tiene como base divertirse con la gente, no de la gente En el carácter de cada uno está impreso el sello de humor. En la F- 1, según Hynes, lo hay para exportar. Aunque no se libre de las excepciones. Ron Dennis es con el único que hemos tenido problemas. Es muy serio y nuestro producto no lo es. No entiende que en la filosofía del deporte pueda tener cabida la diversión. Salvo ese caso, la gente nos sigue. Hay buen sentido del humor en Briatore, Theyssen, Haugh, Hamilton... Michael Schumacher, por el contrario, no lo leía porque decía que no lo encontraba divertido Por trabajo no queda. Como en cualquier otra redacción periodística, el reloj impone su ley. Si todo va bien, a las siete de la tarde el pescado debe estar vendido. Antes, se han cuidado los detalles de 24 páginas plenas de ironía, incluida la portada. De las más celebradas fue la de hace dos sábados en MagnyCours, cuando bajo la pregunta de lo que pasaría si en la F- 1 mandaran las mujeres se veía a un Brad Pitt depilado, marcando paquete y sujetando el cartel como un sexual pit boy Nos sentimos orgullosos de lo que hacemos. El año pasado, en Mónaco, tiramos 7.000 fotografías para los cuatro números publicados. Trabajar sin presión es gratificante y divertido Lo dice con una muesca risible de agobio, dado que habla siete horas antes de cerrar la que será hoy su mayor tirada: medio millón de ejemplares, ya que The Red Bulletin irá encartado en la edición de The Guardian No conocemos la tirada exacta, porque hemos hecho otros acuerdos con La Gazetta dello Sport o El Periódico Cuando hagamos balance quizá podamos hablar de dos o tres millones de ejemplares Brad Pitt como pit boy A Ron Dennis no le gusta Los Beckham testigos de honor en Silverstone añade Hynes, quien procede del periodismo deportivo en su condición de especialista en F- 1 en el Irish Times En lo que no parece que vaya a entrar la revista es en el asunto del espionaje. Es delicado A lo sumo, se han salpimentado las páginas con algunas fotografías de personal llevando manojos de ramas, supuestamente para la hoguera de la caza de brujas que se ha montado. Es difícil encontrar a gente que escriba sobre ello AP con su firma y dando la cara Tanto ha crecido lo que nació como una trastada tan afín al carácter de Dietrich Mateschitz, propietario de Red Bull, que se barrunta la posibilidad de su comercialización pública. Cuenta con la bendición del mismísimo Bernie Ecclestone, agradecido porque el periódico bajara el pistón y dejara de incluirle como un icono constante del que sacar partido. Para echarle un vistazo: www. redbulletin. com.