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ABC DOMINGO 8- -7- -2007 Los fieles podrán pedir la misa tridentina en latín tras la decisión de ayer del Papa 37 El partido más complicado El pobre rendimiento del equipo de criquet, antaño tercero del mundo, se debe a que muchos jugadores están más pendientes de sus oraciones que del juego, según el entrenador POR MIKEL AYESTARÁN El 19 de marzo, el seleccionador nacional de criquet de Pakistán, Bob Woolmer, apareció muerto en un hotel de Kingston (Jamaica) La víspera, sus chicos, que forman el tercer mejor combinado del mundo, habían perdido de forma increíble contra la débil Irlanda en un partido del Campeonato del Mundo. Un mes más tarde, el jefe de prensa de la federación paquistaní, PJ Mir, reconocía que el pobre rendimiento del equipo se debía a que muchos jugadores están más pendientes de sus oraciones que del juego, la obsesión es tal, que afecta al resultado final Pakistán se debate entre dos formas de sociedad. La religión es la que marca la agenda de un país que sufre desde hace casi una semana un motín en pleno centro de su capital. Los extremistas religiosos ya no están en las áreas tribales fronterizas con Afganistán, ahora se han encerrado en la Mezquita Roja de Islamabad y sus gritos de Yihad o muerte han llegado a todos los rincones del mundo. En su mayoría son estudiantes llegados de esas zonas conflictivas cuyas leyes tratan de imponer ahora en la ciudad. El país juega uno de sus partidos más complicados. Esta vez el rival es más fiero que Irlanda, es la realidad de un isla- El presidente Musharraf habla con un afectado en las inundaciones de Beluchistán, el pasado jueves mismo radical consentido hasta el momento por las autoridades y que cuenta cada vez con más adeptos. El partido llega, además, cuando el presidente Musharraf atraviesa uno de sus momentos más bajos. quita Roja puede resultar clave en el futuro del actual presidente, que tiene unas elecciones a la vuelta de la esquina. Si aprueba el asalto, el baño de sangre está asegurado y la represalia de los diferentes grupos radicales del país puede ser demoledora. Si cede a las peticiones de inmunidad de los estudiantes, su imagen política saldrá muy debilitada. El recinto donde se atrincheran los jóvenes está formado por una mezquita y dos escuelas coránicas, una de hombres y otra de mujeres. Los métodos de estos estudiantes no son nuevos para los ciudadanos de Islamabad, que desde el pasado mes de enero sufrían el control de sus brigadas morales que trataban de imponer la sharia en la capital. Los brigadistas de la mo- AP AFP tió también Benazir Bhutto, ex primera ministra también y dirigente del Partido Popular de Pakistán, exiliada desde 1999 en Londres y los Emiratos Árabes Unidos. Antes de la toma de la mezquita se habló con insistencia de que el presidente Musharraf podría estar tratando de buscar una solución para compartir el poder con Benazir Bhutto y su partido. Esta, por su parte, dijo ayer que no hay señales ni indicios de que Pakistán se dirija hacia la democracia Crisis judicial ABC. es Galería de fotos sobre el asedio de la Mezquita Roja en abc. es internacional La crisis política abierta en el país en mayo por la destitución del magistrado Chaudhry sirvió para unir a la oposición; los medios de comunicación se han ido separando del general en los últimos tiempos y critican abiertamente su gestión; en los últimos días, unas inundaciones en Beluchistán han dejado cerca de cien muertos y, para colmo, cuando Musharraf se disponía el viernes a sobrevolar la zona dañada por las lluvias, fue objeto de un intento de atentado. Con el patio político revuelto, una crisis como la de la Mez- Brigadas morales ral recorrían las calles de la capital con palos y atacaban todo lo que les parecía contra las normas del islam. Actuaban impunemente hasta que secuestraron a seis ciudadanos chinos en un centro de masajes de Islamabad. Musharraf dio orden de actuar y detener a los responsables. Cuando la Policía se disponía a hacerlo recibió la respuesta a base de granadas y fusiles de asalto. Desde entonces, el recinto está rodeado y los amotinados no tienen luz, agua, ni víveres, como destacan las fuerzas de seguridad una y otra vez. No tienen nada que beber o comer, pero tienen eso que ellos llaman fe. Una fe que les empuja a seguir hasta el final y que las armas del Ejército nunca podrán combatir. Una fe de venganza y odio que nada tiene que ver con los valores islámicos que tanto predican.