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ABC DOMINGO 8- -7- -2007 ESPAÑA 27 Todo fue exprés, el noviazgo, el matrimonio y el divorcio Ana se casó con un cubano s Tras un flechazo y sólo 12 días de convivencia, la unión sólo duró dos meses D. P. MADRID. En mi caso todo fue exprés, el noviazgo, el matrimonio y el divorcio. Fue un flechazo. Él era un bombón, claro que yo tampoco estoy nada mal. Me enamoré de su forma de ser Cuatro días en Cuba le bastaron a Ana para pensar que había encontrado al hombre de su vida. Regresó a España sin él y desde aquí mantuvo el contacto vía internet y telefónica. Ni sé lo que me pude gastar en teléfono El caso es que se quedó con ganas de volver, de seguir la relación, de avivarla. Unos meses después, nuevo viaje a la isla. Otros cuatro días de convivencia y la sensación de que la relación se consolidaba. A la tercera fue la vencida. En total, un noviazgo de aproximadamente un año desde la distancia, aunque sólo 12 días reales de estar juntos, y llegó la boda. Yo no creía- -ni creo- -en el matrimonio, pero sí en la relación. Quería estar con él y la única manera era traerlo a España, pero no le dejaban entrar. La solución era o meterle de ilegal por medio de un abogado que se dedica a eso y hasta tiene un bufete cerca de la embajada de Cuba, o casarnos. Opté por la segunda opción. Lo malo es que una vez en España la cosa no funcionó. Ni él era como yo pensaba, ni yo como pensaba él. A los dos meses nos dimos cuenta de que no había nada que hacer y decidimos romper el matrimonio. Fue de mutuo acuerdo. Hubo separación de bienes y ningún problema La ley del divorcio- exprés aún no estaba aprobada, pero faltaba poco. Fuimos de los primeros en acogernos a la nueva modalidad que me parece un acierto porque de otra forma hubiéramos tenido que esperar dos años ABC Ana, feliz el día de su boda en Cuba Ana guarda un recuerdo agradable de aquello. No hubo disputas. Todo fue muy civilizado y no cierro las puertas a volver a casarme. Sigo sin creer en el matrimonio, pero si en un momento dado me interesa por lo que sea, me casó y punto El matrimonio de Ana se quebró unos meses antes de la entrada en vigor de la ley; el de J. -prefiere mantener el anonimato- -se hundió en agosto de 2005, con la norma recién estrenada. Ana se estaba divorciando cuando J. empezaba a vivir el momento más duro de su vida: Llevaba cinco años felizmente casado. En agosto nació mi hija y de golpe mi mujer ya no quiso volver a saber nada de mí Ha sido- -prosigue- -un calvario, algo muy desagradable. No hubo acuerdos para nada. Tuve que salir de mi casa con lo puesto y seguir pagando la hipoteca. No he podido volver a entrar para recoger mis cosas. He tenido que empezar de nuevo y desde cero. Me costó tres meses ver de nuevo a mi hija... Lo único bueno es que con la ley todo fue bastante rápido. En cuatro meses estaba completado el divorcio. Pero la herida es enorme. Te marca para futuras relaciones y te vuelves muy escéptico. No reniego de la posibilidad de casarme otra vez, pero tendré mucho cuidado. Lo que tengo claro es que de mi casa, nunca más me va a echar una mujer ABC publicitarios- -apuntan desde Martín y Gallucci -un bufete normal no puede competir con esos precios. y rompen el mercado. Salvo para casos muy sencillos, sin hijos y sin bienes, que son los menos, yo nunca recomendaría utilizar internet. El consejo directo del abogado es básico. Cada caso es un mundo, hay multitud de detalles que deben tratarse Tampoco es cierto que todo se pueda resolver en 15 días. La Ley del divorcio- express no ha recortado los plazos desde la presentación de la demanda y la resolución del juez. En Madrid- -explica Martín- -está en torno a los cuatro meses en caso de mutuo acuerdo y de seis en los contenciosos Rubio cifra la media de España en torno a los dos meses aunque hay casos, como en Valencia que en una semana o 10 días todo está solucionado porque hay juicios rápidos. Sin mutuo acuerdo todo se prolonga hasta los seis o siete meses El verano, el gran matamatrimonios Las cuestiones de pareja no dejan de ser un profundo misterio. Los abogados, pese a su experiencia, tampoco paran de sorprenderse. Rafael Martín Álvarez recuerda un caso reciente que le impactó: Una pareja con dos niños deseaba divorciarse a toda costa. No quisieron ni oír hablar de la la separación. Estaban convencidos y ni querían volver a verse. Meses después cuando llamo a la mujer para comunicarle la sentencia, me dice: Tengo una cosa que contarle... Mi ex y yo llevamos un par de meses viviendo juntos y todo va muy bien. Me quedé de piedra, les deseé mucha suerte y colgué Pocas cosas pueden darse por supuestas en estos asuntos, salvo una. Coinciden todos los especialistas: Septiembre- -añade Martín Álvarez- -es cuando se produce el mayor número de demandas de divorcios. También es llamativo que en la época navideña casi no recibimos visitas Alberto Rubio confirma que el verano es un auténtico matamatrimonios Las parejas en crisis aguantan más o menos durante el invierno. Los dos trabajan, apenas se ven y de repente llegan las vacaciones, periodo de convivencia y al final se dan cuenta de que no se soportan. El verano suele dar la puntilla a muchas relaciones. Se nota mucho y el aumento de trabajo resulta muy significativo Fue un flechazo. Él era un bombón, claro que yo tampoco estoy nada mal; me enamoré de su forma de ser...