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24 ESPAÑA DOMINGO 8 s 7 s 2007 ABC UNA OPRESIÓN EN EL LADO IZQUIERDO La contigüidad entre el discurso triunfalista del presidente, y la remoción de cuatro ministros, ha sorprendido menos a los expertos que a la gente corriente hijo, ha producido cierto estupor risueño. Se trata, por supuesto, de una providencia descaradamente oportunista. No ha sido el contenido de la propuesta, sin embargo, lo que más ha divertido a los observadores, sino el gesto, o mejor, su escenificación. Lo ortodoxo, habría sido incluir la subvención en el BOE, después de realizados los cálculos presupuestarios de rigor. En lugar de esto, el presidente ha querido convertir la medida en un obsequio, dispensado al buen pueblo desde las alturas de un poder munífico. A lo largo del jueves, se confirmó que la iniciativa no había sido consultada con el gabinete, ni aun con el titular de Economía, y que la fórmula de pago debería determinarse a trasmano. Los españoles a quienes despuntaba la barba antes de que la ministra Salgado iniciase su campaña contra el tabaco, están familiarizados con una sensación que se localiza, exactamente, a la altura del pecho, en el lado izquierdo. Me refiero a la leve opresión que experimenta el invitado a un bautizo cuando se tropieza con el padrino y éste desliza un habano en el bolsillo frontal de su americana. Zapatero, realmente, se ha pasado tres pueblos, y el personal ha terminado notándolo. Un nuevo hecho vino a sepultar, a continuación, todos los anteriores. El nuevo hecho, es la crisis ministerial. La contigüidad entre el discurso triunfalista del presidente, y la remoción de cuatro ministros, ha sorprendido menos a los expertos que a la gente corriente. La gente corriente piensa que no se cambian cuatro ministros sin una causa, y que lo normal habría sido no hurtar esa causa al debate parlamentario. Al cabo, se han sucedido tantos lances en un lapso tan corto, que uno se hace un lío entre el debate, la crisis, la concesión de los premios Príncipe de Asturias, y la mala estrella de Alonso en Fórmula Uno. A galimatías vencido, los metidos en harina se han quedado con la intriga de saber por qué Rajoy desaprovechó algunas oportuni- Álvaro Delgado Gal l tiempo le han puesto la quinta marcha. Todavía el jueves por la mañana predominaba la idea de que Zapatero había salido ileso del debate sobre el Estado de la Nación, lo que es lo mismo que decir que Rajoy había patinado. Las encuestas del CIS reflejan seguramente ese momento inicial de la opinión, que duró aproximadamente día y medio. Pero el cuadro era complejo, más complejo de lo que parece desprenderse de los datos del CIS. En un segundo plano, como perdido entre bambalinas, se insinuaba un segundo sentimiento, no fácil de definir. La ocurrencia de regalar dos mil quinientos euros a cada pareja española que acuerde otorgar a la patria un A dades que estaban a huevo. Verbigracia, la de replicarle al presidente que es un poco raro decir accidente por atentado no una, sino tres veces. Los lapsus sistemáticos no son lapsus: son otra cosa. Los que siguen la política sin entrar en detalles, estimarán quizá que la táctica de Rajoy no ha consistido en buscar la brillantez, sino rendimientos a medio plazo. En efecto, se ha impuesto la idea de que existen unas actas que el presidente no quiere enseñar. El resto, recordará los dos mil quinientos euros y se llevará, con gesto automático, la mano al bolsillo de la americana. Volvamos a la crisis. De ella se desprende que el presidente aguantará hasta el final de la legislatura. Teniendo en cuenta que Zapatero se lanza en tumba abierta sin contar hasta tres, cabe presagiar que de aquí al invierno podría pasar de todo. Literalmente, de todo. Las carteras mutantes, con excepción de Administraciones Territoriales, no son del máximo peso político. La voladura de la ministra de Vivienda llega tarde, pero sin duda, llega bien. La ministra ha completado su recorrido intrascendente aunque lastimoso, riéndose como una muñeca de resorte mientras tronaba desde el ambón el jefe del PP. Que la minis- tra de Sanidad cambie de cartera, entra también dentro de lo natural. Fue calcinada por su jefe, como se recuerda, con ocasión de la polémica sobre el vino. La entrada de César Antonio Molina en Cultura representa una buena nueva para la casa de las siete chimeneas. Y resta lo más gordo: Administraciones Territoriales. Ni la identidad del depurado, ni el momento en que se verifica la depuración, son casuales. Sevilla y Solbes son quienes han puesto un poco de lastre y sensatez en este gobierno neumático. El desarreglo territorial se ha retrasado en parte gracias a la resistencia inercial opuesta por los ministerios que ellos presiden. Pero el jueves, CiU obtuvo que se precisaran, y votasen afirmativamente, varias de las reclamaciones contenidas en el Estatut. Sevilla no es el hombre que se necesita para dirigir este trabajo de devolución, o si se prefiere, de disolución. La siguiente pregunta, la pregunta que antes me he hecho, es si Zapatero tiene previstas nuevas audacias. Como también he dicho antes, yo no excluiría en absoluto esta contingencia. Incluso en el supuesto de que no las tenga previstas, es muy probable que no quiera descartarlas. En ese escenario, sobra Sevilla.