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4 OPINIÓN DOMINGO 8 s 7 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CON LA POLÍTICA EXTERIOR CATALUÑA JUEGA ERMUA, LA UNIDAD PERDIDA L 10 de julio de 2007 Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua, fue secuestrado. ETA exigía a cambio de su vida el acercamiento de presos al País Vasco. El Gobierno de José María Aznar no cedió al chantaje y ETA ejecutó el crimen más perverso de cuantos ha cometido en su largo historial asesino. A partir de la muerte de Miguel Ángel Blanco empezó el declive imparable de ETA. Ermua fue la denominación de un espíritu de rebelión contra las dos enfermedades de la sociedad vasca: la sumisión al nacionalismo y la resignación ante el terrorismo. Aquel año marcó un punto de inflexión que se tradujo en una regeneración democrática del País Vasco desde la propia sociedad, gracias a la aparición de grupos cívicos- -como el Foro de Ermua y luego otros, como Basta Ya- -que encauzaron estados de opinión y voluntades individuales ajenas a los partidos políticos. Éstos, por su parte, fueron reagrupándose en las opciones naturales que imponía la situación vasca: el constitucionalismo, a cargo de PP y PSE, y el nacionalismo, que armó un frente ya existente de hecho, pero que contaría con una marca política novedosa, el pacto de Estella- Lizarra. El nacionalismo democrático resolvió sus temores a perder el gobierno del País Vasco tras la marea cívica de Ermua con un programa de actuación conjunta entre ETA y PNV cuyo objetivo inmediato era expulsar a los no nacionalistas de las instituciones vascas; y el diferido, el ejercicio del derecho de autodeterminación. A continuación, ETA anunció una tregua para dar una oportunidad al pacto con el PNV y coger aire tras un periodo de fuertes golpes policiales. Diez años después, la unidad cívica y política que se gestó en Ermua no existe y es desolador comprobar cómo, a pesar de las lecciones históricas que deberían haber aprendido los socialistas, el PSOE ha pretendido suplantar al PNV en la misma estrategia de entendimiento con ETA, también con acuerdos y pactos secretos, luego desvelados; con el mismo efecto excluyente, limitado esta vez al PP; con una legitimación de los métodos y los objetivos políticos de los terroristas y con unos compromisos recíprocos suficientes- -que también se conocerán y es mejor que sea de la mano del Gobierno- -para dar lugar a una declaración de alto el fuego o tre- E gua bilateral, un alto el fuego que también se anunció para facilitar la ejecución de los acuerdos alcanzados previamente por Batasuna con los socialistas y por ETA con los representantes de Zapatero. El paralelismo entre el pacto de Estella del PNV con los etarras y el proceso de negociación entre PSOE y ETA Batasuna se hace más evidente por días. Ahí están, en ese comportamiento histórico y presente de los socialistas, las claves de la ruptura de la unidad y del espíritu de Ermua, así como del pacto Antiterrorista. Por eso, el décimo aniversario de la muerte de Miguel Ángel Blanco debe actuar como un revulsivo para la memoria colectiva, fragmentada socialmente y confundida políticamente a la vista de un Gobierno democrático que intenta hacer pasar por política antiterrorista un proceso clandestino de negociación con ETA. Ya hubo después de aquel cruel asesinato una tregua no pactada con el Gobierno de Aznar, que no dio lugar a negociación política alguna y en la que sólo hubo un único encuentro para decir a ETA no a la autodeterminación y no a los demás objetivos políticos de los terroristas. Esta lección tampoco fue aprendida por el PSOE, y por eso han tropezado a conciencia en el error de negociar con ETA. Es comprensible que el PSOE se escude en que finalmente no hubo acuerdo, pero es inútil como eximente de su responsabilidad política por haber dado a ETA carta de interlocutor con el Estado y haber aceptado- -éstas sí son cesiones- -discutir con los terroristas el futuro institucional del País Vasco y Navarra y haber pactado compromisos de tregua recíproca El presidente ha dicho que va a ser implacable con ETA. Ya está perdiendo ocasiones para demostrarlo. De hecho ha perdido varias, porque ha permitido que los ediles de ANV tomen posesión de sus cargos. Tampoco ha querido revocar la autorización parlamentaria para el diálogo con ETA. Detener terroristas es siempre una gran noticia, pero ni precisa el consenso del PP sólo la eficacia policial, ni es suficienteporque só, lo hay política antiterrorista en sentido estricto- -no mera lucha policial- -cuando existe unidad de los partidos para deslegitimar los objetivos soberanistas de ETA y de los partidos que esperan seguir cobrando dividendos del terrorismo. EL MERCADO DEL VINO SE GLOBALIZA L vino es una bebida vinculada desde hace milenios a Europa, especialmente a la cuenca mediterránea, donde representa un elemento tan apegado a la tradición del terruño que hasta hace bien poco permanecía impasible a la evolución del mundo. De no ser por la gran crisis de la filoxera a principios del siglo XX, que se resolvió replantando en el Viejo Continente cepas americanas, todo seguiría como en tiempos de los romanos. Sin embargo, la Comisión Europea no ha tenido más remedio que intervenir ante una evidencia: los vinos de países lejanos como Chile, Australia, Suráfrica o incluso EE. UU. tienen cada vez un mayor peso, y no sólo en los mercados mundiales, sino en los europeos. La globalización ha llegado claramente al hasta ahora inmutable mundo del vino, regido durante siglos por tradiciones casi religiosas. No se trata sólo de que los excedentes ahoguen los recursos de la Comisión Europea en un mar de vino, sino de la necesidad de reconocer que este sector tiene que adaptarse a un mundo cambiante. De otro modo no podrá sobrevivir. La propuesta aprobada esta semana por la Comisión es el primer intento de afrontar esta crisis con una fórmula que intenta contentar a todos, como se suele hacer en Bru- E selas, aplazando las partes más escabrosas. La idea de incentivar el arranque de viñas en las regiones donde la producción es excedentaria y no rentable es lo único que ha puesto a todo el mundo de acuerdo. Lo demás depende del color con que se mire: que las cepas se puedan replantar en 2014 es una contradicción para algunos, mientras que aquéllos que piensan que si la reforma funciona bien en el futuro podrán necesitar aumentar su producción, quieren tener cuanto antes libertad absoluta para decidir cuántas hectáreas dedican a la vid. La Comisión ha entrado también en la cuestión del etiquetado, una de las claves para competir con los países emergentes en los mercados mundiales, ya que, fuera de Europa, pocos entienden las iniciáticas clasificaciones en regiones y cepajes que se usan en Francia o España. En cambio, otros temen que se acabará fomentando una estandarización en la que los caldos se convertirán en una especie de productos genéricos. Sea cual sea el resultado de la reforma, y tal como ha sucedido en otros sectores, el secreto de la supervivencia económica del mercado del vino está en adaptarse a la globalización. Como en casos que parecían aún más sensibles, la tradición ha sabido cómo sobrevivir y goza de buena salud. A firma en Rabat de un llamado acuerdo hispano- marroquí contra la emigración precoz e irregular sería una noticia razonable si no fuera porque la parte española estaba representada por la consejera de Acción Social y Ciudadanía de la Generalitat catalana, sin la presencia de ningún miembro de nuestra Embajada. Mientras los diplomáticos miraban para otro lado, un ministro del Reino alauí y la citada consejera, perteneciente a Esquerra Republicana de Cataluña, firmaban un documento y pronunciaban discursos en francés y catalán, respectivamente, con amplio despliegue de banderas- -aunque de tamaño reducido- -del país vecino y de Cataluña. Asuntos Exteriores había advertido de la visita supuestamente oficial de la ministra catalana- -en términos utilizados por la agencia de prensa oficial de Marruecos- pero es evidente que alguien dio instrucciones a nuestros representantes para que no interfirieran en el transcurso del pacto, inscrito en un programa que lleva el rótulo significativo de Cataluña- Magreb. Para que nadie se llame a engaño, Carod- Rovira- -recibido por Miguel Ángel Moratinos en el palacio de Santa Cruz con honores de titular de Exteriores- -había advertido ya acerca de las prioridades de su política internacional entre las que figura, en efecto, el norte de África. Dadas las circunstancias, lo de menos es el contenido del citado acuerdo, aunque los antecedentes no sean precisamente un éxito: hasta ahora, sólo un menor marroquí se ha acogido al programa de retorno voluntario con el consentimiento de su familia. Los expertos van a tener que hacer un serio esfuerzo para determinar la naturaleza jurídica de este aparente acuerdo No se trata, por supuesto, de un tratado internacional ya que el Derecho vigente excluye por completo la presencia de entidades que carecen de soberanía, que es el caso de las comunidades autónomas. Y como tampoco está avalado por la representación diplomática española, el papel firmado en Rabat sólo puede configurarse como una declaración de intenciones carente de cualquier relevancia jurídica, destinada al consumo interno de la clientela nacionalista y radical. Algunos pueden sentirse muy satisfechos al ver a una consejera autonómica jugando a las relaciones internacionales con el ministro de una nación vecina y soberana, pero la escena desarrollada en Rabat tiene mucho de ridículo, muy poco de eficacia práctica y nada de respeto a la legalidad doméstica e internacional. Moratinos ha hecho dejación de sus deberes en un asunto que no admite bromas ni excepciones. Si no es así, debe dar explicaciones y abrir de inmediato una investigación para saber por qué no estaba allí el embajador de España en Marruecos, así como el consejero laboral de la Embajada, que es, por cierto, un ex ministro de Felipe González. La política exterior en general, y la de inmigración en particular, y la imagen de nuestro país en el extranjero son asuntos demasiado serios para permitir frivolidades de este tipo, cuyo único objetivo es complacer a los socios más extremistas del Gobierno y del PSC en el tripartito catalán. L