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S 6 7 7 07 LA VACA QUE RÍE 14 S 6 LOS SÁBADOS DE El progreso es un trasto ada vez acarreamos más aparatos. El móvil, el ordenador portátil, la PDA, la DS, la PSP (la ONU, si nos descuidamos, en esta moderna siglamanía) la cámara fotográfica, el iPod... Da igual que cada vez sean más pequeños porque también tenemos que acarrear con los cargadores de cada uno de los cacharros. Los extiendes sobre la cama y te das cuenta de que si la cosa se pone chunga puedes poner un tenderete de top cargador manta y ganar un dinerillo. Y nunca hay tantos enchufes por las paredes para dar de comer a los chiquillos hambrientos de energía. Lo único que falta es que nos llevemos de viaje también la regleta. Supongo que el acarrear alguna vez se va a acabar y que en el futuro nos diremos (se dirán) lo de ¿te acuerdas de cuando llevábamos todos aquellos chismes para cada aparato? igual que ahora repetimos sorprendidos lo de ¿te acuerdas de cuando no había móviles? Sicilia 1910, o así. El otro día me decía una chica de la Ruta Quetzal BBVA que lo que más echaba de menos en el viaje eran el móvil, el ordenador portátil y a su novio. Bueno, al menos los novios no necesitan cargador. De momento. Un cargador unificado, ya. C ROSA BELMONTE La chupa prehispánica Lucir y sufrir eo que han descubierto un neurotransmisor que fulmina las lorzas. Que en dos semanas, con inyecciones, se podrían reducir entre un 40 y un 50 por ciento los depósitos de grasa. No es que crea que esto no puede ser cierto, es la sencillez del asunto lo que me escama mil. Porque el para lucir hay que sufrir aunque parezca mentira, sigue siendo tan válido hoy como ayer. Un axioma. Tanto en dietas (la única manera saludable de no engordar o adelgazar es pasar hambre) como en aparatología cosmética. Un ejemplo. A mi celulitis le doy lo mejor, que no le falte de nada. Vale que con el procedimiento (que no voy a nombrar) no desaparece del todo pero el aspecto de la piel mejora un disparate. Eso sí, cada sesión es un martirio. Y cuando hice la contrata no estaba la profesora de Fama con la vara para advertirme de que iba a sufrir. Es como si te pasaran la trompa de un elefante por los muslos (y alrededores) El elefante- sanguijuela aspira con todas L Los gadgets, como el iPhone, han convertido la maleta en un top cargador manta REUTERS sus fuerzas, como si fuera la vacuum cleaner de Wilma en Los Picapiedra Te chupetea con frenesí mecánico. Tanto que te deja con los lunares de Pequeño Tío, el caballo de Pipi Calzaslargas (y es verdaderamente difícil dar explicaciones sobre la existencia de tantos moratones) Te aspira con tal furia que parece que va a extraerte el páncreas por la epidermis. Y encima pago por ello. Cada moratón me sale por una pasta. Lo que no es tradición H simas latas de Mierda de Artis- ace unas semanas Agostino Bonalumi reveló que las carí- El para lucir hay que sufrir aunque parezca mentira, sigue siendo tan válido hoy como ayer. Un axioma. Tanto en dietas como en aparatología cosmética ta de su colega Piero Manzini en realidad contenían yeso. Una provocación propia del sobrevalorado siglo XX, vale. Pero si va uno a los clásicos, a Bernal Díaz del Castillo y a sus crónicas de la conquista de América, puede comprobar que el envasado de caca (en el caso de que lo fuera) ni siquiera habría sido una gran ocurrencia de Manzini, salvo por el hecho de que era de artista (o sea, de que era una presunta obra de arte) Cuenta Bernal que en el mercado de Ciudad de México (en tiempos de Hernán Cortés) vio recipientes con excrementos humanos. Y que los curtidores de pieles se los disputaban según la calidad de los mismos (no se admiten preguntas) Hombre, siempre será mejor tener el popó de un artista conocido enlatado que el de un desconocido (por mucha calidad que tenga) en una mierdera chupa prehispánica.