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7 7 07 EN PORTADA La siesta El arma secreta de España (Viene de la página anterior) ma por allende los mares. Y todo porque no hay nada como después de comer (aunque sea regular o mal) echar una cabezadita en el sofá, cuando hace frío bajo el arropo de una mantita y, cuando el calor aprieta, donde sea con tal de apaciguar el sopor. De pijama y orinal eran las siestas de Camilo José Cela, pero la mayoría de los mortales se conforma con el sofá, hasta el punto de que Natuzzi, la empresa italiana especializada en sofás de piel, ha realizado un estudio sociológico para conocer los motivos más importantes que mueven a los españoles a echar (los que pueden) un ratito de siesta. Y los resultados son de lo más curioso, porque para 8 de cada 10 encuestados (en total fueron 704 las personas entrevistadas) la siesta debe hacerse en un buen sofá, aunque son muy pocos los que disfrutan de ese placentero descanso pues sólo 2 de cada 10 personas tienen la suerte de echar esa cabezadita después de comer, dado que cada día se almuerza menos en casa. Es tan ventajosa la siesta que el 70 por ciento de los encuestados considera que estimula la creatividad y hasta el 50 por ciento reconoce (en un ataque de optimismo) que, tras la siesta, ve a su jefe con mejores ojos. Lo malo es que después de tanto elogio, tanto beneficio, tanto placer y tanta salud que proporciona la siesta, sólo el 24 por ciento de los españoles hacen ese parón diario en su jornada laboral para disfrutar de ella. Con estas cifras se viene abajo el mito de que España se para a la hora de la siesta Aunque en algunas comunidades autónomas haya más siesta que en otras. En Andalucía y Asturias es donde más se echa la siesta; y en Madrid, donde la costumbre está menos arraigada. ¡Quién lo diría, con la fama que tenemos! Pero lo curioso es que los que, Una cama o sofá en el tajo A falta de un hotel a mano para la siesta, cualquier sitio vale, incluso el banco de la calle por cuestión del curre no pueden disfrutar a diario de la siesta (7 de cada 10) estarían dispuestos a hacer algún tipo de sacrificio (comenzar antes a trabajar, salir más tarde... para disfrutar de ella donde fuese. Y más de la mitad vería muy interesante que en su lugar de trabajo, y tras una comida rápida en la empresa, ésta les habilitase una zona (como las áreas de fumadores) para una siesta reparadora y en soledad, pese a que los adictos a tan relajante costumbre consideran un placer añadido compartir la siesta, y 8 de cada 10 asiduos a ella son tajantes al afirmar que es uno de los mejores momentos para hacer el amor. En Cataluña, y con la fama que tienen de trabajadores, durante los días de la semana y tras la pausa del almuerzo, un 47, 5 por ciento de la gente hace un alto para la siesta de 10 y 20 minutos, tiempo que se eleva a 37 minutos en Levante. Y es que para el 90 por ciento de los españoles la siesta influye en el bienestar general. Así las cosas, se entiende el sabio refrán popular de que si el sueño es media vida y la otra media la comida, cuando se juntan las dos para complementarse parecen que se esté tocando el cielo. Además, las virtudes de la siesta ya han sido descubiertas por las multinacionales japonesas que han decidido crear espacios de descanso para los trabajadores después de la comida. Un descanso Suiza y Japón nos copian La falta de presupuesto no es obstáculo para echar una fresca siesta en el césped de cualquier parque Aumenta el rendimiento laboral, descarga la ansiedad, potencia la concentración y la memoria, y es tan saludable que el mundo nos copia tan beneficiosa costumbre