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34 INTERNACIONAL Segundo aniversario de los atentados de Londres SÁBADO 7 s 7 s 2007 ABC Los dos años del 7- J se cumplen con la amenaza terrorista más viva que nunca El monumento a las víctimas aún no se ha construido, y 120 afectados siguen sin ayudas EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. La capital británica no logra quitarse de encima la amenaza terrorista. Ramos de flores recordarán hoy en varios puntos de Londres las 52 vidas que se cobraron los cuatro terroristas suicidas de los ataques del 7 de julio de 2005. El aniversario tendrá un bajo perfil oficial, por deseo expreso de las familias y de los centenares de personas que resultaron heridas, y aún habría pasado más desapercibido de no ser por los atentados frustrados de la pasada semana. El duelo se habría multiplicado enormemente hoy si los dos coches bomba dejados en el centro de Londres y del todoterreno empotrado en llamas en la terminal del aeropuerto de Glasgow hubieran provocado las matanzas que pretendían. En cualquier caso, el nuevo ataque, que ha llevado incluso a pensar en mantener a la Familia Real segura dentro de Palacio, ha reavivado las terribles escenas del 7- J. Hace dos años, cuatro bombas explotaron a primeras horas de la mañana en la red del transporte urbano de la ciudad. De madrugada, un coche había salido del área de Leeds, en el norte de Inglaterra. En él iban Mohamed Sidique Khan, Shehza Tanweer y Hasib Hussain. En la estación de Luton, a menos de una hora de la capital británica, se les juntó Germaine Lindsay. Con sus respectivas mochilas bomba cargadas a la espalda y entre bromas- -así les captaron las cámaras de seguridad- -tomaron el tren y llegaron a King s Cross, por donde pasan varias líneas del metro londinense. Allí se separaron para tomar convoyes en distintas direcciones, en un momento de máximo trasiego de pasajeros. Tres bombas estallaron con poco minutos de diferencia. Un cuarto terrorista que debía dirigirse hacia el norte, completando así una cruz de muerte sobre los cuatro puntos cardinales del mapa de la ciudad, se encontró con que la asignada línea de metro no funcionaba y finalmente hizo explotar su bomba en un autobús. Dos años después, el monumento a las víctimas aún no se ha construido, unos 120 afectados todavía no han recibido las ayudas económicas prometidas y sólo tres personas han sido detenidas en conexión con aquellos atentados. El Reino Unido despertaba con el 7- J a la nueva era del terrorismo islamista inaugurada en 2001 con el 11- S. En 2004, el 11- M madrileño significó la llegada de esa amenaza a Europa occidental, y el 7- J aportó los primeros terroristas suicidas europeos. Esto último fue uno de los aspectos que más alarmaron a los británicos. Tres de los jóvenes inmolados habían nacido en el Reino Unido, en familias de origen paquistaní; un cuarto había inmigrado de pequeño desde Jamaica. La radicalización había penetrado profundamente entre la comunidad musulmana británica. Si el 7- J se produjo en un momento de debilidad operativa del núcleo central de Al Qaida, debido a la invasión de Afganistán, la persecución de la organi- Nueva era terrorista Policías británicos patrullan por las inmediaciones del circuito de Silverstone zación en otros lugares donde había actuado abiertamente y la huida de Osama bin Laden a un escondrijo de difícil comunicación, las acciones en el Reino Unido de la última semana marcan un retorno del poder de la dirección de Al Qaida. Así lo creen los servicios secretos occidentales. Además de actuaciones autónomas de grupos que actúan a modo de franquicia de Al Qaida, con algún tipo de asesoramiento sobre métodos terroristas (varios de los terroristas del 7- J habían visitado campos de entrenamiento en Pakistán) y la posibilidad de alguna larga mano que se encarga de alguna coordinación (así lo apuntó la investigación sobre el 7- J) ahora se considera que Al Qaida está en condiciones de llevar a cabo ataques de modo más directo. Sería en parte el caso de las últimas acciones en Londres y Glasgow, con una conexión cada vez más clara con Irak, de donde procedía uno de los detenidos más radicalizados. Al Qaida en Irak está probablemente detrás han advertido fuentes del MI 5 y del MI 6 De acuerdo con un amplio estudio publicado por el Financial Times Osama bin Laden ha conseguido un cierto margen de maniobra en su base de Wazisristan, un recóndito lugar en la frontera entre Afganistán y Pakistán, tras ciertos pactos con las tribus guerreras de la zona. También se ha establecido una estrecha colaboración entre el núcleo de Bin Laden y la organización en Irak. Si bien ésta se vio seriamente afectada por la muerte de Abu Musab Al Zarkawi, su sustitución por Abu Ayoub Al Masri ha llevado a un estrecha cooperación. Conexión con Irak Juan Pedro Quiñonero FRONTERAS CONFLICTOS SIN a inestabilidad de Pakistán afecta a toda Europa, y al Reino Unido y España, en particular, por razones policiales, militares, religiosas, incluso demográficas, con incidencia directa en Londres o Barcelona. Con 170 millones de habitantes, Pakistán es la segunda potencia demográfica musulmana, víctima de una histórica fragmentación religiosa, cultural, lingüística, social, atizando ensangrentados conflictos seculares. Su frontera L con Afganistán, refugio y base de operaciones de Al Qaida, y sus migraciones masivas, hacia los EE. UU. Oriente Medio y Europa (un millón de paquistaníes en el Reino Unido; comunidades paquistaníes en Cataluña) exportan masivamente sus conflictos nacionales con inquietante rapidez. Varias pistas del 7- J londinense conducían hasta Pakistán. Varios grupúsculos islamistas pakistaníes han sido identificados en la periferia barcelonesa. Las migraciones pakistaníes hacia EE. UU. son esencialmente económicas. Las migraciones hacia Oriente Medio y Europa tienen muchas otras dimensiones. Arabia Saudí ha financiado muchas escuelas coránicas paquistaníes, donde no siempre es fácil distinguir la pacífica piedad musulmana y los llamamientos al proselitismo revolucionario. Muchos musulmanes ingleses han escuchado las sirenas de la purificación isla- mista, convencidos que el derramamiento de sangre infiel les permitirá ganar el Paraíso prometido a los mártires prestos a morir matando. Y están bien recogidas las declaraciones de figuras emblemáticas de Al Qaida, refugiadas entre Pakistán y Afganistán, recordando que, desde su óptica, Ceuta y Melilla son ciudades ocupadas por los cruzados. El Gobierno español ha considerado oportuno negociar para los soldados españoles destacados en Afganistán las posiciones formalmente menos peligrosas. Tal posición, presentada como humanitaria no da una imagen gloriosa ante los aliados ni convence plenamente a quienes perciben España como una base de operaciones y un blanco potencial. La crisis de la Mezquita Roja nos recuerda el carácter inflamable de unos conflictos cuyos ensangrentados aldabonazos comienzan a golpear a la puerta de unas frágiles ciudades. ABC. es Galeria de imágenes en abc. es internacional