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ABC ZAPATERO AJUSTA EL GOBIERNO ANTE LAS ELECCIONES SANIDAD Y CONSUMO SÁBADO 7- -7- -2007 ESPAÑA 15 Bernat Soria s Ministro de Sanidad LA POLITIZACIÓN DE LA MEDICINA Soria, con un perfil excesivamente mediático para un científico y claramente escorado hacia el PSOE, se ha esforzado por llevar al debate político sus estudios POR DAVID MARTÍNEZ El científico valenciano Bernat Soria (Carlet, 1951) ha ligado gran parte de su trayectoria profesional a la provincia de Alicante. No en vano, es catedrático de Fisiología por la Universidad Miguel Hernández (UMH) de la localidad alicantina de Elche- -aunque se doctoró en Medicina por la Universidad de Valencia (UV) En el centro ilicitano, además de impartir clases, dirigió a principios de la presente década su Instituto de Bioingeniería, hasta que fue tentado por la Junta de Andalucía. Alejado del perfil habitual del investigador, Soria ha cultivado una imagen de científico mediático- -convocó una rueda de prensa a la hora de conocerse su nombramiento- en parte gracias a las a menudo provocadas controversias que ha generado su labor, y en otra parte nada desdeñable por su indisimulada militancia política e ideológica. El detonante que lo convirtió en símbolo de las tesis científicas y morales del PSOE fue su enfrentamiento con la administración autonómica valenciana y el Gobierno central- -ambos en manos del PP- -en 2002, a cuenta de su trabajo con las células madre. El científico valenciano dedicó todos sus esfuerzos como director del Instituto de Bioingeniería de la UMH a avanzar en la curación de la diabetes mediante células madre embrionarias. Sin embargo, en nombre de la ciencia, Soria no tuvo empacho en obviar la legislación vigente en 2000 para avanzar en un campo que en aquel momento se encontraba fuertemente restringido en España. Al margen del enfrentamiento que mantuvo con la entonces ministra de Sanidad, Celia Villalobos, y de la divergencia de consideraciones éticas entre el investigador y el Gobierno del PP, Soria se permitió investigar en Elche con células madre contra el marco legal vigente. El equipo del actual ministro trasplantó células madre a una serie de ratones de laboratorio, y obtuvo unos resultados aparentemente satisfactorios que esgrimió para legitimar, a posteriori, su causa. Pero para ello compró las células utilizadas en Estados Unidos- -en España su uso estaba prohibido- las introdujo en el país de forma ilegal y realizó con ellas prácticas prohibidas. De hecho, en 2001 el Ministerio de Sanidad abrió un expediente informativo a Soria por estos hechos. Así, se da la paradoja de que Zapatero ha encargado al valenciano dirigir el mismo Ministerio que le expedientó en su momento por infringir sus normativas. Debate instrumentalizado EFE POR QUÉ SALE Y PARA QUÉ ENTRA Elena Salgado El fracaso de su proyecto de ley del alcohol fue tan manifiesto que la dejó tocada Zapatero tuvo que intervenir personalmente para calmar los ánimos y retirarlo. Fue en mayo y desde entonces Salgado se había señalado por la ley antitabaco. Se centró en exceso en el ámbito de la prevención y promoción de hábitos saludables. Los médicos y demás personal sanitario le reprochan haberse dedicado a la salud pública olvidándose de la sanidad y la investigación. Bernat Soria Viene a desarrollar los contenidos que han quedado sólo apuntados como las recientemente aprobadas Ley de Biomedicina y la Ley de Asistencia a la Reproducción Humana. Y a incentivar la investigación. Su identificación ideológica con el PSOE y su claro apoyo a favor de la clonación humana y la investigación con embriones le van a convertir en paladín de unos postulados que van a resultar muy polémicos en un periodo claramente electoral. Una vez descubierto, el nuevo ministro instrumentalizó en los meses siguientes el debate generado por sus estudios, y se benefició de la polarización entre las posturas populares y socialistas. Soria se reunió con el Gobierno valenciano, con la esperanza de que se autorizasen sus estudios en Elche, y logró que en 2002 la Generalitat incrementase la subvención que recibía su Instituto. Para entonces, ya amenazaba constantemente con llevarse sus investigaciones fuera de España. Sin advertir de su marcha a la institución académica que le suministraba el equipo y la financiación, Soria coqueteó con distintas regiones socialistas, una vez permitida- -aun- que con muchas restricciones- -la investigación con células madre por Ana Pastor, y finalmente se decantó por Andalucía, donde dirigía hasta ahora un centro similar al que abandonó en Elche. Aunque para forzar el debate en torno a una cuestión inevitablemente impregnada de condicionamientos personales y morales Soria se escudó en los resultados potenciales de su trabajo, lo cierto es que éstos no han sido tan espectaculares como pregonaba el científico. De hecho, los dos estudios publicados en los que se ha cimentado su prestigio fueron fuertemente cuestionados por la Universidad de Harvard en 2003. Según argumentó entonces una parte importante de la comunidad científica, que puso en entredicho las promesas de sanación de la diabetes, los citados estudios publicados por el nuevo ministro ofrecían unas conclusiones mucho más contundentes de lo que ha revelado el paso del tiempo. Al margen de su labor científica, como mínimo cuestinable, el nuevo ministro se ha caracterizado por un indisimulado escoramiento- -e incluso identificación- -hacia el PSOE. De hecho, su enfrentamiento con Villalobos, utilizado tanto por Soria como por los socialistas para llevar al debate político una cuestión médica, fue buena muestra de ello. En este sentido, algunos de sus ex colaboradores coinciden en señalar que el nuevo ministro encarna la visión más radical de la biogenética, circunstancia que, de hecho, explica en buena medida su nombramiento. Una vez finalizada la etapa más normativa del Ministerio, con el cúmulo de leyes intervencionistas elaboradas por Salgado, el Gobierno pretende dotar al Departamento de un perfil, si cabe, más político. Con Soria como ministro, Zapatero pretende forzar los límites éticos de la clonación terapéutica sin que el debate al respecto se encuentre ni mucho menos cerrado (sólo un par de países europeos, como Suecia o el Renio Unido, la permiten) y llevarlos incluso más lejos. Por otra parte, se trata de un nuevo desafío a la Conferencia Episcopal, claramente posicionada en contra de los planteamientos del ministro, y a los elementos más conservadores de la comunidad científica. Así, el Gobierno introduce un nuevo e importante elemento de desencuentro con la Iglesia, al tiempo que aspira a exprimir en clave electoral las esperanzas- -nunca concretadas- -que Soria ofrece a los enfermos de diabetes. Desafío a la Iglesia país, a cerveceros, vitivinicultores, a la hostelería... Ayer, todos celebraban su marcha. La abortada ley nació como una propuesta apoyada de forma mayoritaria por la sociedad para que prevenir el consumo de alcohol en los menores, pero luego se le fue la mano. Demostró ser excesiva, intervencionista y acababa prohibiendo el consumo de alcohol a los mayores de edad en parques, zonas deportivas y de ocio. Nadie podría tomarse una cerveza en una terraza... Provocó un enorme rechazo social y el propio Zapatero la tiró abajo antes de las elecciones municipales y autonómicas en mayo pasado. Desde entonces, Salgado estaba desconocida. Pasó casi desapercibida. Se rumoreó varias veces con que había presentado su dimisión, pero que le pidieron paciencia. Al final, la cambian de Ministerio, aunque todos pensaban que saldría del Gobierno. Sus empeños antigrasa, antihumo y antialcohol desdibujaron otras actuaciones, como la nueva Ley del Medicamento, la Ley de Mejora de la Protección de los Consumidores y Usuarios. En nombre de la ciencia, obvió la legislación vigente en 2001 e introdujo ilegalmente células madre en España Su actual ministerio le abrió un expediente y lo sancionó por experimentar con ratones en su centro en la Universidad de Elche El investigador inició un debate artificial sin datos concluyentes, aunque con la promesa de obtenerlos si se le permitía hacerlo